HORACIO DI GIUSEPPE

UN POETA ARGENTINO 

Su Obra
 Barrilete Soneteando
Abuela Gringa

 

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        Horacio Di Giuseppe, nace el 17-7-1940 en el barrio de Boedo (ciudad de Buenos Aires),  por el que profesa un confeso y acendrado amor y un total sentido de pertenencia expresado reiteradamente en su poesía. Paralelamente con sus estudios, desarrolla una inquietud musical que lo lleva a profundizar durante nueve años el dominio del teclado con el concertista Hermenegildo D. Scerra. El tango fue el género elegido por sentimiento y vocación, luego de abrevar en los clásicos en quienes basara su formación.

    Su carrera laboral, profesional y empresaria, lo ve matizando la economía con el lunfardo de Evaristo Carriego, Dante A.        Linyera, Alvaro Yunque, José Gobello y tantos otros, en los que alimentó la inspiración de sus primeros versos, allá por 1954.

    Publica esporádicamente en periódicos barriales algunas de sus obras  en las que pinta personajes, hechos y lugares de su querida geografía de cuna.

    Animado por su esposa e hija, más algunos queridos amigos se decide a participar en el Primer Certamen de Poesía y Narrativa, organizado por la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo, logrando el 1er. premio, otorgado por unanimidad  del jurado en el año 2004 al soneto lunfardo "Oscar", en el que Horacio Di Giuseppe evoca la figura de un querido personaje de su infancia y adolescencia barrial.

    Es propuesto para integrar la citada JEHBB en calidad de Miembro de Número, cargo que ocupa hasta el presente, junto a un calificado grupo de personas que además de sus lauros académicos, privilegian su identidad con el quehacer destinado a mantener vigente la historia de un barrio con tradición esencialmente cultural.

BARRILETE

De cuando el tiempo de las hojas muertas

alfombraba de ocre tus veredas, y los purretes de todos

los barrios, soltábamos aquellos pájaros de papel color

que le ponían estrellas de día, a tu cielo grande y limpio

de ciudad sin pena...

 

Era buscar la caña en el baldío.

El papel colorido del librero.

La harina del engrudo panadero,

y fabricar un sueño que era mío.

 

La sábana tirada fue la cola,

y la esperada compra del ovillo

reventando de gusto en el bolsillo

que le dejó el lugar de las chirolas.

 

Y una tarde de abril se fue en un vuelo,

con un viento de otoño repetido,

a buscar en las nubes el sonido

de un canto de angelitos presentido,

que hoy me hace rescatarte del olvido

para volar con vos, de nuevo, al cielo.

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ABUELA GRINGA

Mi mundo fue la casa de la abuela,

con el parral, malvones y glicinas,

y un cielo de gorrión y golondrina,

que me esperó a la vuelta de la escuela.

 

Trepar a las higueras fue la fiesta,

para robar las brevas perfumadas,

y saborear la culpa apresurada,

en un rincón, en medio de la siesta.

 

El jaulón del abuelo y aquel canto,

de jilgueros, canarios, cardenales.

Inolvidables trinos irreales.

 

Pero yo lo viví y hoy lo recuerdo,

cuando en un tiempo de soñar me pierdo,

y vuelvo al patio aquel que quise tanto.

- Noviembre 1997 -

 De cuando el tiempo de las hojas muertas 

alfombraba de ocre tus veredas, y los purretes de todos

los barrios, soltábamos aquellos pájaros de papel color 

que le ponían estrellas de día, a tu cielo grande y limpio

de ciudad sin pena...

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SONETEANDO

A mí no me mandó a escribir Violante,

mas como sapa que ando medio breca,

con la gualén que me enseñó la yeca

te bato este chamuyo, en atorrante.

Y aunque juno muy bien el diccionario,

a gatas si me embalo en un soneto,

porque a Lope de Vega lo respeto

y no la voy de vate visionario.

 

En este tiempo de valores rotos,

donde se cambia a Cristo por porotos

y el grata la jotraba de decente,

yo sigo con mi canto, mansamente,

dando gracias a Dios, humildemente,

por la sagrada dicha de ser croto.

 

Mas como un solo verso no me alcanza

para batirte, frate, lo que siento,

te voy a completar el parlamento

agregando un marroco a la balanza.

 

Y me emociono con reminiscencias

de potrero, jazmín, Casa Lamota,

la biyarda, el balero, la pelota,

y escucho que me parla la conciencia:

 

"Vos fuiste del tarencua justiniano,

con Di Sarli y Canaro te dormías,

y te mató de risa Buono-Striano.

Cuando junto con los Pérez García,

Sandrini y Codecá se hacían hermanos,

y los amigos de hoy... ¡eran gomías!"

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NORA R. NIETO

AUTORA  ROSARINA

Su Obra
¿Somos como queremos ser? Ojos de Dios (Poema)
¿Mente Simplista? (Poema) Anhelo (Poema)
Al Otro Lado (Poema) Sandra (Poema)
Sencillamente (Poema) Me Preguntás (Poema)
Fragmento de un Fragmento (Poema) Amigo Amiga (Poema)
Amor Divagante (Poema)  

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¿ Somos como queremos ser ?

Hallar el secreto por el cual podamos ser felices, qué nos motiva? Quién nos culpa por cometer errores?, incertidumbre.

            Un cerebro aturdido sin saber qué pensar. Un alma perturbada sin saber qué sentir. Saber que todo es nada, pero que nada, hay veces, es lo único que tenemos. Caer o ir cayendo en un submundo que no es nuestro mundo o el que deseamos.

Yoistas implacables? Egocentrismo absurdo. Un compás sin compás, un compás sin música, vacío de melodías sonando a hueco, una música deseada desesperadamente anhelada. Gritos, chillidos desde el corazón. Dolores, lágrimas, angustias  hiperconocidas.         Porqué retornar? Porqué retornar a aquello eternamente incontundente? Porqué íntimamente exasperadamente intensa voluntad de creer, tener fe que puede haber cambio, que existe el cambio. La remota idea llena de tristeza , nostalgia, o ambas. Saber con extremada certeza de que no hay un fin exacto. Incertidumbre, horrible ser, que llena de ilusiones vanas o acertadas. Alegrías profundas si son las que deseamos, inmensa tristeza si no lo son. Arrogantes hasta el último momento creemos en el cambio, en el encanto que "sea", lo que queremos inmediatamente desde que lo tenemos, y desfallecemos al ver que no somos capaces de cambiar nada!.Solo y únicamente a nosotros mismos. Ignorantes repetidos. Caemos y caemos y nos levantamos con pasos inciertos. Ciegos ante nuestras necesidades. Tambaleantes en la vida cayendo y cayendo. Mentes pulidas, prolijamente, puntillosamente occidentales que terminan creyendo, luego de tanta búsqueda, sólo en lo "concreto" ¡Cobardes! Bultos amorfos que se retuercen si poder crecer, que ellos solos se toman de los pies, acurrucados e inmóviles, tratado de vivir, madurar sin caminar. Pequeños humanos somos y pocos se liberan de la prisión, pocos tienen el "don" de vivir creando su propia vida, sin perturbarse de sus caídas, sin retorcerse ante sus fallas, mirando sólo adelante, acumulando experiencia de sus tropiezos, comprendiéndose a sí mismos y en consecuencia, a los demás que viven inertes, flotando en la oscuridad. ¡Bellos Humanos! ¡Bellos hombres y mujeres! Que existen en éste mundo sólo par que el mismo no desaparezca, para que exista la huella que pudimos ser mejores.

Tragicomedia la vida, en grupo o individualmente. ¡Pero ella es divertida! ¡Ella no es aburrida! Y aunque nos cueste creer podemos ser felices sin perder un gramo de energía, muy por el contrario. Dame tu mano que yo te doy la mía, perdámonos en ella. Metamos en nuestra cabeza la imagen que nacemos día a día. Que la muerte no es mala sólo el comienzo de otra vida, pero hoy estamos aquí. Que de "Todo" somos un poquito y que el vacío es a veces un respiro. Balanza para conseguir el templado, sentido para descubrir el camino. Dame tu mano que juntos tenemos más herramientas para obtener lo deseado. Dame tu mano que hoy me siento al desamparo. 

                                      Nora R. Nieto.

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Ojos de Dios

Mirando a mi alrededor

Observo la vida…. Que vive

Otra que muere.

Que todo continúa

Aunque yo hoy esté quieta

Nadie me conduce

Nadie me dirige

Soy el producto que elija

Puedo ir o venir

Ser feliz o infeliz

Puedo hablar o callar

Puedo recordar u olvidar

Levanto la mano si quiero

Caminar o correr…

Llorar o reír

Mirando a mi alrededor

Fugaz recuerdo el día aquel

Que me prometí nunca más sufrir

Y como una planta casi marchita, renací

Y del Universo  una porción me vi

O latía y compartía, cada átomo que en el aire había

Cierro los ojos dejando al mundo fuera

Y solitaria mi mente queda

Escucho mi respiración, mi corazón

Este cuerpo vive, estoy viviendo!

Me innundan recuerdos, de tu voz

De su voz, de la de ellos

Acciones ya pasadas que en negativo

Han  quedado guardadas.

Nora R. Nieto.

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¿Mente Simplista?

Anoche tuve un sueño

Un sueño donde era feliz

Donde por todos lados se respiraba paz

Donde uno flota y no quiere despertar

Anoche tuve un sueño

En el que el romanticismo existía y …

Sin vergüenza los personajes convivían

Sin temores a sus demostraciones

Anoche un sueño tuve

Yo estaba allí radiante, inquebrantable

Yo podía ser quien quiero ser

Una persona dulce dando amor por doquier

Anoche tuve un sueño

Que tuve un sueño

Donde todo era real y bueno

Donde todo era real y concreto

Un sueño tuve anoche tan pasional

Que hoy al despertar rápidamente cerré mis ojos

Para poder continuar

Viviendo mi fantasía que…

Solo quería ser mía

Nora Nieto.

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Anhelo

Cuando muera me llevaré el recuerdo

Fresco y limpio de un rostro conocido, una ventana que abro

Manos adorables, una puerta que cierro

Mirada dulce y constante. El viento frío sobre mi cara

Mis ojos mirando detrás del marco de mis pestañas

Cielos hermosos. Olores. El calor del sol en la mañana.

 Montañas lejanas. El verdemar moviéndose de aquí para allá.

El canto de un pájaro sobre un árbol.

Calor de una mano sobre mi cara

Mejilla contra mejilla de mi ser amado

La voz amable que te llena el alma

La luna y estrellas sobre mi cabeza

Charla de amigos tomando una cerveza

La risa y caricia de mi nena

La respiración de ella en la noche serena

Mis orgullos, mis ilusiones

Quedarán aquí esparcidos por los rincones

Mi llanto lo llevaré

Para recordar lo que nunca más haré

No sufran por mi

Yo fui feliz

No me da miedo

Cruzar mi último puente

Cuando tenga que hacerlo

Lo haré, sin mirar atrás…

Sin mirar lo que dejé.

Nora Nieto.

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Al Otro Lado

Solo quiero un puente

Donde mis pies seguros se dirijan

Al mundo que está más allá

De mis actuales ataduras

Hilos finos hacen eslabones

De los cuales me aferro

Para no sentir descobijo

Solo quiero un puente

Que me lleve

A un mundo de fantasía

Donde poder soñar

Sin esclavas aptitudes

Permitiéndome vivir sen pensar

En el mundo físico temporal

Sólo quiero cruzar ese puente

Que me separará de lo ya conocido

Llevándome así a lo total, al lo expresivo

Al vientre de la vida

A sus cinco sentidos

Brisas, frío, sabores encontrados

Perfumes conocidos

Volver allí, cruzar ese puente

Donde algún día pude ver

Mi amanece, detrás de esos huecos

De donde mi raba mi puro ser

Nora Nieto.

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Sandra

Pasaron varios años

Y tu recuerdo sigue en mí

Como una persona puede recordarse tanto asó?

Sin haber tenido ni siquiera una amistad…?

Con tu recuerdo de mí…, implícitamente…

Viajará  por la eternidad

Tu pupila habrá copiado mi rostro?

O sólo esos ojos veían a alguien que estaba allí?

Recuerdo todos los días

Entrar en tu habitación de hospital

Tu “paz”… mientras mirabas el jardín

Tus manos suaves y “calentitas”

Odiosamente calentitas

Hoy aún los muros te encierran

N o dejándote en libertad

Nadie supo bien porqué elegiste vivir así

Y te juzgaron sin pensar

Te insultaron sin meditar

Te despreciaron por no comprender

Pero un poquito de los tres yo te di

Y el recuerdo está presente en mis días

No pasaste sólo por el mundo…

Porque… pasaron varios años

Y tu recuerdo sigue en mí.

Nora Nieto.

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Sencillamente ( 07/04/2007 Puerto Madryn )

La mente humana, salta de: deseos, represiones y conflictos.

Y no se puede manejar porque sí.

Por algo están allí si lo podemos ver mejor y sino

 Dejalo atrás. Ya un día se resolverán.

 El zumbido del viento en mis oídos

Mis ojos mirando allá, al infinito

Un día de paz con energía herologa

Se funde en  mi mente pensamientos que quedaron

 Como cenizas y luego se las lleva el viento…a mi pasado

Un sueño cumplido dá tanta satisfacción!

Maldita birome que no deja “ser” ni “decir”

Pedazos de imágenes de quién fui

En otra tierra, en otro cielo, en otro cuerpo

Yo pertenezco a aquí?

No, no pertenezco a ningún lado

Sólo a donde mis pies, mis sueños me lleven

He sido, SOY

SERÉ

Estoy encontrando mi ser

Voluptuosos pensamientos que se aglutinan

Queriendo, intentado ser palabras

Ideas desprolijas acumulándose como en el pico de un embudo

Pertenecer. Ser. Caducar. Explotar.

Conspirar. Dar. Arrebatar. Lágrimas

Soledad

Transeúnte de éste Mundo mi alma vá

Luchando por ser siempre más.

Nora Nieto.

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Fragmento de un Fragmento

( 12/04/2007 Puerto Madryn 11am )

Tan lejano y tan cercano, mi pensamiento

 mis sentimientos

Fuerte espíritu luchando

 corriendo, caminando por mi destino

 jugándome a ser feliz

Apuestas dobles a no perecer

 a no caer

Puestas de sol que mis ojos ven

Puestas de sol que nunca veré

Allá, aquí por doquier

Soy una centella que ni se

 dá cuenta que “es”

Debo aclarar mi pensamiento

 y nuclear mi energía para expandirme

 expandirme por la vida

Nora Nieto.

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Me Preguntás ( 15/04/2007 Puerto Madryn 2am )

Me preguntás:

Qué querés?

Ni yo lo sé

No te das cuenta

Que estoy luchando

Por crecer?

Me presionás diciéndome:

Aceptá mi ser!

No te das cuenta que aún no sé ver?

Me insultás y criticás

No te das cuenta

Que estás a mis pies?

Me abandonás

No te das cuenta

Que te he hecho renacer?

Me recordás

No te das cuenta

Que has conocido a una mujer?

Nora Nieto.

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Amigo Amiga ( 12/04/2007 Puerto Madryn 11:30am )

Si tú no existieras en mi vida

Amiga amigo de mí que sería?

En la patagonia aquí estoy

Un poco confundida

Pero no te preocupes amigo amiga

No estoy perdida

Si en mi mente no escuchara tu voz

Recordando tus consejos día a día

Que yo haría amiga amigo

Sin tu voz en mi cabeza…

Sí que estaría en neblinas

Si no hubiese traído en mi corazón

Amigo amiga

Esos besos y abrazos

Que me llenaron el alma

En nuestra despedida

Si no tuviera en mi mente

Tu cara retenida

Qué sola hoy me sentiría

En la distancia los lazos

Se hacen más fuertes

Y no sé bien porqué

Será amiga amigo

Porque el recorrer caminos

Nos hace conocer

El verdadero amor

El verdadero valor

De un verdadero amigo

De una verdadera amiga

Nora Nieto.

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Amor Divagante ( 18/04/2007 Puerto Madryn 23:38pm )

Te acercaste a mí

Y tu perfume percibí

Tu mano

Tomo la mía

Y su calor

Envolvió mi corazón

Nuestra mirada se encontró

Y tus ojos miraban

Más allá de los míos

Escudriñaban mi alma

Mi yo interior

Ahora sabés quien

Soy mi amor?

Y tus labio9s se posaron

En los míos

Y te juro

Sentí por fin

Lo que es ser uno

Aunque seamos dos

Nora Nieto.

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JULIO SALAS

AUTOR  ROSARINO

Su Obra
Fobia a Una Respuesta Accidente
El Cerebro de Porcelana   Intentando Regresar
Tu Fantasía y la Realidad (Poema)  

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     El Autor es operador-programador de PC y especialista en diseños gráficos para Internet. En sus momentos de ocio y en forma amateur se dedica a la literatura. Tiene 42 años y nació en Rosario.

FOBIA A UNA RESPUESTA

Fobia: del griego phobos, miedo. Apasionada aversión hacia una cosa.

(Diccionario "Pequeño Larousse Ilustrado"  - Ediciones Larousse - París, 1974.)

Ella miraba absorta la pantalla de TV. En ella, el Ministro de Economía daba a conocer los prolegómenos del último plan económico. Su pequeña hijita se le acercó y le dijo:

- Quién es ese señor, mamá ? -.

Su madre la miró desconcertada. En aquella fracción de segundo no era su hija la que estaba frente a ella sino un monstruo enorme con un cartel echo con luces de neón que decía "Soy el futuro". La pequeña volvió a repetir su pregunta, ya con cierta carga de angustia ante la no respuesta de su progenitora. Ella le devolvió la mirada y amagó con abrir la boca; enseguida la cerró sin decir palabra alguna. Se puso a llorar desconsoladamente.

La nena, compungida, empezó a acariciarle el pelo. Su madre, instantáneamente la abrazó y redobló sus llantos que ahora eran acompañados por los de la criatura. Sobre la mesa, las boletas impagas de luz, gas, teléfono y los impuestos municipales y provinciales se desparramaban como naipes de un juego cuyo resultado era impredecible.

Cuando ambas se calmaron, su hija, tras preguntarle si estaba bien y al responderle ésta que ya sí,  volvió a repetir su pregunta: - Quién era ese señor, mamá ? -.

Volvió su madre a mirarla; la abrazó otra vez, y le dijo como un susurro y al oído: - ya lo sabrás a su debido tiempo ¡ -. 

Julio Salas (Febrero 2002).

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EL CEREBRO DE PORCELANA

Las calles aparecen ligeras como en todo día hábil que se precie de tal. Sus habitantes vienen en uno y otro sentido; se cruzan permanentemente, a veces chocándose entre sí. Humberto, con su maletín a cuestas, ajeno a todo el torbellino humano que se agita a su alrededor camina a paso lento mirando de soslayo y casi descuidadamente los escaparates. Nada parecería importarle en demasía; es más: su actitud es propia de aquellos que, con tal de que pasen unos cuantos minutos en su vida vacía, no vacilan en ir de extremo a extremo de la ciudad. De vez en cuando, levanta un poco la vista pero aún así parece no percatarse del infierno de calor y gente que gira en torno a él. Pocos segundos después, cegado por la fuerte luz solar, regresa su mirada a la posición anterior.

     Lo rutinario de su actitud le empieza a minar la paciencia cuando, sorpresivamente, una ancha y corta vidriera algo antigua y falta de limpieza aparece ante sus ojos en medio de tan desganada caminata. Iba a seguir su rumbo sin inmutarse cuando alcanza a percibir algo dentro de ese escaparate que lo hace detenerse y retroceder un poco. Allí, sobre una almohadilla roja reposaba un pisapapeles de porcelana, cuya forma era una exacta réplica de un cerebro humano. De unos quince centímetros de largo por ocho de ancho, aquel objeto llamaba la atención no tanto por su forma en sí sino por su extraña coloración verde pálido y por la discontinua aparición de pequeñas y muy breves explosiones brillantes que parecían girar a su alrededor.

     No pasaron diez minutos cuando Humberto sale de aquel comercio de compra venta de antigüedades con un paquete echo con un arrugado y descolorido papel, adornado con una especie de moño desprolijamente hecho. Apretándolo muy fuerte con su brazo izquierdo contra su pecho, apura el paso hacia su hogar con la ansiedad propia de un niño por estrenar un juguete nuevo. Si alguien lo detuviese de improviso y le preguntase del porqué de su decisión, nada él sabría contestar; un impulso más fuerte que cualquier resistencia de la lógica o el sentido común lo llevó a derogar una suma importante de dinero - al menos para sus escuálidos ingresos como oficinista - por aquella cosa que no poseía ningún valor traducible en algún rédito económico; no había para Humberto más explicación que ésa y tampoco le importaba que pudiera llegar a existir.

      Ya instalado en el living de su casa, el pisapapeles, librado de sus mediocres envolturas, reposa en el centro de una mesa redonda de medianas dimensiones ubicada justo al medio de la habitación. Toma una silla y se sienta, a una distancia no mayor de un metro, ante aquel cerebro de porcelana. No puede ni quiere saber porqué pero le resulta imposible evitar aquel extraño impulso que lo viene envolviendo desde el momento que se detuviera frente a la vidriera y que ahora lo lleva a fijar su mirada sobre lo que ha comprado.

     Imposible intentar el cálculo de la cantidad de veces que giraron las agujas de reloj. Allí prosigue Humberto; absorto; tenso; como completamente alienado. El verde cerebro, en medio de las primeras tinieblas de la noche y de la ausencia de toda luz artificial, pareciera resaltar con luz propia, aunque nadie tendría la suficiente seguridad de confirmar tal cosa.  Ni los dolores de su columna - producto de las horas de estar encorvado sobre la silla -, ni los continuos ruidos estomacales que denotan la escasez de alimentos en su interior lo mueven de su posición. Impávido, sigue allí contemplando cómo aquellas mini explosiones de luz ahora se han incrementado transformando al pisapapeles en una suerte de árbol navideño lleno de lucecitas blancas que prenden y apagan intermitentemente.

     De repente, algo lo lleva a cambiar de posición: sin apartar sus ojos, y abriéndolos más aún, se reincorpora sobre la silla apoyando violentamente su espalda contra el respaldo de la misma, cuando un rayo de luz inmensamente blanco se desprende del cerebro de porcelana proyectándose sobre una de las paredes.

     No hay sonido alguno alrededor. Por si algo hacía falta para incrementar el misterio, el silencio más absoluto inunda la habitación mientras seguía la gran aureola blanca sobre la pared. Los ojos de Humberto que antes no se despegaban de aquella cosa, ahora cambian de dirección y de objetivo. Durante largos minutos sólo el blanco más puro observó sobre la pared del living mientras comenzaba a sentir que su mirada ardía; aún así nada se quería perder de todo aquel misterio y, si así lo hubiera querido, no hubiera podido, tal el grado de absorción en el que se encontraba.

     Transcurridas un par de horas, comienza a parpadear, consecuencia directa del gran esfuerzo al que está sometiendo su vista. Empero, cuando en un instante divisa la aparición de pequeñas manchas multicolores que se iban agrandando y uniendo entre sí como formando una imagen en el medio del escudo blanco de la pared, vuelve automáticamente a colocar sus ojos allí.

     Si antes la quietud era total, ahora la dinámica de las miles y miles de manchitas entrelazándose convertían a todo el ámbito de la habitación en un verdadero festival danzante de luces. De a poco tanto movimiento cromático fue frenándose para dar lugar a imágenes concretas. Cuando el último puntito lumínico termina de acomodarse en determinado sitio de aquel panorama, Humberto empieza a sentir un potente escalofrío que le recorre el cuerpo de la cabeza a los pies: frente a él se ve nítidamente a su persona correr y reír sin parar en medio de un hermoso paisaje compuesto de inmensos follajes verdes, altas montañas, un celestial lago y miles de animales de todos los tamaños y colores circulando a su alrededor o corriendo directamente junto a él. Minutos después, la imagen cambia: él seguía estando pero ahora abrazado a una bella mujer prodigándose mutuamente toda clase de caricias y besos. Una amplia sonrisa se dibuja en el rostro del Humberto real mientras pequeñas lágrimas surcan sus mejillas. Un nuevo movimiento de las manchas de color y vuelve a verse a sí mismo pero ahora junto a su escritorio dándole los últimos retoques a la carta de renuncia a su empleo mientras varias pilas de papeles y algunos libros lo circundan. Llorando desconsoladamente por la emoción recuerda cómo debió dejar forzosamente de lado su deseo de ser escritor para dedicarse de lleno a su trabajo en aquella oscura y pétrea oficina, obligado por las despiadadas circunstancias materiales que aparecían como consecuencia de que tenía una  esposa que mantener; y que ahora ella ya no estaba... 

     Félix es una uno de los pocos amigos que Humberto conserva luego de su casamiento; habiéndose conocido ambos en el mismo lugar de trabajo, salían cada tanto con sus respectivas esposas a divertirse en forma. Ahora, él es el que con desesperación y fuerza golpea a la puerta del domicilio de su amigo, preocupado por la ausencia por cuatro días consecutivos de su empleo sin tener ninguna clase de noticias sobre su persona. Convencido de la inutilidad de su acción, Félix decide interrogar a los vecinos buscando algún indicio que diese con su paradero. Es en vano; nadie hay en toda la cuadra ni en la de enfrente que haya visto a Humberto en las últimas cuatro jornadas. Uno de ellos le propone acompañarlo para ir en busca de la policía; pese al escozor que tal propuesta le provoca, acepta.

     Forzada la puerta, apenas ingresan  al living de aquella casa Félix, el vecino y cuatro agentes se encuentran con un espeluznante cuadro: en medio de un gran desorden, el cuerpo desangrado y sin vida de Humberto reposa junto a las sillas tumbadas. Sobre el centro de la mesa, luciendo impertérrito el ahora sombrío cerebro de porcelana, de color verde pálido, atrapa la atención de Félix, a pesar del doloroso espectáculo que le significa ver a su amigo muerto.

 Julio Salas.

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ACCIDENTE

Me siento solo: muy solo. La oscuridad me envuelve y me traga hasta asfixiarme. A mi alrededor, una extraña mezcla de restos metálicos y humanos aparentan ser los gruesos barrotes de una jaula de la muerte.

Un peso terrible me oprime el pecho; mis piernas no responden y siento que cálidos y espesos hilos de sangre recorren calmadamente mi rostro como si intentaran cubrirlo para algún acontecimiento especial. Recién ahora comienzan a percibirse sonidos: una catarata de murmullos a medio lengua bajan desde afuera de mi prisión; algunas luces tenues que alcanzo a divisar los acompañan. En tanto, en mis cercanías, un penetrante y desagradable olor que no llego a reconocer me inunda de asco hasta el punto de incitarme al vómito; pero ni siquiera esto puedo hacer: los músculos de mi cuerpo parecen haberse esfumado, respondiendo sólo con mis huesos para contener lo que me queda de vida.

Oigo llantos. El ruido crece a mi alrededor; veo un chisporroteo incesante en el ahora visible ómnibus: sus restos asemejan a un trapo de piso sumamente retorcido. Gritos por doquier lanzando nombres de anónimos, esperando respuesta. ...Pero nadie responde; a lo sumo, algún débil quejido o alguna medio respiración en franco proceso de extinción... .

Ya la luz es más intensa. Percibo restos humanos a escasos metros de mí en estoica posición; parecen muñecos inertes luciendo coloridos harapos payasescos bajo un infinito manto hecho con manchas sanguinolentas. Ya el aire es más fresco y puro, aunque respirar me resulte dificultoso mientras un dolor lacerante me recorre el cuerpo de adentro hacia fuera.

Al fin, un pedazo de carrocería cede a uno de mis costados. Gritos jubilosos festejan el -hasta el momento- único hallazgo viviente. Un hombre alto, forrado con un especie de impermeable azul salpicado por innumerables manchas de grasa y de sangre asoma su cabeza sobre mi existencia, alcanzando a divisar sobre su rostro señales visibles de satisfacción, al tiempo que vocifera con apasionada energía una y otra vez, volviendo hacia fuera: ¡...Hay un sobreviviente!, ¡hay un sobreviviente...!.

Al poco tiempo, unos fornidos brazos retiran un trozo de metal enredado a mis pies, casi enteros. Liberado por fin mi pecho del trozo de asiento -o algo parecido...- el dolor no ha cedido pero el alivio de sentirme vivir nuevamente reemplaza al mejor de los calmantes.

En poco tiempo, y en medio de ansiosos y nerviosos gritos, me retiran de mi ahora ex jaula y me depositan sobre una pequeña camilla amarilla en medio de atroces dolores que se extienden desde la cabeza a los pies. Ya estoy afuera.

Soy finalmente colocado en una diminuta caverna cuadrada y blanca que de inmediato identifico como una ambulancia. Mientras me adosan infinidad de tubos y otros elementos a mi cuerpo, un señor casi desprovisto de cabello, bastante canoso y con un impecable guardapolvo blanco me ausculta por largos minutos; yo quisiera decirle algo pero un largo tubo que, creo, es de plástico y que acaba en una especie de medio naranja transparente me tapa la boca, me atora de oxígeno y me renueva la vida. Un par de minutos más y ya se va.

Han puesto en marcha el vehículo. Escucho a mi chofer hablar por radio avisando de mi próxima llegada al hospital; una voz desconocida que no logro identificar me ha dicho: ¡Te Salvarás!.

Un muchacho joven pero esta vez con guardapolvo celeste con una pequeña inscripción en rojo en un bolsillo cerca del hombro que reza "Hospital Municipal" se acomoda junto a mí sosteniendo una botella llena de un líquido ámbar conectada a una goma transparente que acaba en mi brazo derecho; mientras tanto, otro se encarga de cerrar las puertas de la ambulancia.

     Breves segundos me bastaron para divisar que allá fuera, en el medio de la espesa noche, aún mucha gente grita desaforadamente corriendo de aquí para allá con ruidos continuos de chapas que se derrumban como música de fondo. Al momento, la kombi parte haciendo sonar la sirena. Kilómetro a kilómetro, Metro a metro me alejo del accidente y me acerco nuevamente a la vida...

Julio Salas.

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INTENTANDO REGRESAR

     Ruta difícil si las hay. He salido hace dos horas y no consigo avanzar más que unos pocos metros. A derecha e izquierda horizontes interminables decampo hacen que el inmovilismo en el que me encuentro se haga más ostensible.

     El coro de bocinas llena el espacio. Siete son ya las horas a las que he sido condenado por el destino a este estancamiento perpetuo; de nada me ha servido la catarsis ocasional con aquéllos con los que estoy en la misma desgracia.

     Cuerpo y musculatura en su totalidad no aguantan más este encierro involuntario; me decido: salgo del coche.

     Jamás había visto semejante río de autos, encajonado y estático, partiendo en dos un paisaje campestre merecedor de un mejor trato. Los bocinazos ahora ya son insoportables, castigando mis oídos; y mis ojos empiezan a estar bastante lastimados por el reflejo del sol golpeando de lleno contra tanto metal. Sólo me queda bajar algo mis párpados y tapar lis orejas buscando inútilmente aislarme de aquel mundo de desesperada y alienada agonía. Fue un instante después, en que lo diviso sobre un punto lejano, recostado sobre el horizonte del Este. Algo brillante, descolorido y gastado, aquel viejo ciempiés que corre diariamente por dos rieles de duro acero, siempre paralelos.

     No me importó nada. Corro como nunca antes lo había hecho hacia aquella dirección durante largos minutos. Cuando mis piernas dijeron "basta", entre medio de mil jadeos, caigo de rodillas al suelo. Descubro que nada había que se asemejara a aquellas vías o que se pareciera a un tren. El calor me jugó una mala pasada. Vuelvo al coche; lo pongo en marcha y me siento al volante con la puerta del vehículo abierta, esperando que se despeje el camino para seguir mi rumbo hacia la locura cotidiana.

  Julio Salas.

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TU FANTASIA Y LA REALIDAD 

Café de por medio,

discusiones a pleno;

así es este tema, hoy

entre vos y yo.

 

Y es que la pretendida calidad

de tus palabras

se pierden en el laberinto

de tus propios sueños

y nadie hay más ya

que las pueda rescatar.

 

Ya no me frotes en la cara,

no hace falta,

tus anhelos de vedette,

que mi vida es ser

y la tuya, mira,

está al caer.

 

Sólo somos dos,

date cuenta,

y sólo estás vos

ante la inmensidad de tu universo

que finalmente es tan real

como una pompa de jabón

que revienta siempre en cuanto

la deseás atrapar.

 

Y mira

cómo tu vida se consume

en ese juego

de buscar y rechazar,

de elegir y descartar,

de escapar

para no sentir,

para olvidar,

para no estar.

 

Entiende:

el mundo traspone

las fronteras de tu ser,

mujer.

Entiende:

que mi mundo no encuentra espacio

en él,

mujer.

 

Y no creas que no me llega

el sentido de tus lamentos;

pero si es que no te tengo

por esa fantasía tuya

de un futuro

que no es cierto.

 

Entiende que nada

puedo hacer

para rescatarte de la realidad;

si el sol a los dos

nos quema por igual;

e inmersos en tanto tormento

el pasado como viejo cuento

sólo sedante puede ser.

 

Pero si me amaras,

si querer te dejaras,

quizás yo te podría ayudar

a ver

lo que es entender

y vivir

la realidad.

 

Pero como no quiero

contagiarme tu obsesión,

 veo que la realidad es

que se agotó toda ilusión;

que ya no hay forma

de construir algo de a dos;

que me domina por completo

el imperio del dolor

y que en el aire aún flota

una única palabra,

irreversible, atronadora,

terminante, fatal:

 ¡Adiós!

 

                          Julio Salas.

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G. LOZANO AROCCA

ESCRITORA  ROSARINA

Su Obra
Profecías

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PROFECIAS

Camilo Cen Palomo tenía un perro. En realidad tenía un líder, ya que el perro consideraba a Camilo como un acólito suyo.

Mucho hubieron caminado por los senderos de Yucatán. Siempre el perro con su hocico estirado ya sea hacia Ahau o hacia Ixchel, según las horas, a la vanguardia.

 

John Cocoon Wexler había nacido en California. Hijo de madre maya y padre sajón tenía ciertas contradicciones existenciales.

Como su padre en un  principio no aceptaba su parentesco, se llamo John Cocoon, pues el Juan no se lo aceptaron.

Luego de varios pleitos obtuvo su nombre actual. Pero pasaron muchos años más por su obsecuencia para mantener el materno en primer término, ya que generalmente los jueces no entienden de fechas ni de prioridades. Saltando todo el engorroso trámite leguleyo y burocrático diremos que John, es decir nuestro Juan, se hallaba por ese tiempo en Yucatán a la edad de nada menos que cuarenta años.

A esta edad logró llamarse John Cocoon Wexler y heredar del viejo Wexler lo suficiente como para comprar una filmadora y algunos extras para sobrevivir por tres meses en el territorio.

Su sueño era encontrar sus raíces en el lugar de origen de su madre. De su fifty per cent de la Raza.

Desde pequeño se había interesado en el Chilar Balam  de Chumayel. De adulto deseaba encontrar una señal, una confirmación de las profecías.

Pero teniendo fifty-fifty las cosas se le complicaban.

 

Camilo Cen Palomo y su vanguardia, es decir el perro, tenían un gusto común. El primero, masticar los tallos tiernos de trébol tendido en la hierba en las afueras del pueblo. El segundo, se los tragaba enteros para digerir los frijolitos que almorzaban diariamente en la taberna. Pero este último tenía una debilidad. Mascar chicle. Es decir lo que los Aztecas llamaban TZICTLI y que extraían de la resina de un árbol llamado Chicozapote, que se encuentra en la zona maya que se conoce hoy por el nombre de Quintana Roo. Antiguamente  esta costumbre sólo era conservada por los niños y las mujeres pues la consideraban muy tonta.

Al perro le agradaban los de hierbabuena. Eso también unía a ambos pues estas golosinas le eran regaladas en las siestas por la concubina del dueño de la fonda mientras Camilo saboreaba los placeres de sus labios.

 

Cierto día, como sabe acontecer sin que la humanidad se dé cuenta, confluyeron estas esencias en un punto crucial.

Camilo estaba tendido sobre la hierba con su amante (la concubina del posadero). Pero esta vez era diferente. Por la mañana le había enviado un recado catalogado como urgente a través de la cociera, a la que halló en la feria. La hora del encuentro había cambiado, con todo el pesar del can, pues del otro lado del matorral donde se encontraban los amantes mascaba su chicle de hierbabuena esperando la ansiada hora de los frijolitos del almuerzo.

A esa misma hora John Cocoon Wexler avanzaba por el sendero con su filmadora buscando la señal  de las profecías.

Camilo cansado ya de su amor en cuotas decidió hablar como sólo un hombre puede hacerlo.

Del otro lado del matorral el perro mascaba su chicle mientras John avanzaba por el sendero filmando el paisaje.

A opinión del perro la máscara que llevaba ese hombre estaba muy mal confeccionada.

“Por la trompa sería chac? Este hombre- pensó el perro- no sabe hacer máscaras. He visto muchas de diferentes colores para las fiestas y nadie de aquí, por más pesadas que sean no han debido sostenerlas. Estos extranjeros que ladran extraño sabrán mucho de muchas cosas, pero no de máscaras conmemorativas.”

En el instante en que John se acercaba ya expectante filmando al perro, Camilo atinó a decir:

-Hace tiempo que llevas una vida que no corresponde a la que deberías llevar.

John agradeciendo que sus pensamientos y deseos hubiesen sido escuchados grababa todo con el aparato.

-Es tiempo que te decidas y cambies pues todo cambiará de ahora en más. O aceptas el futuro o te hundes con el resto- continuó diciéndole Camilo a su amada., mientras el perro continuaba mascando y comenzaba a sentirse inquieto con ese hombre de la máscara que cada vez se acercaba más a su hocico.

-Tell me more; tell me more – le decìa John al perro.

El perro se asustó y  echó a correr. Camilo que escuchó al gringo le hizo un gesto de silencio a su amante y john corrió tras el perro sin poder encontrarlo.

 

Esa noche por los caminos del pueblo Camilo, su amada y el perro delante como correspondía, salieron sigilosos buscando otros senderos.

John Cocoon Wexler en la taberna trataba en vano de convencer a los parroquianos y a la revista Time que había acontecido la primera señal de las profecías y el tenía las pruebas:

“El perro había hablado”

G. Lozano Arocca.

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GUSTAVO PEDRO BOLLEA 

ESCRITOR DE BELL VILLE

 (Pcia. de Córdoba)

Su Obra
Lovecraft (Poesía Extraída del Libro Maná, 1995) Cerca muy Lejos (Poesía Extraída del Libro Maná, 1995)

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LOVECRAFT

Como si una luz abusiva

lo hubiera despertado

en mitad de la noche un día,

gritando,

pidiendo agua para los ojos.

Como si

   esa luz no hubiese prometido

volver a su luna y quedarse.

 

El, que debió llamarse "Smith"

ya no pudo dormir ni recordar del todo,

  y esos que vemos sus poemas

  son la construcción artesanal de los descansos,

  sus queridas pesadillas.

Sus ululantes

cargueros por el alba.

Gustavo Pedro Bolllea,

 poeta e historiador bellvillense.

 Poesía extraída del libro Manà, 1995.

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CERCA MUY LEJOS

(En la vereda del Orfanato,

las ventanas altas,

los muros desconchados

y los niños secretos)

 

Y también una Morera

-Pródiga por Turgente-

resignada a oír asordinadas rondas,

himnos con que los niños

se progresan en el desconche.

Rondas remembrantes

de aquel evento en que fueron dichos

no al borde del humo doméstico

con el idioma de la casa,

no, dichos para el umbral

(oráculo solo pródigo en futuros),

dichos, desdichados tropos.

 

(Y que -la morera- sus nutricias moras

caigan y se pudran

 sin que nadie las arranque).

 

Gustavo Pedro Bolllea,

 poeta e historiador bellvillense.

 Poesía extraída del libro Manà, 1995.

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FRANCISCO RODRIGUEZ

UN POETA ROSARINO RESIDENTE EN PARANA

Su Obra
Todo en el Campo - De su libro de Poesías "Marca entre lo Blanco"

 

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    Francisco Rodríguez es un poeta rosarino. Reside desde hace muchos años en Para, Entre Ríos. Es también psicólogo y docente universitario. Su Correo Electrónico es: frodrigue@ciudad.com.ar

 

TODO EN EL CAMPO

Todo en el campo se amanece

vibran pastos de rocío

instalando el otoño

en los caminos

en las traviesas palmas

se intercala una niña

irrumpe la armonía de las gotas heladas

traza surcos y bebe

en la piel

la mirada

rescatando las risas

elévase el sol

espejando cabellos

se ha juntado la historia

en el camino abierto.

Francisco Rodríguez.

 De su Libro de Poesías "Marca entre lo Blanco"

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ANDRES UGUERUAGA

UN POETA DE RECONQUISTA

( Pcia. de Santa Fe )

Su Obra

Poemas del "Bronce de los Días" :

Navegando

El Universo de la Rosa
Parole, Parole  
La Ley del Martillo y Caricias de Geisha

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NAVEGANDO

Suaves ondulaciones,

                                 Continúa procesión del Orinoco.

Buscamos “Eldorado”,

                                   o ninfas montadas sobre el trópico

A través de la selva,

                                u océanos de rubíes en el fango

Un incansable mar escondido

                                y partido en mil (casi invisible)

Y un vasto crepúsculo nos embriagó

                                a seguir…

Abrazándonos a peces.

                                En el lento fluir de nuestro camino:

Ganges, Indo, Paraná (u Orinocco)

                                elijamos solo uno;

Y los hechos nos arrastrarán como agua.

Andrés Ugueruaga.

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PAROLE, PAROLE

Las palabras que se desparraman

                                                    en laberintos.

“El Canto del Mío Cid”,

                                        disoluto está en todo esto.

Impregnádose en el paladar de cada uno

                                       y de nadie más

y en el difícil arte de ser uno más.     

 

Las palabras están

                              en todos los bastones, monedas

en Manú, en los carteles

                             y en Shangai,

y en el dulce ritmo

                             que lo explica todo

y en el elocuente imperio

                             que lo corroe todo.

 

…Y Nínive fue mía

                                en mi esplendor.

La hazaña toma forma,

(decidámonos de una vez)   

las palabras solo están;

y me regalaron todo lo que oyes

                                                 a tu alrededor.

Tengo palabras

que cruzan mi organismo, aires y ámbitos.

Tengo la espera de Lancelot.

La furia de Bruto

                            y quiero decir…

Andrés Ugueruaga.

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LA LEY DEL MARTILLO Y CARICIAS DE GEISHA

Ley del martillo

                         y caricias de geisha.

Discernamos,

                       ultranza o calma,

o el fatigado metal

                       sobre la erógena cuestión que solo son gemidos al son|

de la entregada ternura

esa es la duda

                        tejer y destejer

esta locura,

                        es subir y declinar,

insinuar y borrar:

                        es la realidad ensombrecida

por la ley del martillo y caricias de geisha.

Suerte con dos caras

                       y ángeles con tridentes

que nos hace abnegar

                       y desistir así

callar y persuadir

                       y crear la secreta enfermedad,

eso es,

Hefaistos y Afrodita.

                       La moneda que se desdobla  en cara y cruz a la vez.

Es la ley del martillo

                        y caricias de geisha.

Andrés Ugueruaga.

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EL UNIVERSO DE LA ROSA

     Un universo trocado que distorsiona la luz y no deforma, sino que da otras maneras a mi cruz. Maneras del Upanishad; monje de los contornos de las incandescencias del Tibet. Cielo de la tierra! Hecha de nieve y posperjurios de ella. “Hasta las profundices místicas del Todo” me dije enigmas y mucho mas…Oh Padre!

     Es que  estuve revisando  y atesorando postales en mi retina, las visiones del infierno en como que titilan. Bosquejando augurios  aquí, a la distancia del primer cielo ; sin miedos de caer presa del vértigo que sin embargo siento con el apuro de acabar. Lenguaje flagelado…vuelvo a intentar. Mientras saludo a los chacales y perros de salvajes que están al otro lado, nada podrán hacer…nada podrán, pues quiero devorar mi tesoro aclimatado como la carne misma.

     Y mi orgullo, mi estado nirvanico, tan lejanos como  el principio mismo de esta humanidad. Condecorado mi espíritu como un rey hecho de verlos tan blancos que cubren el cadáver junto a un río  que desconozco. Victima. Sed. Se ahogo de arenas y del glorioso y Antiguo Egipto. Calles de Thoth; y también  por aquel reloj de arena. Inquisidor temporal. Con su suave  chirrido burlón agreste, que empuja la cándida brisa. Y al camino del Rey Mago vagando por las noches de la Babilonia  olvidada por los hombres pero no por eso ausente. Efímero todo! Despierto una vez mas…muerte o sueño? fui victima de qué o de quien? El viento solo aúlla como un ángel malo que presagia algo... No responde. Estuve perdido entre koalas y lobos, anhelando un desfile de virtudes y fetiches y virtudes  con plumas de halcón. Tacos de mujer tocan el piso y deben lamer el sudor  de estos frutos de emociones  arraigados desde los años de la rosa en las alturas. Artificios de la rosa en el origen. Artificios  de la rosa en el devenir, tengo en mi mano  de otros dueños  inmanentes la rosa permanente que obsequia el Fuego y el paso que di para dar un millón de pasos, que laceraron el norte del sur. Del que se  puede subir y no bajar. Como a veces suele ser la vida misma. Escalones sin sentido. Barandas que desean  hacer caer. Cielos eternos  cada vez más aburridos. Pisos de heces de palomas y anillos en las innumerables noches de estío…

     El universo de la Rosa.

Andrés Ugueruaga.

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MIRTA  BELMONTE  DE  RATTI

UNA ESCRITORA DE ROSARIO

Su Obra
Juguetes - Reyes
 

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JUGUETES - REYES

     Juguete, le decían a mi hermano sus amigos.
     Mi hermano es Roberto Belmonte. Al igual que mi padre, los dos llevan el mismo nombre y apellido.
     Papá, era juguetero mayorista.
     Mi hermano Roberto llevaba siempre juguetes para vender en su auto, de ahí que sus amigos lo apodaban juguete.
     Mi padre, era hijo de inmigrantes españoles, vinieron de Almería, ciudad con puerta al mar.
     Mi abuela era María Rosa Joya, Joya era apellido de un moro, pués mi bisabuelo fue moro y mi bisabuela española. Ese
apellido le agradaba mucho a papá.
     Mi abuelo llamado Antonio Belmonte, era el esposo de Antonia María Rosa.
     En España hay vastas zonas de tierra que llevan el nombre de Belmonte.
     Ellos, eran mis abuelos, vinieron casados y con una hija de un año, llamada Lola, en el buque  "Sofía Hobenberg" que llega a Buenos Aires en el año 1908.
     Mi abuelo trabajó en el ferrocarril, era herrero y ganaba muy bien.
     A los 8 años exactamente mi papá quedó huérfano de padre.
     El solía contarme sobre los hermosos juguetes que le regalaba su papá cuando vivía.
     Un tiempo antes de morir mi padre este año, me contó, que solía recordar su bicicleta de niño y él sobre ella sobre un hermoso césped verde y que al tiempo de morir su papá dejó de verla, quizás la vendió mi familia, me decía.
     Ellos eran ocho hermanos el menor era papá.
     Al morir el padre, hizo barriletes para vender, el dinero se lo daba a su querida mamá, lo mismo con las bolitas, jugaba y las que ganaba las vendía.
     Creo, que ese vacío de pérdidas de juguetes desde los 8 años en adelante que tuvo mi padre, lo inspira a vender juguetes.
     Recuerdo las primeras bolsas de ositos de plástico que llegaban a casa, pelotas de colores y de goma, autitos de colección, un gran auto azul que se lo regaló a mi hermano y con el que jugábamos a las carreras de autos con los chicos de la cuadra, bolitas y bolones por cantidades, soldaditos e indios para los fuertes.
     También realizó con sus manos un fuerte a mi hermano para reyes.
     Papá disponía de mucha creación, fabricaba paletas de ping- pong, y no hace mucho fabricó las paletas de padle Belmont, yon yin, ruletas Ro - Mi, fútbol de bolsillo.
     Por mucho tiempo siguieron llegando bolsas de juguete, jueguitos de té, muñecos con chifles.
     También a mí, para reyes papá me encargó una muñeca hermosa de pelo largo blanco y ojos castaños que nunca voy a olvidar y una bicicleta verde que todavía la tengo.
     Las cajitas de música que tenía para vender, eran preciosas, de todas formas y modelos, con música de navidad, de cumpleaños, las bailarinas danzaban en ellas, también había autos musicales, él solía guardar las cajas mas extrañas para él-
     Hacia los años 1970 se comenzaron a realizar las fiestas de los jugueteros, mayoristas y minoristas en el salón naranja de la exposición rural, con muchísimos premios y bailes.
     Normalmente mi padre y mi madre llamada Emilia Podestá, sacaban el primer premio, por bailar toda la noche.
     El día de la partida de papá, vecinos vinieron a decirme que solía dar juguetes a los niños que no tenían en el barrio.
     ¡ Que misión la del juguetero! ... ¡ Quizás, cuántos niños, hoy grandes!, hayan recibido algún juguete de los que a su gusto, vendía y fabricaba papá.

                                             ----------------------------------

     Dedico esta nota a todos los jugueteros, a mi querido hermano juguete y a todos los inmigrantes e hijos de inmigrantes que hicieron patria, colaborando en la historia, solos, sin abuelos, ni tíos, en esta ciudad de Rosario.


                                                                         Sra. Mirta Belmonte de Ratti.
                                Bibliotecaria de la Parroquia "Nuestra Sra. de la Guardia"

                                                                   ( Agradecemos su Colaboración )

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