Omar o 'Umar

    Este nombre propio árabe significa elocuente. Designa al segundo califa islámico (que gobernó entre los años 634 y 644), sucesor de Abu Bakr. Durante su mandato el Islam se extendió de manera considerable, desde su inicial base en la península arábiga, a través de Siria, Palestina, Persia y Egipto, en detrimento de los imperios bizantino y persa. Omar nació en La Meca (581) y murió en Medina (644). Medinah significa en árabe ciudad. Omar estableció en Jerusalén la mezquita que lleva su nombre. Los árabes llamaban a esta ciudad Ilia, derivado del nombre romano de la misma: Aelia Capitolina. (1)

    El octavo califa de la dinastía omeya se llamó asimismo Omar. Su nombre completo era Omar II ibn ‘Abd al-Aziz. Reinó entre los años 717 y 720, sucediendo a su primo Sulayman.

    También cabe destacar como portadores de este nombre al guerrero y caudillo español Omar Ben Hafsún – creador de un reino musulmán independiente en Andalucia (880-917) – y al poeta, astrónomo y matemático persa Omar Khayyam o Jayyam, quien vivió hacia fines del siglo XI y principios del XII. Su obra principal es Rubaiyyat, recopilación de poemas de tipo anacreóntico (es decir, cantor de los placeres del vino y de la buena mesa de acuerdo al estilo del célebre poeta griego antiguo Anacreonte). Ruba’iyyat significa cuartetas. (2)

     Omar Ben Hafsún descendía de visigodos, a pesar de su nombre árabe. Nació en 854 en las cercanías de Ronda y falleció en Bobastro hacia el año 917. Su reino lo fundó justamente en la serranía de Ronda. Logró extender su autoridad a través de toda la Andalucía oriental.

Luis Spissa.

---------------------------------------------

Notas

(1) No debe confundirse Omar con Uçman o Utman B’Affan, el tercer califa. Este gobernó entre los años 644 y 656, estableciendo la versión definitiva del Corán.

(2) Omar Khayyam nació en Nisabur, en la región persa de Khorasán hacia fines del siglo XI y murió en 1123. Hacia el año 1073 se le encargó, junto con otros astrónomos, reformar el calendario solar persa. Se deberían a él los inicios del estudio sistemático de las ecuaciones cúbicas. Le han sido adjudicadas varios cientos de ruba ‘iyyat, pero muchas no son de su autoría. Al respecto se informa en la Enciclopedia Salvat Monitor (Barcelona, 1966):

    “La dificultad de distinguir las auténticas de las espúreas ha hecho difícil a la crítica fijar con precisión las características espirituales del poeta, que parece oscilar entre el escepticismo y el epicureísmo y una profunda tendencia al misticismo. Manuscritos más antiguos de las ruba’iyyat, encontrados en los últimos decenios, obligaron, sin embargo, a decidirse por la figura de un Omar sustancialmente escéptico y epicúreo, atribuible a una tradición de hedonismo con fondo pesimista que era constante en la literatura neo-persa. Sin embargo, no se podría dudar por esto de la sinceridad de los momentos de fe religiosa o de trágica desesperación que se alternan con los de escéptica ironía, de delicado humorismo y de divertida embriaguez.”

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

Omeyas

     Dinastía originada en Mu’awiya I, bisnieto de Banu Umeya, del cual se deriva el nombre de la misma. En los inicios del siglo VII esta familia ocupa un sitial preponderante en La Meca, el cual perdieron tras el triunfo del islam. (1)

     No obstante, al poco tiempo supieron recuperar el terreno perdido cuando, tras la muerte de Alí (yerno de Mahoma), Mu’awiya I fue elegido califa de la umma (comunidad de creyentes). Este declaró hereditario el califato (hasta entonces había sido electivo) y trasladó su capital a Damasco (Siria). A Mu’awiya I le sucedió su hijo Yazid I (680-683) y a éste su hijo Mu’awiya II, que sólo gobernó un año y murió sin dejar un sucesor. El trono fue ocupado por Marwan, primo de Mu’awiya II, quien tampoco duró mucho en el mismo (684-685). Le continuó su vástago ‘Abd al-Malik, quien gobernó durante 20 años (685-705) logrando la sujeción de las diversas provincias ganadas al islam. La expansión del califato se prolongó durante los reinados de su hijo al-Walid I (705-715) y de Sulayman (715-717). En estos albores del siglo VIII, Musa ben Nusayr, general árabe y gobernador de Ifriquilla (Túnez) comisionó a su lugarteniente Tariq para que conquistara la península ibérica, gobernada por los visigodos. Tras los iniciales triunfos de Tariq, Musa se trasladó a España para controlar directamente la situación, pues recelaba de su lugarteniente. ‘Umar II (717-720), sucesor de Sulayman e hijo de ‘Abd al-‘Aziz, se distinguió por su carácter piadoso y su integridad, pero quienes le continuaron fueron mediocres. Los omeyas reinaron casi 100 años (661-750). Marwan II, el último de los califas de este linaje, fue ultimado, junto con su familia, por el primero de los califas abásidas o abasíes. (2) De esta matanza se salvó ‘Abd al-Rahman I, quien se refugió en España, estableciendo en la ciudad de Córdoba (Andalucía) una dinastía omeya, que se mantuvo en el poder hasta el siglo XI. Nieto de Hisam I, este omeya fundó un emirato independiente, inspirado en la organización política del califato de Damasco, pero con capital en Córdoba y sin ningún vínculo con el califato oriental.

 Javier Etcheverry.

 -----------------------------------------------------

Notas

 (1) Los Banû ‘Umeya fueron un poderoso clan de la ciudad árabe de La Meca, enemigo encarnizado del profeta Mahoma casi hasta el final de su vida. La conversión tardía del clan al islam se debió más al oportunismo político que a una fe sincera. De esa manera lograron constituir una dinastía de califas a partir de Mu’awiyya, quien trasladó la inicial capital del califato -Medina, en Arabia- a Damasco, en Siria. Fue él quien introdujo el principio dinástico, no empleado hasta entonces en el islam. Bajo los omeyas el califato musulmán logró su máxima expansión.

(2) Marwan II reinó entre los años 744 y 750 y fue derrotado por Abul-l-‘Abba al-Saffah, integrante de una familia hachemita que daría su nombre a la dinastía abásida.  

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Holofernes, Judith y Nabucodonosor

     Holofernes fue un general del célebre Nabucodonosor que fue muerto durante el sueño por Judith, de acuerdo a un relato bíblico que data del siglo I a. C.   La heroína judía, viuda piadosa y hermosa, para salvar a la ciudad de Betalia, sitiada por Holofernes, le seduce, le asesina y le corta la cabeza.

     Holofernes y Bagoas son dos nombres persas de sendos generales que en el texto de Judith aparecen como los más altos dignatarios del rey babilonio Nabucodonosor. Quien narrara esa historia mezcla recuerdos de las expediciones militares caldeas y persas.

     Judith significa "judía".

     Nabucodonosor (605-562 a. C.) sucedió en el trono de Babilonia (estado de la Mesopotamia asiática ubicada entre los ríos Tigris y Eufrates, actual territorio de Irak) a su padre Nabopolasar. Derrotó a egipcios y asirios en Carquemis hacia el año 605 a. C. Luego conquistó Palestina, apoderándose de la ciudad de Jerusalén (587 a. C.). De esa forma extendió su imperio hasta la frontera egipcia. Judea se convirtió en un estado vasallo. Nabucodonosor castigó las revueltas judías con la deportación de parte de su población en el año 598 a. C.   Las deportaciones han sido una práctica común a lo largo de la historia para hacer frente a la oposición de una población sojuzgada.  En el 587 a. C. se procedió a la destrucción de Jerusalén, la capital judía, y hubo nuevas deportaciones. Judea fue degradada, convirtiéndose en una provincia babilonia. Así, ante los hebreos el rey babilonio se convirtió en símbolo del poder profano enemigo de Dios.

     Además de sus campañas militares, se destacó por reconstruir numerosos templos de Babilonia y por hacer de esta urbe una de las más hermosas de la antigüedad.

     En lengua acadia Nabukudurri-uzur significa "(el dios) Nabú proteja las fronteras (o al hijo)".

Esteban Azcárate.

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Los Macabeos o Asmoneos

     Los Libros de los Macabeos son las dos obras de la Biblia en el Antiguo Testamento (1) donde se refiere la historia de Judas (hijo de Matatías y cuyo sobrenombre era Macabeo), que vivió en el siglo II a. C., y de sus hermanos en sus luchas contra los reyes seléucidas de Siria - iniciadas el año 167 a. C.- para defender la religión y la independencia judías.

     Los Siete Macabeos es el nombre, justamente, con que son conocidos tales hermanos judíos.

     Matatías, padre de los macabeos, era sacerdote de la ciudad de Modín y fue quien comenzó la revuelta judía contra Antíoco Epífanes, que pretendía helenizar a los hebreos.

     Judas Macabeo  y cuatro de sus hermanos condujeron ataques guerrilleros sobre Jerusalén contra las posiciones del gobierno seléucida. Los hebreos lograron tomar finalmente la ciudad, restableciendo el Templo (el Segundo Templo) y obteniendo libertad religiosa y política para los judíos. Tal autonomía perduró hasta el año 63 a. C..

     Las huestes macabeas provenían mayormente de la clase sacerdotal baja y de la población más pobre.  Los asideos constituían sus tropas de élite.  (2)

     En el relato bíblico se miniminiza aparentemente la intervención de otras familias en la insurrección.

    Los macabeos o asmoneos constituyeron así un linaje de soberanos descendientes de Matatías (hijo de Jojanán y nieto de Simón). La denominación asmoneo quizá se deba a la localidad judía de Asemón, de la cual provenían los antepasados de esta dinastía. El poder macabeo o asmoneo concluyó con Herodes el Grande, quien les arrebató el control del Estado (auxiliado por Roma), hacia fines del siglo I a. C.

      Otra etimología deriva asmoneo de un antepasado denominado Asmón

     La celebración de Hanukkah, el festival judío de luces, procede de esta nueva consagración del Templo.

Luis Spissa.

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Armenia y Turquía

 según la Visión de Marco Polo

( 1271 / 1295 - Siglo XIII )

Capítulo undécimo

Descripción de las regiones de Oriente,

 y primero de Armenia la Chica

      Hecha la relación de nuestros viajes, pasaré a contar lo que vimos. Primero describiré brevemente Armenia la Chica. Hay dos Armenias, la Grande y la Chica.  El reino de Armenia la Chica es tributario de los tártaros. Allí encontramos a un rey que guardaba justicia. Ese reino tiene muchas ciudades y villas. Es una región fértil y placentera. Hay caza abundante de animales y de aves. El aire es muy sano. Los habitantes de esta Armenia fueron en la Antigüedad guerreros arrojados; ahora se han convertido en borrachos y cobardes. Hay allí a la ribera del mar una ciudad que se llama Glaza, que tiene puerto de mar, a la que acuden numerosos mercaderes de Venecia, de Génova y de otras muchas regiones. También se llevan a ella desde el interior muchas mercancías de especias de diversas clases y otros preciosos tesoros. Asimismo van a Glaza los que quieren entrar en las tierras de Oriente.

Capítulo duodécimo

De la provincia de Turquía

      Turquía alberga una multitud abigarrada de gentes varias: griegos, armenios y turcos. Los turcos tienen su propia lengua y adoran la ley del abominable Mahoma. Son hombres zafios y rudos; habitan en las montañas y colinas donde puedan encontrar mejor pasto. Poseen grandes rebaños de jumentos y de ovejas. Alcanzan allí gran precio los caballos y los mulos.

      Los armenios y griegos que pueblan la región residen en las ciudades y villas.  Tejen de manera admirable la seda. Tienen muchas ciudades, entre las cuales las principales son Garno, Cassene y Sebasta. Allí recibió martirio por Cristo San Blas. Están sometidos a uno de los reyes de los tártaros.

Capítulo décimotercero

De Armenia la Grande

      Armenia la Grande, tributaria de los tártaros, es una inmensa comarca que tiene muchas ciudades y villas. La ciudad metropolitana se llama Acinga, donde se confecciona un bocarán excelente. Sale allí a borbotones agua hirviendo, con la que hacen muy excelentes baños. Las dos ciudades principales son Argiron y Argiri.  Durante el verano moran allí muchos tártaros con sus rebaños y ganados, ya que hay pastos muy pingües; en el invierno bajan de la montaña, a causa de las grandes nevadas. En las sierras de esta Armenia está el arca de Noé. La región limita al oriente con la provincia de Mosul; al aquilón hay una gran fuente de la que fluye un líquido semejante al aceite, que no sirve para la comida, pero que es excelente para ungüentos y lámparas. Todos los pueblos comarcanos usan este líquido para unciones y candiles, pues de esta fuente mana en tan gran abundancia, que se cargan de él al tiempo cien naves.

( Párrafo Extractado de su libro

 "El Libro de Marco Polo" - 1271 / 1295 - Siglo XVIII )

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Dinastìa Safàvida

     La safávida fue una dinastía musulmana chiíta que gobernó Persia entre los años 1502 y 1736. El territorio inicial donde se asentó fue el de Ardabil. A partir de allí se expandió por toda Persia e Irak. El fundador fue Ismail (1483-1524), descendiente de Safi al-Din, de quien tomó su denominación este linaje dinástico.

     Hacia el año 1502 Ismail reunificó bajo su mando los territorios que habían integrado el imperio sasánida, imponendo el islam chiíta. El nuevo poder persa estaba ubicado entre dos poderosos estados turcos y contribuyó a detener la expansión de los (turcos) otomanos en Europa. Fijó, así mismo, los cimientos de la Persia moderna, estableciendo relaciones con diversos estados europeos.

     El apogeo del linaje safávida se registró durante los siglos XVI y XVII, destacándose el reinado del cuarto soberano de la dinastía, Abbas I (denominado posteriormente el Grande), entre los años 1587 y 1628. Durante esa época se consolidaron y ampliaron sus fronteras, a través de la anexión de la Mesopotamia. A la par se registró un notable florecimiento cultural y una serie de transformaciones sociales y económicas. Luego de Abbas I se inició una lenta decadencia.

     Los enfrentamientos con los sunnitas provocaron la rebelión afgana liderada por Husayn. Los afganos invadieron Persia y ocuparon la capital (Isfahan) en el año 1722. Nur Mahmud se proclamó como jefe supremo del movimiento.

     Los safávidas o safawíes lograron luego restablecer su soberanía pero por  poco tiempo. Fueron derrocados de manera definitiva por Nadir Shah (1736), quien se convirtió en regente de Abbas III.

Greg Haedowm.

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Babilonia

     Babilonia es una palabra de origen semítico que puede traducirse como "Puerta de los Dioses", siendo bab `"puerta". El sufijo castellano -ia indica territorio. Babilonia deriva de Bab ilani. El segundo término es un genitivo plural del término babilonio correspondiente a dios. Este nombre de país y de su ciudad capital sería la traducción del sumerio (lengua no semita) Ka dinguira, donde ka vale por "puerta".

    Cabe acotar que Bab-el-abwad es el nombre árabe de un desfiladero de Darband en la región del Cáucaso. Significa "Puerta de las puertas".

     La historia de Babiblonia suele dividirse en 3 períodos:

-  Paleobilónico (primera mitad del segundo milenio antes de Cristo)

-  Dominación de los casitas (segunda mitad del segundo milenio antes de Cristo)

- Neobabilónico (primera mitad del primer milenio antes de Cristo). Durante el mismo (en el siglo VIII a. C.) se produce la irrupción de los caldeos, otro pueblo de lengua semita, que inicialmente se había establecido en la llanura mesopotámica (entre el Tigris y el Eufrates). En este época se instalan también en la costa del Golfo Pérsico.

     Cabe acotar que paleo y neo son dos términos de origen griego que significan respectivamente antiguo y nuevo. Paleo deriva de palaiós (antiguo, viejo), el cual se origina en pálai (hace mucho tiempo). La raíz indoeuropea es kwel- (lejos). El griego néos, por su parte, deriva del indoeuropeo newo, del cual también proviene el castellano nuevo (a través del latín novus). La misma palabra griega está presente en Nápoles (italiano Napoli), antigua colonia griega del sur de Italia (Neápolis: Ciudad Nueva). Tal denominación aparentemente se explica porque se fundó con posterioridad a Cumas (griego Kýme), la más antigua de las poblaciones helénicas en la península itálica. Asimismo, habría existido en las inmediaciones de Neápolis otro poblado de significado opuesto: Palaípolis (Ciudad Antigua o Vieja).

     La cultura babilónica puede ser estudiada a través de la arqueología y de los textos redactados en escritura cuneiforme que han llegado hasta nosotros. Los mismos revelan, entre otras cosas, el alto nivel logrado por la ciencia babilónica.  Gran parte de tales conocimientos se creían hasta hace poco tiempo que habían sido logros del antiguo Egipto o de los griegos. Durante el período helenístico, gracias a la expansión griega, los europeos pudieron accedir a esos saberes.

     En la astronomía, por ejemplo, a través de una perfecta observación pudieron predecir exactamente diversos fenómenos celestes. Calcularon correctamente el año solar y el año lunar. El calendario babilónico se basaba en el año lunar, pero los astrólogos pudieron conciliarlo con el año solar recurriendo a meses intercalares.

      En el ámbito de la medicina existían dos tipos de especialistas: el médico (asú) y el exorcista (asipu). Se solía recurrir a ambos para cuidar a los enfermos. Uno se hacía cargo de la parte corporal y el otro, de la espiritual. Los babilonios elaboraron diversos escritos donde se detallaban gran cantidad de síntomas y diagnósticos, como así también los tratamientos y prevenciones recomendados. Sus especialistas desarrollaron un perfecto estudio de la anatomía y fisiología (humana y animal), llegando a conocer, por ejemplo, el ritmo del pulso y la circulación sanguínea. Practicaron, además, la cirugía, realizando inclusive delicadas operaciones oculares.

     No menos destacada fue la actividad de sus matemáticos. Demostraron un notable interés por la matemática teórica. Los teoremas de Euclides y de Pitagoras ya se conocían en el período paleobabilónico, no con esa denominación por supuesto. Han sobrevivido numerosos escritos babilónicos relacionados con la geometría y el álgebra.

Luis Spissa.

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Babur y el Imperio Mongol en la India

     Uno de los imperios musulmanes más poderosos de la historia fue el fundado por el turco barlas Babur (1483-1530) en la península indostánica. Babur (que en lengua turca significa león) era el sobrenombre de Zahir ud-Din Muhammad.  Descendía, por línea paterna, del temible Timur-i-lang o Tamerlán y, por linaje materno, de Jenghiz Khan (a quien sucedió en el año 1494), famosos líderes mongoles que supieron construir extensos imperios en el espacio euroasiático.

     Babur (este nombre también aparece transliterado como Baber o Babar) controlaba inicialmente el reino de Fergana, en el Asia Central. Durante los primeros años de su reinado (desde la temprana edad de 11 años) trató vanamente de obtener el control de la célebre Samarkanda (la capital del imperio de Tamerlán), en poder de los uzbekos (pueblo de origen turco).

     Hacia 1504 Babur captura Kabul, estableciendo su dominio sobre Afghanistán. Desde allí, al no poder controlar el Turquestán, se expanderá hacia el sur, hacia la India, capitalizando las luchas internas entre los diversos estados indostánicos.

     En 1525 Babur aprovecha el pedido de auxilio del gobernador del Punjab para liberarse del sultán de Delhi. El jefe turco lanza una exitosa operación militar.  Aunque su fuerza era reducida, logró derrotar al sultán en Panipat (1526), capturando las ciudades de Agra y Delhi. Posteriormente Babur pasó a dominar todo el norte de la India sacando partido de las luchas intestinas.

     Además de emperador, Babur se destacó como poeta. Su obra literaria más renombrada es la autobiografía Baburnama, escrita en turco oriental. Este vástago de Tamerlán y Jenghiz Khan es uno de los personajes más extraños de la historia universal. A una capacidad política y militar extraordinaria se agregaba su afición a las letras y al avance tecnológico.

     Babur murió a los 47 años el 26 de diciembre de 1530. Según algunos autores, el deceso se debió a la extrema fatiga producida por sus excesos. Otros alegan un probable envenenamiento.

     Su hijo Humayun le sucedió en el control del imperio. Ciclotímico y mucho menos dotado que su padre, Humayun se aficionó al opio, quizá como vía de escape ante las tantas dificultades que se le presentaron. Víctima de las intrigas de sus tres hermanos, a quienes debió ceder parte de los territorios conquistados por Babur, y de las rebeliones de afganos e hindúes, Humayun terminó refugiándose en una apartada y solitaria comarca india vecina a Persia.

Greg Haedowm.

.REGRESAR

 

 

 

 

 

 

Las Molucas

     Las Molucas (Moluku en indonesio y Molukken en neerlandés) conforman un archipiélago que se encuentra en Indonesia oriental, entre Sulawesi y Nueva Guinea. Su capital es la ciudad de Ambon o Amboina. Entre las numerosas islas que integran este archipiélago ubicado en el océano Pacífico se destacan Halmahera (la más grande), Seram, Buru, Ambon, Ternate y Tidore, además de los grupos de islas denominados Aru y Kai.

     Las mismas son de origen volcánico o coralígeno y presentan en gran medida una superficie montañosa. Son frecuentes los fenómenos sísmicos y de erupciones volcánicas. El clima es tropical, cálido y húmedo. Las lluvias son abundantes durante todo el año, originándose por la acción de los monzones y vientos alisios.

     Su terreno es fértil. De este archipiélago son originarios el clavo y la nuez moscada, sustancias de gran valor utilizadas para la condimentación de las comidas. Otros tipos de especias, recursos forestales, la copra (médula del coco de palma) y el sagú (planta tropical de la cual se obtiene el palmito y cuya médula es abundante en fécula) contribuyen a valorizar económicamente el archipiélago.

      Las islas Molucas están bañadas por el mar de las Molucas (NO.), por el mar de Banda (SO.) y por los mares de Arafura y Ceram (SE.). Limitan con las islas Célebes (O.), Nueva Guinea (E.) y Timor (SO.). Las diversas islas están separadas por anchos brazos de mar, destacándose el de Halmahera (entre la isla homónima y Nueva Guinea).

      El mar de Ceram divide este archipiélago, situado en la plena línea ecuatorial, en dos grandes partes (septentrional y meridional).

     Estas islas fueron descubiertas por los portugueses hacia 1512 aproximadamente y colonizadas por ellos, estableciendo un centro comercial en Ternate. En el siglo XVII fueron ocupadas por los holandeses, quienes monopolizaron el comercio del clavo, un producto de lujo que rendía grandes beneficios. En dos oportunidades los británicos intentaron hacer pie en las Molucas, que pasaron definitivamente a manos de los holandeses en el primer cuarto del siglo XIX.

      Malayos y papúes conforman la mayoría de la población. Las actividades económicas principales son la pesca, la agricultura (especias, coco, arroz, etc.) y la explotación forestal.

        Durante las últimas décadas estas islas han sido escenario de violentos enfrentamientos entre musulmanes y cristianos.

Luis Spissa.

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

El Origen de los Mesquita y Algunas Gestas en Marruecos, la Península Ibérica, el Estrecho de Todos los Santos, Mozambique y Macao

     Los Mesquita, de acuerdo a las tradiciones familiares, se cuentan entre las estirpes antiguas de Portugal. Varios genealogistas portugueses y españoles investigaron sus orígenes y, aunque la coincidencia entre ellos no es total, hay dos elementos que conviene destacar:

1.      Su ascendencia, por varonía, de la Casa de Pimentel, transmitida por Martín Gonçalves Pimentel (hijo del primer Conde de Benavente, el famoso “Braganzón”), casado con Inés Pires Nunes de Meireles, padres de diez hijos que usaron -por primera vez, según algunos- el apellido “da Mesquita” (de la Mesquita);

2.      Las armas con los cinco cintos ornados con hebillas de plata evocan el acto de heroísmo de cinco de estos hermanos en la lucha contra los moros, en los días memorables de la toma de Arzila (Marruecos), en 1471.

     Los Pimentel son una rama de la Casa de Asturias, de la que intentaremos brindar una síntesis histórico-genealógica.

Don Pelayo de Asturias

     El legendario fundador de la Reconquista española, Don Pelayo, fue el primer monarca español y no meramente visigótico.

     En 711, los árabes mahometanos cruzaron el estrecho que lleva el nombre del invasor Djebel-al-Tarik, Gibraltar, lanzados a la conquista  de España. La tierra del Apóstol Santiago vivió la invasión como un anticipo del fin del mundo.

     La tristemente célebre batalla de Guadalete y la derrota del decadente rey Rodrigo inauguran 800 años de invasión musulmana a la península ibérica.

     Traerán muchas maravillas; su sangre se mezclará con la de íberos y godos, dando un tipo peculiar, con algo de teólogo e inquisidor, de guerrero y conquistador, de requeté y de torero: el español.

     Pero también traen una religión que impregna su cultura, opuesta a la cristiana.  Podemos imaginar el aprieto en que se encontraban Don Pelayo y sus guerreros.

     Se trataba de una creencia marcada por el fatalismo, la ley del talión, la poligamia, el despotismo y el afán de dominio, que el historiador católico Hergenröther  considera una versión tosca del judaísmo. [ 1 ]

     Mahoma tenía una personalidad compleja, proclive a devaneos acentuados por sus ataques de epilepsia. Quita a los árabes sus ídolos de piedra pero les deja el más grande: el misterioso aerolito de la Kaaba. Les impone su ley y les ofrece su paraíso lleno de goces de los sentidos. Los guerreros se lanzan a la muerte al grito de “Allah-u-Akbar!” en una sostenida “guerra santa” .

     Centurias después, el eco de aquellas enseñanzas no se apaga. El discurso de un gobernante egipcio del siglo XX afirma que no descansarán hasta que sus caballos puedan hollar el suelo de San Pedro de Roma y de Notre Dame de Paris [ 2 ].

     Esto ayuda a entender la gravedad del cuadro que se presentaba ante Pelayo. Las huestes moras habían pronunciado en árabe su “veni, vidi, vinci”. Venían para   someter, expulsar o eliminar a quien no doblara la cerviz.

     Puñados de guerreros y restos de poblaciones cristianas se habían ido replegando en dirección al Cantábrico, guareciéndose en las asperezas del Monte Auseva, en el corazón de Asturias. Constituían el foco único de resistencia.

     Los musulmanes avanzaban, dispuestos a arrollarlos y continuar su cabalgata triunfal. Los acompañaba Don Opas,  Obispo de triste memoria, maestro en el arte que los franceses describen como “la mano que aprieta y la voz que extingue”.

     ¿Y quién era Pelayo?  Un príncipe de sangre real, hijo de Favila, Duque de      Cantabria, de la Casa real de Chindasvinto[ 3 ]. Alzado en su escudo por brazos viriles había sido proclamado rey por los guerreros. Don Opas venía a convencerlo de la inutilidad de resistir, pintándole las ventajas de la inmediata sumisión.

     Se le atribuyen al rey palabras inspiradas, propias de otras épocas.

     -Don Opas, le dice, ha de saber Vd. que la Iglesia es como la luna. Ya la vemos empequeñecida como el menguante,  y aun eclipsada, como la luna nueva.  Pero pronto la veremos refulgir otra vez en todo su esplendor. Retírese, Don Opas, que si no fuese Vd. un Sucesor -indigno- de los Santos Apóstoles, ya mismo le aplicaría la justicia que corresponde a los renegados.

     Desde la gruta de Covadonga se veía el colorido ejército musulmán, con su quinta columna de cristianos, en el intento de aplastar al núcleo de Pelayo, que podía llegar a ser el bíblico “resto que volverá” o desaparecer. Cerros y valles estaban erizados de guerreros. Alegres por el saqueo que se acercaba y ufanos de implantar la media luna donde imperaba la cruz.

     Intentan ablandar a los cristianos con gran flechería. Pero las flechas y piedras rebotan y se vuelven sobre los mismos que las tiran. Los moros empiezan a caer con el brazo atravesado,  flechazos en el rostro o el pecho, que no saben de dónde vienen.

     El miedo empieza a correr como un fluido electrizante. Había comenzado el retroceso del Islam en la histórica jornada de Covadonga, por la resistencia de Pelayo.

    La gruta donde se refugió con los suyos no había sido elegida al acaso. En esa “Cueva de Santa María” se veneraba a la Virgen,  “bella como la luna, elevada como el sol, terrible como un ejército puesto en orden de batalla”.

     Las flechas salen de la Cueva de Onga  y los aludes que provocan los cristianos causan confusión y gritería en la morisma. Se desata una tormenta que corre por las laderas inundando las sendas. [ 4 ]

     Los cristianos salen de la cueva de Onga y los persiguen con furor. Los precipicios se cubren con los restos de los caídos en combate. El orgulloso ejército mahometano está descalabrado y en franca retirada. Como final, el torrente baja furioso por las hondonadas, cuesta abajo... Cae sobre los musulmanes y sus aliados. El desastre es completo:

     “...el ejército moro fue totalmente deshecho, retirándose en desorden los pocos que quedaron vivos.” [ 5 ].

     Había muerto la España visigoda. Había nacido la de la Reconquista. Don   Pelayo acababa de fundar la monarquía hispana [ 6 ]!

     Siete años después de Guadalete, se había iniciado en Covadonga la mayor resistencia de la historia. El alma de todo esto era Pelayo rey, con su cruz victoriosa y la Virgen de Covadonga.

     Don Pelayo quedó como emblema de la propia nación española renacida en Covadonga.

     Aun en tiempos de la emancipación, nuestros prohombres americanos, en lucha con el centralismo borbónico, se valdrán de su figura:

     Tan españoles somos como Don Pelayo y tan acreedores por esta razón a las distinciones, privilegios y prerrogativas del resto de la nación –dirán. Con esta diferencia, si hay alguna: que nuestros padres,...por medio de indecibles trabajos y fatigas descubrieron, conquistaron y poblaron para España este Nuevo Mundo” [ 7 ].

     En la sangre de este rey es posible que se encuentre el origen de los Mesquita. Consideremos algunos antecedentes.

 

Herencia y descendencia de Don Pelayo

     Don Pelayo de Asturias murió en 737 y fue enterrado en la Iglesia de Santa Eulalia, en Cangas de Onis. Su hijo Favila tuvo un reinado breve, sellado por su trágica muerte mientras cazaba un jabalí cerca de la Iglesia de la Santa Cruz, que fundara.

     Era costumbre de los rudos montañeses asturianos, elegir a su rey dentro de la misma familia. El heredero del rey era su sucesor, salvo que razones de edad u otros impedimentos lo desaconsejaran. La nota de  participación popular, combinada con la aristocracia, que caracterizó las monarquías orgánicas medievales, ya se percibe embrionariamente en este sistema.

     Tal vez por minoridad de sus hijos, la elección del sucesor de Favila recayó en Alfonso el Católico (739-757), descendiente de Leovigildo y yerno de Don Pelayo.

     Peleó numerosas batallas contra los moros y en muchas de ellas salió victorioso. Persiguió a la población musulmana para abrir espacios a los colonos católicos, extendiendo su poder a una cuarta parte del territorio español. ¡Qué avance respecto de los tiempos en que la España auténtica estaba como contenida en la Gruta de Covadonga!

     Alfonso fue conquistador, colonizador y fundador de iglesias. Su patriotismo y celo por la difusión de la fe le ganaron el sobrenombre de “el Católico”[ 8 ], que con el tiempo se convertirá en sinónimo de Rey de España.

     La crónica lo recuerda con reverencia y refiere que, cuando entregó su alma a Dios, se oyeron en el aire voces que cantaban su entrada en los esplendores del Reino celestial. Es curioso que una historia escrita en Inglaterra en el auge del positivismo incluya estos detalles de las crónicas. [ 9 ].

     Lo sucedió su hijo Fruela I (757-768), quien establece la capital en la legendaria Oviedo. “Era muy piadoso pero mató a su propio hermano y sus dificultades terminaron con su asesinato”[ 10 ]. Eran los fuertes resabios de barbarie germánica, que a duras penas iban siendo eliminados por la Civilización Cristiana.

     La dinastía fundada por Don Pelayo sufre aquí una interrupción. Hay varios usurpadores marcados –de acuerdo a la leyenda-  por la vergüenza de enviar anualmente cien vírgenes para satisfacer la lascivia proverbial de los señores de Córdoba. Como muestra la historia del mártir infantil, Pelayo (homónimo del héroe de Covadonga), sus inclinaciones no se limitaban a las mujeres. No consiguiendo atraer al joven con palacios ni arreos de magníficos caballos árabes, fue decapitado y su cabeza catapultada del otro lado del río, por orden del frustrado rey musulmán.

     Regresa al trono la sangre de Don Pelayo en la figura de Alfonso II, el Casto, hijo de Fruela I. Fue amigo del emperador Carlomagno –providencial fundador del Sacro Imperio, pilar de la Cristiandad- quien pone fin a la humillante sujeción a Córdoba. ¿Su oposición al infame tributo de vírgenes cristianas le habrá merecido el sobrenombre de “Casto”?

     Su clarividente política de acercamiento a Carlomagno parece haber sido la causa de su destronamiento por los guerreros asturianos.

     Lo sucedió en 842 Ramiro I, hijo del rey Bermudo I (un posible usurpador). Aquí se corta la sucesión directa de Alfonso el Católico, pero continúa en otros miembros de la Casa de Asturias.

     A Ramiro I lo sucede su hijo Ordoño I, a quien se atribuyen grandes hechos: la legendaria victoria de Clavijo contra los mahometanos, el rechazo de los “hambrientos piratas noruegos” en la costa norte y la derrota de Musa, el rebelde caudillo árabe. Fue un famoso constructor de ciudades y castillos. Murió en 866 legando toda la región que va desde Salamanca a la Bahía de Vizcaya a su hijo mayor, Alfonso III.

     Este rey interesa especialmente para la genealogía que nos ocupa. Privado de ser rey por su juventud -18 años-, mostró su innato vigor recuperando el trono de manos de sus enemigos. Se le achaca el haber desarrollado –forzado por las circunstancias- una política demasiado conciliatoria en relación con el  reino de Navarra, que resultó en una pérdida para España. Pero esto le permitió enfrentar al verdadero enemigo, los Mahometanos, evitando males mucho mayores..

     Sus victorias le permitieron extender la línea del reino desde el Duero hasta el Guadiana. Desde 870 hasta 901, sus contiendas con el enemigo –“... la malignidad de los reyes de Córdoba o de sus rebeldes vasallos...”- fueron una continua serie de triunfos. Su última proeza de este período fue “la destrucción, en la batalla de Zamora, de un ejército formidable, dirigido por el Califa rebelde de Toledo, cuyo aliado, Abul-Kassim, cayó en el campo”[ 11 ].

     Poderoso en el campo de batalla, no lo fue tanto en el interior del reino. La presión de sus barones, en especial de su hijo Don García, lo llevó a convocar una asamblea en 910 en la que renunció la corona a favor de este Infante, que pasó de la prisión al trono. A su segundo hijo, Ordoño, le entregó el gobierno de Galicia, y a un tercero, Fruela, lo confirmó en Oviedo. No fue muy firme su administración doméstica: “Como muchos otros príncipes de su nación, parece haber sido grande especialmente en el campo de batalla”.

     Tuvo un final de grandeza. Fue en peregrinación postrera al sepulcro de Santiago, y a la vuelta le pidió a su hijo autorización y fuerzas militares para una entrada final a los territorios mahometanos. Ambos le fueron concedidos, y al devastar las posesiones del enemigo invasor “tuvo el consuelo de ver que había prestado un gran servicio a la Iglesia, dejando otro recuerdo simbólico de su valor antes de la partida”.  “Murió en Zamora, a fines del año 910; su recuerdo quedó como el de uno de los más valientes, magnánimos y piadosos soberanos que haya tenido España”[ 12 ].

     De lo visto tenemos que hubo, dentro de la Casa de Asturias, dos dinastías:

1.      La que inicia Don Pelayo y continúa a través de su yerno Alfonso el Católico;

2.      la que inicia Bermudo I y se consolida a partir de Ramiro I.

     Sobre esta Casa dice la obra de García-Carraffa  que tomó el nombre de Asturias para denotar su procedencia y por ser originaria del tronco real de aquella región.

     Andando el tiempo usaron sus descendientes el patronímico Alvarez unido al apellido Asturias por la cantidad de ancestros con el nombre de Alvaro, formándose el apellido Alvarez de las Asturias.

     Este linaje también se denominó Nava, por haber tenido su primitivo solar en ese lugar,…“y aún se conserva allí una torre robusta y fuerte, de las más antiguas que pueden encontrarse en España y que denota la grandeza de sus antiguos dueños”[ 13 ].

     Su rama troncal, de acuerdo a los mismos autores, deriva de Fruela II, Rey de Asturias y de León, quien tuvo entre sus hijos a Ordoño “el Ciego”, “ascendiente indisputable de la familia que tratamos. Este Infante casó con la Infanta doña Cristina (hija del Rey Bermudo II y de su esposa, la Reina doña Velasquita), quienes fueron padres de Alonso Ordóñez, principal continuador del linaje. Hijas también de la real pareja fueron Pelaya y Aldonza, nombres que nos recuerdan al fundador Don Pelayo,  y a Aldonza de la Mesquita, a quien pronto veremos, pues se trata de la madre del “más audaz de todos los marinos”, Hernando de Magallanes.

Los Pimentel, linaje troncal del de Mesquita

     Hemos incursionado brevemente en la genealogía de la Casa de Asturias, sintiendo el perfume de su añeja historia de torres erigidas como avanzadas contra los musulmanes, de reyes conquistadores, salidos de esa Troya cristiana que fue Asturias. Nos parece oir los inquietantes acordes de la guitarra de Yepes mientras desfilan en tropel por nuestros ojos esas imágenes llenas de espíritu de proeza.

     Sobre los Mesquita, muchos autores coinciden con lo que expresa brevemente la enciclopedia García-Carraffa: “También moraron en Portugal. En esta última nación proceden de cinco hermanos de la familia de los Pimentel. Fueron naturales de

    Villarreal y acompañaron al Rey don Alfonso V en la toma de Arcila, donde anudando sus cintos y atándose unos a otros, lograron escalar los muros de una mezquita”[ 14 ].

     Acerca de los Pimentel, la obra trae informaciones de gran interés. Relaciona sus primeros ascendientes con el apellido Alonso, de Portugal, “hasta llegar a don Juan Alonso Pimentel, Señor de Berganza y primer Conde de Benavente, progenitor de la nobilísima familia de ese título en España”. Como adelantamos, siguiendo a Rodolfo de Castro Leal, los primeros Mesquita (cinco de los cuales pelearon en Arcila), son nietos por varonía de este renombrado Señor, conocido como “o Braganção”, hombre “de dos reinos”, que de Portugal pasó a tierras castellanas. Lo que lleva a sostener al precitado genealogista luso que los Mesquita portugueses tienen varonía real reconocida, por haber sido Juan Alonso Pimentel descendiente directo de Alfonso III.

     El origen de los Pimentel, de acuerdo a los García-Carraffa, no se encuentra en Portugal sino en Asturias, “en la muy antigua casa de la familia Asturias y Nova, y que a pesar de que no concuerdan las opiniones sobre cuál fue el caballero de dicha casa de quien proceden los Pimentel, es indudable que descienden de ella[ 15 ]. En esto último coinciden plenamente con Castro Leal y otros.

     Un autor que nombra la misma enciclopedia señala como solar originario “la torre y fortaleza de Novaes, de la que salió el progenitor de la rama de Portugal en tiempos del Conde don Alonso Enríquez, llamado también el Conde don Enrique, primer Rey lusitano...”.

     “En Portugal quedó radicada esta gran familia con el apellido Novaes y después con el de Pimentel, y más tarde pasó el linaje a España..., tomando carta de naturaleza en nuestra nación y creando las ilustres ramas que entroncaron con la más alta nobleza española”.

    De la rama troncal, citando a José Manuel Trelles Villademoros (“Asturias Ilustrada”), identifica los siguientes ascendientes:

I. Alvaro Ordóñez, a quien llamaron del Pino de Aller. Procedía del tronco primitivo de la casa de Asturias y Nava y de él hay muchas memorias en instrumentos del reinado de don Alfonso V. Hijo segundo suyo fue

II. Nuño Alvares de Asturias, que procreó a

III. Fernán Núñez de Asturias, padre de

IV. Alonso Hernández o Fernández de Novaes, llamado así por haber sido Señor de la antigua torre y fortaleza de Novaes, en Galicia, por los años de 1090, a quien Pedro Jerónimo de Aponte tiene por progenitor de la familia Pimentel...”[ 16 ].

     Sin embargo de estos antecedentes gallegos, aclaran los autores que, según las investigaciones de Trelles, se olvida “al padre y abuelo de don Alonso (nota: ver n° IV), cuyas filiaciones comprobó con diferentes instrumentos que se guardaban en el Archivo de la Catedral de Oviedo y que prueban el origen asturiano de los Pimentel”.

     “En lo que están de acuerdo Aponte y Trelles –continúa- es en afirmar que don Alfonso Hernández o Fernández de Novaes pasó a Portugal con el Conde don Alfonso Enríquez, ayudándole en las batallas que sostuvo contra los moros hasta que fue aclamado Rey en 1139. Quedóse el de Novaes en Portugal al servicio de dicho Monarca”. Lo que confirma la tradición familiar que he oído, de que los Mesquita son “una de las familias más antiguas de Portugal”, ya que sus antecesores Pimentel auxiliaron al primer Rey, don Alfonso Enríquez, en su fundación.

     Había casado don Fernán (n° IV) con doña María Ruiz de Biezma y tuvieron a este hijo:

I. Fernán Alonso de Novaes.

     De su descendencia con doña Teresa Egas enumera varias generaciones, en que se destacan Vasco Hernández de Novaes (VI), que se halló en la toma de Lisboa, y Martín Hernández de Novaes (VIII), “caballero con el que encabezan diversos historiadores la genealogía de este linaje”. Tuvo el privilegio de hallarse en la conquista de Sevilla, el año 1248, nada menos que con Fernando III, el Santo. Don Martín Novaes y doña Sancha Martínez de Riva de Visela procrearon a:

IX. Vasco Martínez Pimentel, primero que usó este apellido. Ningún autor –dicen los García Carraffa- explica lo que dio motivo a que lo tomara. Fue Consejero, Merino Mayor y gran Valido del Rey don Alfonso III de Portugal. Intrigas palaciegas lo indispusieron con su soberano, por lo que pasó a Castilla a servir a don Alfonso X, “el Sabio”, con doscientos cincuenta hombres de a caballo. Estuvo entre los distinguidos señores y caballeros que emprendieron la recuperación de las villas y ciudades que apoyaban al Infante don Sancho, desafiando a don Alfonso X, su padre. Llegados a Córdoba, en 1283, “entablaron batalla en el llamado Campo de la Verdad, con las huestes de don Sancho, pereciendo don Vasco Martínez Pimentel durante la lucha”. “Su muerte fue muy sentida por don Alfonso X ‘el Sabio’...”[ 17 ].

     Tuvo este gran Señor y guerrero amplia descendencia de sus dos matrimonios -con doña María Martínez de Fornelos, y luego con doña María Venegas de Portocarrero-, entre ellos un Maestre de Santiago en Portugal, un conocido Arzobispo de Braga cuyo hijo fue Prior de San Juan y padre de Nuño Alvarez, Condestable de Portugal. El Beato Nuño Alvarez Pereira es la propia encarnación del heroísmo de la nación portuguesa.

     Otro hijo, Esteban, fue Gran Prior de San Juan en Portugal y testamentario del Rey don Dionis en el año de 1324.

     En la generación que acabamos de tratar (X en el orden de García-Carraffa) se encuentra Alonso Vázquez Pimentel, c.c. doña Sancha Estévez de Maceira. De sus tres hijos destacamos al segundo, Juan Alonso Pimentel, primero del nombre (XI), quien c.c. doña Constanza Martínez de Moraes.

     Fueron padres de: (XII) Rodrigo Alonso Pimentel Moraes, Comendador Mayor de la Orden de Santiago, quien casó con la hija del Señor de Nogales, doña Lorenza Vázquez de Fonseca, procreando dos hijos:

     Juan Alonso Pimentel, segundo del nombre, que sigue;

     2° Martín Alonso Pimentel. Del matrimonio de éste con doña Inés Martínez de Melo, hija del primer Señor de Castiñeira, nacerá otro Juan Alonso; apellidará Pimentel Martínez de Melo, de quien salen varias ramas como los Señores de Sierra Leona, los de Grajal (uno de ellos c.c. doña Blanca Cabeza de Vaca, que instituye mayorazgo en 1504, “con ilustre sucesión”).

     Llegamos así al gran antecesor de los Pimentel y de los Mesquita:

     XIII. Juan Alonso Pimentel, segundo del nombre. Fue Señor de Braganza y Viñaes. Vino a Castilla con la Infanta doña Beatriz, hija del Rey portugués don Fernando y segunda mujer del Monarca castellano don Juan I, su tío y primo. En Castilla se quedó al servicio de don Juan I, de don Enrique III y de don Juan II, “a los que ayudó con lealtad y eficacia en sus más importantes empresas, siendo premiado por don Enrique III, en el año de 1397, con el título de Conde de Benavente y el señorío de esta villa, que pertenece a la provincia de Zamora. Murió en 1420. Había c.c. doña Juana de Meneses, hermana de doña Leonor, Reina de Portugal”[ 18 ]. De este matrimonio salen varias ramas de destaque, en las que encontramos Almirantes de Castilla y Maestres de las Ordenes, como así también a Condes de Mayorga, y Condes de Plasencia, que entroncaron con los Duques de Alba y toda la Grandeza de España.

     Entre ellos vale la pena mencionar a Alonso Pimentel Pacheco (n° XVII), quinto Conde de Benavente. Calculo que debe haber sido el “castellano leal” que protagoniza el poema del Duque de Rivas. Según este romance, Carlos V le pidió que alojara al Duque de Borbón, que se había peleado con su soberano, Francisco I de Francia, enemigo visceral del Emperador. El Conde, que consideraba traidor al Duque de Borbón, obedece al Emperador a disgusto. Le permite que ocupe su palacio, pero una vez desocupado, se refleja el fulgor de las llamas en las aguas del Tajo. El Señor de Benavente ha quemado su morada, limpiándola de la deshonra, fiel al Emperador y la honra de su casa, como rezan los famosos versos que evoco libremente:

     “Hola hidalgos y escuderos / de mi alcurnia y mi blasón mirad como bien nacidos / de mi sangre y casa en pro esas puertas se defiendan / pues no ha de entrar ¡vive Dios! por ellas quien no estuviere / más limpio que lo está el sol.

     No profane mi palacio / un fementido traidor que contra su rey pelea / y que a su patria vendió. que si él es de reyes primo / primo de reyes soy yo y Conde de Benavente / si él es Duque de Borbón llevándole por ventaja / que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre / y haber nacido español”.

    Dignos versos que, yendo más allá de los detalles históricos, y de ciertas exageraciones que le dan sal, expresan altos valores del hidalgo castellano que están en nuestra herencia argentina.

La mezquita de Arcila y cómo los cinco hermanos ganaron el apellido y sus Armas

     El hecho, de ribetes legendarios, es histórico. Data de la segunda mitad del siglo XV, cuando el rey de Portugal, Alfonso V, rival de Isabel la Católica en los derechos al trono castellano, emprende una cruzada contra los moros de Arzila, plaza fuerte de la costa marroquí. Lo transcribimos, traducido, del relato de Serpa Pimentel en su “Livro de Linhagem”, título II, que trata de los Reyes de León, 17-22, y título VIII, “Pimentéis” (plural portugués equivalente a “Pimenteles”). El texto se encuentra en las “Notas y Comentarios del Arbol de Generaciones” del genealogista portugués D. Rodolfo de Castro Leal. [ 19 ]

     “Rezan las crónicas y consta por tradición que fuera El-Rei D. Alfonso V quien quiso que acrecentaran a los nombres y apellidos que ya usasen el apellido Mesquita cinco hermanos (nota de Castro Leal: Lopo – bisabuelo de Miguel Dá Mesquita, 1° Señor del Solar de San Román, Fernán, Pedro –1° Señor del Solar de Melhorado, Alvaro y Luis), hijos egregios de Villa-Real en Traz-os-Montes, los cuales habían formado parte de los caballeros que lo acompañaron a la conquista de Arzilla en agosto de 1471, para así perpetuar la memoria de una hazaña que los hiciera distinguir (...). Al tomarse la gran plaza de Arzilla, se refugió gran número de moros en una mezquita, y de allí se batían desesperadamente, tratando de salvarla y de salvarse a sí mismos. La entrada se tornaba dificilísima, sencillamente imposible. Entonces estos cinco hermanos, ansiosos por cierto de señalarse en los fastos de la historia, se sacaron los cintos y, atándolos unos a otros, los lanzaron a una de las almenas por donde subieron rápidamente. Su ejemplo fue pronto seguido por muchos, consiguiéndose así tomar la mezquita que constituía una fortaleza inexpugnable, último refugio del enemigo.

     “Rezan aún las crónicas que fue a estos hermanos que El-Rei D. Alfonso V concedió las Armas que pasaron a usar los Mesquitas: en campo de oro cinco cintos de gules con hebillas y pasadores de plata puestos en banda, y orla azul con siete flores de lis (de plata)”, teniendo como timbre “medio moro vestido de azul con turbante de plata, y una lanza de su color con el asta de oro, y en ella atado un pequeño estandarte de plata”.

“Arbol de Generaciones” de los primeros Mesquita (de Rodolfo de Castro Leal)

     Don Alfonso III el Magno Rey de León, Castilla la Vieja, Galicia, Portucale

(866-910)

     Don Juan Alonso Pimentel o Braganção Señor y Alcaide de Braganza : Conde de Benavente (1398) 13° nieto en varonía del Rey Don Alfonso III el Magno

     Martín González Pimentel [ 20 ] c.c. Doña Inés Pires [ 21 ]

     Fueron padres de los cinco hermanos de la toma de Arcila y de otros cinco más que se apellidaron de la misma manera –tomo la versión castellanizada del apellido según figura en las actuaciones labradas ante la Casa de Contratación de Sevilla relativas a D. Alvaro de la Mesquita, Capitán de la nao San Antonio; fue éste el primero en volver a España (prisionero a causa de un motín) luego de participar en el descubrimiento del Estrecho de Magallanes:

      1. Lopo Martínez de la Mesquita

      2. Alvaro de la Mesquita

      3. Luis Martínez de la Mesquita

      4. Fernán de la Mesquita

      5. Pedro de la Mesquita

      6. Beatriz de la Mesquita

      7. Inés de la Mesquita

      8. Aldonza de la Mesquita

      9. Isabel de la Mesquita

      10. Violante Leonor Martínez de la Mesquita

      De esta primera generación de Mesquitas, destacamos algunos datos de interés:

     Beatriz de la Mesquita fue Camarera de la Duquesa de Braganza; c.c. Fernán de Magallanes, Señor do Couto de Briteiros, c.g.

     Aldonza fue mujer de Rui de Magallanes, Alcaide Mayor de Aveiro, padre de Hernando de Magallanes (Fernão de Magalhães), descubridor del paso interoceánico, iniciador de la primera vuelta al mundo. Queda para otra oportunidad narrar las aventuras que él y su primo Alvaro de la Mesquita corrieron juntos para hacer frente a las conspiraciones que intentaron deponerlo. Magallanes –“el más audaz de todos los marinos” [ 22 ]-, brilló por su audacia y sangre fría, logrando varias cosas “imposibles”, aún la curación milagrosa del padre de un cacique y la conversión de su pueblo al Catolicismo, en las islas del Pacífico, luego de una procesión. El Capitán Alvaro de la Mesquita se caracterizó por su valentía en la hazaña descubridora y al  enfrentar motines, en los que fue rodeado por un grupo de rebeldes que le pusieron sus espadas en el pecho, y por su fidelidad al Almirante de Su Majestad Cesárea, su primo Magallanes.

     El hermano mayor, Lopo Martins de Mesquita, fue padre de Lopo Martins de Mesquita, segundo del nombre, que sirvió a el-Rei D. Alfonso V “en muchas ocasiones de guerra, y murió en la toma de Arzila”, de acuerdo al conocido tratadista Alão de Moraes.

     Queda para otra ocasión, también, tratar de varios personajes históricos de esta familia en la época de los Descubrimientos, como Manuel de Mesquita Perestrelo que narró sus terribles peripecias en el Rio del Infante, en Mozambique, en ocasión del naufragio de la nao de Fernando Alvarez Cabral, que hacía agua “como una canasta”[ 23 ]. En esa travesía perdió a su padre y a su hermano, cruzó ríos caudalosos, estuvo a punto de ser devorado por los tigres, y peleó con los hipopótamos y los cafres. Encomendándose a Nuestra Señora del Baluarte logró regresar a Portugal, más muerto que vivo, pero con ánimo, para consuelo de su madre y para retomar nuevos viajes y conquistas.

     Finalmente, quería referirme al caso del Teniente Vicente Bartolomé de Mesquita (1818-1880), de quien trata con abundancia de datos Jorge Forjaz en su conocida obra “Familias Macaenses”. Provenía de una rama familiar que ya en 1715 estaba establecida en la colonia portuguesa de Macao, en la China.

     Sus padres fueron el abogado Federico Albino de Mesquita y D.  Clara Esmeralda Carneiro. En 1835, a los 17 años, se inscribió como voluntario en el Batallón del Príncipe Regente. En 1848 fue ascendido a 2° Teniente del Batallón de Artillería de Macao, y dos años después, a 1° Teniente. Más adelante llegaría a Coronel (1873).

     Su hazaña mayor la hizo siendo 2° Teniente. El Gobernador portugués Ferreira do Amaral había sido asesinado, y las tropas chinas se ponían en movimiento del otro lado  de la frontera amenazando con invadir  el territorio de Macao. Los chinos se habían instalado en un punto estratégico de nombre evocativo, el Fuerte de Pasa-León (“Passaleão”). Contaban con 20 cañones y 400 hombres.

     El 25 de agosto de 1849, festividad de San Luis Rey, el Teniente Vicente Nicolás de Mesquita se presentó inopinadamente con 36 hombres de su batallón de artillería,  escalando los muros del fuerte. A pesar de la superioridad numérica de los chinos, de más de diez veces, el coraje del Teniente y sus hombres les infundió un tal miedo que fueron totalmente derrotados y se desbandaron, quedando  a salvo la ciudad[ 24 ].

    Don Vicente de Mesquita fue recibido como un héroe nacional[ 25 ]. Fue comandante de la Fortaleza de la Taipa, del Fuerte de San Tiago de la Barra y de la Fortaleza del Monte. Integró el Consejo de Gobierno y el de Justicia Militar. Fue Caballero de la Orden de Nuestra Señora de la Concepción de Villa Viciosa y Caballero y Comendador de la célebre Orden de Aviz (1869). Fue condecorado con la medalla de plata del valor militar y medalla de plata de comportamiento ejemplar[ 26 ].

     De su 2° matrimonio con D. Carolina María Josefa da Silveira tuvo varios hijos, entre ellos Geraldo Vicente de Mesquita (1859-1904). Fue homónimo y contemporáneo de mi bisabuelo Geraldo de Mesquita.

     La proeza del Teniente Mesquita, escalando los muros de un fuerte lleno de soldados chinos recuerda la de los cinco hermanos de la legendaria toma de la mezquita de Arzila, llena de moros musulmanes.

     Les dedico a aquellos héroes cristianos, fundadores de la familia Mesquita, unos versos sin pretensiones poéticas:

Romance de la toma de la mezquita de Arzila

Moro y cristiano se enfrentan

En la batalla de Arzila,

Los sectarios de Mahoma

Hacen fuerte en la mezquita.

 

Cinco hermanos Pimentel,

La sangre de Don Pelayo,

Anudándose los cintos

Los embisten como rayo.

 

Escalaron la mezquita,

Expulsaron a los moros

Cinco vasallos de el-Rey

Indomables como toros.

Dedicado a la Ssma. Virgen, que siempre protegió a esta familia:

·        Nuestra Señora de Covadonga

·        Nuestra Señora del Baluarte

                           Nuestra Señora de las Victorias

Hacienda de la Candelaria y Ermita de Nuestra Señora de Fátima Peregrina Internacional

Sañogasta, septiembre de 2007.

   Luis María Mesquita Errea.         

 Notas

[ 1 ] “Handbuch der allgemeinen Kirchengeschichte”, „von Joseph, Cardinal Hergenröther“, 3a edición, Freiburg in Bresgau, Herder, t. II.

[ 2 ] Discurso del Cnl. Nasser  reproducido en “Verdades Olvidadas”, separata de la revista “Catolicismo”, San Pablo, Brasil, 1992.

[ 3 ] Sebastián de Salamanca, Chronicon, ap. “The History of Spain”, “The Historians’ History of the World”, Ed. The Times, London, 1908, t. X, p. 38. Para el monje de Albelda, Pelayo es hijo de Bermudo y sobrino del rey Rodrigo: “su origen está envuelto en mucha obscuridad”, ibid. , nota 3.

[ 4 ] José M. Pemán, de la Real Academia Española, “La Historia de España contada con sencillez”, Escelicer S.A., Cádiz, ed. 1965.

[ 5 ] “The History of Spain”, cit. p. 38.

[ 6 ] Eduardo Martiré, “La Crisis de la Monarquía española y su marco internacional”, en Nueva Historia de la Nación Argentina, Academia Nacional de la Historia, Ed. Planeta, © 2000, t. IV, pp. 221 y ss.., citado en mi trabajo de seminario de la Carrera de Historia “Pedro Nicolás de Brizuela -. Conquistador, encomendero y fundador – Protector del Indio y gobernante”, Sañogasta – Chilecito, junio de 2004, p. 98.

[ 7 ] “The History of Spain” cit., p. 41.

[ 8 ] Ibid.

[ 9 ] Ibid., p. 42.

[ 10 ] “The History of Spain”, cit., p. 43.

[ 11 ] Ibid., p. 43.

[ 12 ] “Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana”, por Alberto y Arturo García-Carraffa, Madrid, 1953,  ítem “Asturias”.

[ 13 ] O.c., “Mesquita”.

[ 14 ] O.c., “Pimentel”.

[ 15 ] Enciclopedia García-Carrafa, cit.,  “Pimentel”.

[ 16 ] “Pimentel”, ibid.

[ 17 ] “Pimentel”, ibid.

[ 18 ] Rodolfo de Castro Leal, da Associação Portuguesa de Genealogia: “A origem dos fundadores dos Solares de São Romão e de Melhorado”, “Raízes & Memórias”, (n° ?),  pp. 5-10. Agradezco cordialmente al genealogista portugués D. Joao Amaral Frazao la gentileza de enviarme esta serie de artículos sobre los Mesquita.

[ 19 ] “La mayoría de los genealogistas lo considera hijo bastardo, con excepción de Serpa Pimentel que lo considera legítimo de Don Juan Pimentel y de su mujer Doña Juana Telles de Menezes (Comandadora de Santos, de la  Orden de Santiago” (“A Origem...”, cit. , p. 7).

[ 20 ] Hija de Esteban Peres, Señor do Couto e Torre de Vilar de Maçada e da vila de Lamas de Orelhão, c.c. Doña Aldonza Nunes de Meireles, hija de Don Juan de Chacim, Comendador de la  Ordem de Cristo y Señor de la Villa de Chacim. Hay autores que le atribuyen haber llevado el apellido de Mesquita, lo cual, de acuerdo a Castro Leal “es errado pues este apellido ...es posterior (opinión del citado Serpa Pimentel)” (ibid., p. 7).

[ 21 ] “der kühnste aller Seefahrer”, Dietrich Schäfer - „Weltgeschichte der Neuzeit“, tomo I, E.S. Mittler & Sohn, Berlin, 1913, p. 34.

[ 22 ] “Relación sumaria del viaje que hizo FERNANDO DE ALVARES CABRAL. Desde que partió de este reino como capitán mayor de la armada que fue en el año de 1553 a las partes de la India hasta que se perdió en el Cabo de Buena Esperanza en el año de 1554 – Escrito por MANUEL de MESQUITA PERESTRELO que se halló en dicho naufragio” – Historia Trágico-Marítima, Colección Austral, Buenos Aires, 1948, pp. 43-132.

[ 23 ] “Historia de Portugal”, Ed. Portucalia, t. VII.

[ 24 ] Jorge Forjaz, “Familias Macaenses”.

[ 25 ] Ibid.

[ 26 ]

 REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

La Conquista de la India

 y del País de las Especias

( Fragmento del libro de Julio Verne

 "Historia de los Grandes Viajes

 y de los Grandes Viajeros" )

 Covilham y Païva

       (…) Al  mismo  tiempo  que  enviaba  a  Díaz  para  hallar  el  camino  de  las  Indias  por  el  sur  de África,  el  rey  de  Portugal,  Juan  II,  encargó  a  dos  nobles  de  su  corte  de  informarse  si  era posible penetrar en las Indias por otro camino más fácil, más rápido y más seguro: el istmo de Suez, el mar Rojo y el Océano Indico.

      Esta  misión  exigía  un  hombre  hábil,  emprendedor,  que  estuviese,  al  corriente  de  las dificultades  de  un  viaje  a  aquellas  regiones,  que  conociera  las  lenguas  orientales  o  por  lo menos  el  árabe.  Hacía  falta  un  hombre  de  carácter  flexible  y  disimulado,  inteligente,  en una  palabra,  que  no  dejase  adivinar  unos  proyectos  que  no  tenían  otro  objeto  que  el  de arrebatar a los musulmanes, a los árabes, y por tanto a los venecianos, todo el comercio de Asia para enriquecer a Portugal.

      Un  navegante  experimentado,  Pedro  de  Covilham,  que  había  servido  brillantemente  a  las órdenes  de  Alfonso  V  en  la  guerra  de  Castilla,  había  fijado  desde  largo  tiempo  su residencia  en  África,  y  fue  en  éste  en  quien  Juan  II  puso  sus  ojos.  Le  hizo  acompañar  de Alonso  de  Païva,  y  los  dos,  provistos  de  instrucciones  detalladas  y  de  una  carta  de  mar trazada  de  conformidad  con  el  mapamundi  del  obispo  de  Calzadilla,  siguiendo  la  cual podían dar la vuelta al África, partieron de Lisboa el mes de mayo de 1487.

     Los  dos  viajeros  llegaron  a  Alejandría  y  al  Cairo,  donde  tuvieron  la  suerte  de  encontrar mercaderes  moros  de  Fez  y  de  Tremecén  que  los  condujeron  a  Thor,  el  antiguo Asiongaber,  al  pie  del  Sinaí,  donde  pudieron  procurarse  preciosos  informes  acerca  del comercio de Calicut.

     Covilham,  decidió  aprovechar  esta  favorable  circunstancia  para  visitar  un  país  en  el  cual, desde  hacía  un  siglo,  tenía  puestas  Portugal  sus  miradas de codicia, mientras  que Païva se internaba en las regiones entonces tan vagamente designadas con el nombre de Etiopía, a la busca  del  famoso  preste  Juan,  que  reinaba,  según  contaban  los  antiguos  viajeros,  en  una comarca del África maravillosamente rica y fértil.

     Païva,  perdido  sin  duda  en  su  tentativa  aventurera,  no  encontró  sus  huellas.  En  cuanto  a

Covilham,  llegó  a  Aden,  donde  embarcó  para  la  costa  de  Malabar,  y  visitó  sucesivamente Cananor,  Calicut  y  Goa,  recogiendo  los  necesarios  informes  acerca  del  comercio  y  las producciones de los países vecinos del mar de las Indias, sin despertar las sospechas de los indios,  que estaban muy lejos de pensar  que la amistosa y cordial acogida  que dispensaban al viajero, había de causar la ruina y la esclavitud de su patria.

     No creyendo Covilham haber hecho bastante por su país, partió para la India, ganó la costa oriental  de  África  visitando  Mozambique,  Sofala,  durante  largo  tiempo  famosa  por  sus minas de oro, cuya reputación llegó a Europa con los árabes, y Ceilán, la Avalites portus de los  antiguos, la ciudad principal de la costa de Aden, a la entrada del golfo Arábigo, en el mar  de  Omán.  Después  de  una  larga  estancia en esta comarca, volvió por Adén,  que era a la  sazón  el  emporio  comercial  de  Oriente,  avanzó  hasta  la  entrada  del  golfo  Pérsico,  a Ormuz, y después, remontando el mar Rojo volvió al Cairo.

      Juan II había enviado dos judíos instruidos  que debían esperar allí a Covilham.

      Este entregó a uno de ellos, el rabino Abraham Beja, sus notas, el itinerario de sus viajes y un  mapa  de  África  que  le  había  dado  un  musulmán,  encargándole  que  lo  llevara  todo  a Lisboa lo más pronto posible.

      Por su parte, no contento de lo  que había llevado a cabo hasta entonces y  queriendo llenar la  misión  que  la  muerte  había  impedido  realizar  a  Païva,  penetró  en  Abisinia,  donde  el negus,  conocido  con  el  nombre  de  preste  Juan,  halagado  al  ver  que  uno  de  los  monarcas más  poderosos  de  Europa  buscaba  su  alianza,  lo  acogió  con  extremada  benevolencia,  le confió  un  alto  cargo  en  su  corte,  y  para  no  verse  privado  de  sus  servicios,  se  opuso constantemente a dejarlo salir del país. Aunque Covilham habíase casado y tenía dos hijos, sentía  la  nostalgia  de  su  patria,  y  cuando,  en  1525,  una  embajada  portuguesa,  de  la  cual formaba  parte  Alvarez,  llegó  a  Abisinia,  vio  con  pesar  partir  a  sus  compatriotas,  y  el capellán de la expedición fue el sencillo intérprete de sus  quejas y dolores.

     «Suministrando,  dice  Fernando  Denis,  datos  precisos  sobre  la  posibilidad  de  la circunnavegación del África, indica el camino de las Indias, dando acerca del comercio de aquellas  comarcas,  las  nociones  más  positivas  y  claras,  y  haciendo  sobre  todo  la descripción  de  las  minas  de  oro  de  Sofala,  que  debió  excitar  la  codicia  portuguesa, Covilham contribuyó poderosamente a acelerar expedición de Vasco de Gama.»

Julio Verne.

( Párrafo Extractado de su Libro

 "Historia de los Grandes Viajes y de los Grandes Viajeros"

 -E_Book- )

 

REGRESAR

 

 

 

 

 

Colônias Portuguesas Na India

- Parte I -  ( en Portugués )

Baçaim  -  A história de Baçaim (atualmente chamada de Vasai-Virar) data desde a era Purânica. A palavra “Vasai” origina-se do sânscrito “waas” e significa “resistência”. Esse nome tinha sido alterado pelos muçulmanos que ocuparam Vasai antes dos Portugueses. A região acabou recebendo diferentes nomes: Baçaim, pelos portugueses, Bajipura ou Bajipur, pelos maratas e Bassein, pelos ingleses.

            A região foi visitada por Marco Polo em 1295 e durante longos anos foi local de comércio entre gregos, romanos e persas. Quando o poderio naval dos portugueses chegaram, Vasai estava sob o domínio do sultão de Gujarat, Bahadur Shah.

Em 1530, Antônio da Silveira queimou a cidade de Vasai para que as cidades de Thana, Bandora, Mahim e Mumbai fossem postas sob o controle português. Em 1531, novamente Vasai é incendiada porque Bahadur não quis ceder Diu.

Em 1533, Diogo Heitor da Silveira queimou toda a costa de Bandora, Thana e a área da cidade de Vasai até o Surat, retornando de Goa com 4.000 escravos e bens conquistados em pilhagens.

Em 23 de dezembro de 1534, o Sultão de Gujarat, assinou um tratado com os portugueses cedendo Vasai e suas dependências como: Mazagao, Vorli, Thana, Bandra, Mahin e Caranja, se tornando parte do Estado português da Índia como um importante centro de comércio, no qual se comercializava cavalos, peixe, sal e basalto dentre outras coisas. Também era importante produtor de cana-de-açúcar, arroz, bétele e algodão.

O primeiro governador português de Vasai foi Garcia de Sá, em 1536. Passando em 1548 para Jorge Cabral. São Francisco Xavier, em 1548, se estabeleceu em Vasai e uma grande aprte da população foi convertida ao cristianismo.

Vasai ficou famosa pelo esplendor de suas construções e sua prosperidade a tornou a colônia mais produtiva de todo o domínio português na Índia.

Em 1634, Vasai contava com uma população de 400 famílias portuguesas, 200 famílias indianas cristãs e 1.800 escravos, provavelmente trazidos das colônias africanas. Quarenta anos mais tarde, já contava com duas universidades, quatro conventos e  6 igrejas.

No início do séc. XVIII, a região já contava com 2.000 portugueses e 58.000 indianos cristãos. A intolerância dos portugueses com outras religiões impediu o crescimento de Vasain

            A eficiência da administração portuguesa foi debilitada pelas transferências freqüentes dos comandantes e por permitirem aos nobres governarem suas províncias. Rapidamente a sociedade se tornou corrupta baseada no trabalho escravo.

            Em 1720, um dos portos de Vasai, Lakya, foi conquistado pelos maratas e em 1737, eles tomaram posse de Thane, alguns fortes e montanhas até que, em 28 de março de 1739, os portugueses perderam a ilha e a fortificação de Caranja. Os maratas atacaram a Ilha das Vacas antes de atacar o forte de Vasai.

            Em fevereiro de 1739, Chimaki Appa, irmão mais novo do governante marata Bajirao Peshwa atacou Vasai. Mataram o comandante português Silveira de Menezes e deram início a uma batalha sangrenta entre portugueses e maratas. Os maratas perderam em torno de 12.000 homens enquanto os portugueses perderam ao redor de 800 homens, dentre eles vários oficiais que debilitaram o exército português. Em 16 maio de 1739, os portugueses assinaram sua rendição.

            As igrejas e quase todos os prédios portugueses foram destruídos. Os sinos das igrejas foram carregados por elefantes em desfile, como lembrança da vitória. Um deles foi levado para o templo Naroshankar, nos bancos do rio Godavari, em Nasik. Outro foi levado para o templo Ashta-Vinayaka, em Ballaleshwar. O governante marata Madhavrao Peshwa ofereceu três terras como possessão aos hindus que se estabeleceriam em Vasai e impôs um sistema de taxa para encorajar a purificação e conversão dos cristãos novamente ao hinduismo. Estavam terminados os dias do império português e da cristianização de Vasai.

 

Bombaim - A palavra “Bombaim” é uma corruptela do português “Boa Bahia”; atualmente tem seu nome resgatado do marata “Mumbai”, em honra à deidade local Mumba Devi.

            Foi tomada, em 1534, pelos portugueses. Porém, em 1661, deram-na a Carlos II da Inglaterra como dote de Catarina de Bragança, nunca mais voltando às mãos portuguesas. Sete anos depois, a coroa inglesa arrendou as ilhas à East India Company e rapidamente, a população que era de 10.000 habitantes, teve um crescimento de 6 vezes em 15 anos. A East India Company, em 1668, transferiu sua sede de Surat para Mumbai.

Os portugueses foram contra a cessão de Mumbai pelos ingleses. Eles retiveram seu bloqueio na parte norte da ilha, declarando que era propriedade privada, mas, após os ingleses mostrarem sua força militar, os portugueses renunciaram a ilha de Mumbai.

A cidade foi reformulada através de grandes projetos de união entre as ilhas em um único terreno, em 1817. Mumbai também foi palco da primeira ferrovia da Índia, em 1853 e viu o seu crescimento através do comércio durante a guerra civil americana.

Atualmente é a maior cidade da Índia, com uma população estimada em treze milhões de habitantes.

 

 Cranganor - Atualmente é chamada de Kodungallur. A região é mencionada tanto no épico Ramayana quanto no Mahabharatha. Também é citada por Pathanjali e Kathiyayan em seus poemas.

Os judeus, assim como a igreja síria estabeleceram-se na região muito cedo, os primeiros datando de 378. d.C. e a igreja antes do séc. IX. Em 1502 os cristãos sírios, por problemas internos pediram proteção aos portugueses. A crueldade dos portugueses  conduziu a maioria dos judeus para Cochin.

Com a influência dos portugueses, a maioria dos cristãos sírios aceitaram o rito latino em Kodungallur. Em 1523, os portugueses construíram seu primeiro forte, oficializando a região como parte do Estado da Índia em 1536. Porém, em 1661 os holandeses tomaram o forte português.

Gisele Cardoso de Lemos

 ( PUC - Rio / Brasil )

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Os Portugueses Na India

( en Portugués )

Para reduzir os custos no comércio de especiarias que havia por terra, D. João II delineou um plano para que uma rota marítima até a Índia fosse estabelecida. Em janeiro de 1488, Bartolomeu Dias foi o primeiro navegador a vencer a última barreira entre a Europa e a Índia, a qual ele havia batizado de Cabo das Tormentas. O rei D. João II, posteriormente, mudou o nome de Cabo das Tormentas para Cabo da Boa Esperança fazendo alusão à superação desse obstáculo.

Bartolomeu Dias além de ter sido o descobridor da manobra chamada de "a volta do mar" (que consistia em afastar-se da costa africana, na altura do Golfo da Guiné, e navegar para oeste antes de virar a leste e contornar o cabo), também foi o inventor da nau: com reforços no casco e nos velames de uma caravela.

Comandou um dos navios da frota de Pedro Álvares Cabral e participou da descoberta do Brasil. Naufragou em 29 de maio de 1500, quando se dirigia para a Índia, ao contornar o cabo da Boa Esperança, local que, anteriormente, havia superado. A sua viagem, apesar de ter aberto o caminho para a Índia, só foi concluído com Vasco da Gama. O próprio Bartolomeu Dias, parece nunca ter pisado em solo indiano.

Como Manuel I estava em Montemor-o-Novo, em Dezembro de 1495, ele reuniu seu Conselho, para ouvir opiniões, acerca da armada que já estava, em grande parte, preparada por João II, para realizar a viagem delineada para estabelecer, pela primeira vez, a ligação direta, por via marítima, entre a Europa e a Índia (AFONSO, p. 140).

Muitos integrantes do Conselho se manifestaram contra alegando que a Índia traria muitas obrigações em se tratando de um território longínquo. Alegaram que, para a conquista e sua conservação do novo território, as forças do Reino ficariam enfraquecidas para sua própria segurança. Alguns integrantes do conselho alegavam que as conquistas da África bastavam às rendas, ao ganho dos mercadores e exercício da nobreza.

Porém, Manuel I, considerando-se obrigado, como Rei e como descendente do Infante D. Fernando, seu pai, a continuar as empresas descobridoras e crendo que a descoberta da nova rota aumentaria o prestígio de Portugal e larga difusão da Fé Cristã, continuou decido a dar continuidade ao empreendimento (MENDES, 1952, p. 323).

Manuel I chamou Vasco da Gama e lhe deu a capitania delas com desejo de que conseguissem drenar para Portugal, as preciosas e cobiçadas especiarias cuja venda, nos mercados europeus, compensaria os longos anos de esforços.

Tomando como base a viagem de exploração da rota à Índia, por Bartolomeu Dias, Manuel I, acreditava que o novo empreendimento ia desprender mais tempo e gerar maiores problemas. Por esse motivo escolheu Vasco da Gama como capitão da frota, uma vez que era solteiro e jovem. Com ele também iria Paulo da Gama, seu irmão, e seu amigo Nicolau Coelho. Um dos pilotos escolhidos para guiar a frota foi Pero de Alenquer, que já acompanhara Bartolomeu Dias, sendo conhecedor de grande parte da rota a seguir.

Vasco da Gama tinha a seguinte missão:

    Todas as vezes que tocasse em terra, entrar em convívio com os indígenas, para o que levava intérpretes, sabedores práticos de línguas negro-africanas e do árabe, a-fim-de colher informes, acercar da Índia, o que reforçaria, se necessário fosse, por apresentação de amostras de especiarias, de ouro, a esses indígenas, para se fazer compreender (...); estabelecer amistosas relações com os potentados indígenas dessas regiões, e, ao mesmo tempo, não deixar escapar ocasião para demonstrar a fôrça dos Portugueses, procurar encontrar, em qualquer das cidades comerciais dessas regiões, que se sabiam serem freqüentadas por pilotos árabes, peritos nas carreiras de navegação, entre a costa oriental da África e a costa ocidental do Hindustão, quem conduzisse, com segurança, a frota, até Calicute, uma vez aqui chegado, entrar em comunicação com o potentado local, entregar-lhe uma carta do monarca portugês, contendo saudações e como que uma proposta de boa paz e amizade, que facilitasse transacções comerciais, baseadas na permuta de mercadorias européias pelas cobiçadas especiarias, trazer, para Portugal, um carregamento delas (...) para demonstrar (...) que estava aberta a desejada nova rota, directa, entre Portugal e a Índia, pelo Atlântico e Índico. (MENDES, 1952, p. 325)

Vasco da Gama, comandando uma frota de 3 naus, uma embarcação de mantimentos e 170 pessoas, partia da praia do Restelo (eternizada em Os Lusíadas, de Camões), em direção ao seu novo empreendimento, em 8 de Julho de 1497. (AFONSO, p. 141)

Em 25 de Julho, aportaram na Ilha de Santiago, Arquipélago de Cabo Verde para reparos e reabastecimento. Continuando a viagem pelo Atlântico, Vasco da Gama, intencionalmente tomou um rumou mais a sudoeste, “talvez, tendo tocado em qualquer ponto da costa do que viria a denominar-se Brasil”, uma vez que muitos navegadores portugueses já tinham estudado, por observações repetidas, cuidadosas o regime dos ventos, das correntes, na zona atlântica, entre Cabo Verde e o litoral nordeste da América do Sul, antes de Vasco da Gama. E assim, indo de sudeste-leste até atingir a costa meridional africana para evitar o Golfo da Guiné.

Em 04 de novembro, a frota atingiu a costa africana, na chamada Aguada de Santa Helena onde a tripulação aportou para descansar e desembarcou para entrar em contato com os indígenas. Passaram pelo Cabo da Boa Esperança sem maiores inconvenientes aportando na Baía dos Vaqueiros em 25 de novembro novamente para entrar em contato com os indígenas.

Por causa de uma tempestade, a frota se afastou da costa e em 16 de dezembro chegou aos Ilhéus Chãos. Aportaram mais uma vez antes de se dirigirem ao Norte, afastando e aproximando da costa. Como não avistaram o porto chamado Sofala, entraram em um rio no qual encontraram embarcações e negros fulas que, por se tratarem de mestiços com mouros, tinham conhecimento da língua árabe dando provas a Vasco da Gama de que estava na rota certa em direção à Índia.

Em 02 de março de 1498 aportam no que veio na terra chamada Moçambique. Lá obtiveram a informação de que partiam regularmente naus para a Índia e o Mar da Arábia, com mercadorias. Nessa parte da viagem, conseguiram um piloto que conduziria a frota até Quiloa, onde encontrariam pilotos peritos na navegação do Oceano Índico (BUENO, 1998, pp. 117-118).

Em 07 de abril, passaram por Quiloa, aportando em Mombaça onde tiveram conflito com os nativos que pensavam que Vasco da Gama e sua frota se tratavam se piratas que constantemente saqueavam a costa. Foram em direção a Melinde, na qual aportou em 14 de abril e cujo rei, embora islamita, encontrou-se com Vasco da Gama e o forneceu amistosamente um piloto mestre na arte da navegação pelos mares asiáticos.

            O piloto que, segundo algumas fontes, era Ibn-Madjid, mostrou uma carta náutica com toda a costa indiana desenhada com perfeição, o que causou assombro em Vasco da Gama por desconhecer que os Árabes eram hábeis na navegação a ponto de inventarem uma cartografia perfeita das regiões que lhes interessavam, além disso usavam eficientes instrumentos náuticos e sabiam guiar-se seguramente, não só, pela altura do sol, mas também, pelo curso de estrelas, necessitando um largo conhecimento de astronomia e matemática.

Em 24 de Abril seguiram viagem, cortando o grande golfo e aportando em uma cidade abaixo de Calecute, de lá, seguiram ajudados por pescadores até Calecute, terminando a viagem em 20 de maio de 1498 (BUENO, 1998, p. 118).

Nessa época a Índia era um conjunto de reinos, por isso, não havia um governo central. Assim, os portugueses estabeleceram-se em Calecute (Calcutá), importante região do ponto de vista econômico, que atraía muitos mercadores árabes islamitas e mouros. Como os portugueses tinham longos anos de conflitos com os islamitas, por questões religiosas, tiveram conflitos até que Portugal assentou a fundação e consolidação do Império Português, na Índia.

Somente depois de enviar alguns presentes ao samutiri (título dos soberanos do antigo Estado hindu de Calecute cuja forma aportuguesada é samorim) foi recebido pelo rei.

Os comerciantes mouros, vendo que iam perder o comércio para os portugueses tentaram levantar calúnias de que os portugueses eram piratas, para o samutiri, de Calcutá, o que trouxe inconvenientes para Vasco da Gama.

Alguns portugueses foram aprisionados fazendo com que Vasco da Gama também aprisionasse alguns nativos e fingisse regresso a Portugal para a liberação dos portugueses, o que aconteceu e, por sua vez, também a liberação dos nativos. Vasco da Gama levou para Manuel I uma carta do samutiri de Calecute e algumas especiarias, como prova de que tinha alcançado a Índia.

Em, 29 de agosto de 1498, Vasco da Gama retorna a Portugal, com apenas 60 tripulantes, e organiza seu retorno a Índia para armar confronto contra os mouros, para esse novo empreendimento, levaria uma grande frota comandada por Pedro Álvares Carbral, em 1500.

Rapidamente a notícia do estabelecimento da rota entre Portugal e Índia foi disseminada justamente com a descrição das especiarias e minerais preciosos trazidos na viagem para incitar o povo à conquista de novas terras. Seria um grande crescimento econômico para Portugal, visto que, por meio dos materiais comercializados com a África, os portos de Portugal já observavam grande desenvolvimento (MENDES, 1952, p. 356).

       Com a chegada das primeiras especiarias, trazidas nos navios de Vasco da Gama, todo o panorama de dificuldades que Portugal passava na época, começa a modificar radicalmente. A solução para as dificuldades econômicas do reino seria explorar, em larga escala, em regime de rigoroso monopólio, o comércio das especiarias que, trazidas da Índia até Lisboa, seriam vendidas (ou revendidas em mercados) com uma margem de lucros tão alta que a maioria da população teria um crescimento econômico. Esse fato ficou conhecido como o Ciclo da Pimenta. Nessa época há um grande enriquecimento de Portugal e o fluxo contínuo de carregamentos de especiarias trazidas do oriente.

      According to one authority, ‘the Portuguese have the dubious distinction of introducing politics into the [Indian] ocean. Maritime trade had hitherto been considered as open to all and subject only to competitive pressures and local incentives. That Muslim traders and Islamic shipping interests had gained a near monopoly of the sea-routes to the west and to the east had not therefore been cause for alarm. But as of the early sixteenth century the freedom of the seas and of the monsoon winds was called in question. Thanks to developments in navigation and naval gunnery, oceanic trade was suddenly revealed as susceptible to state direction and subject too military control. By demonstrating that maritime empire was a paying and practical proposition, the Portuguese had indeed politicized the Indian Ocean. Land-based empires which in any way depended on overseas trade would have to come to terms with it. (KEAY, 2007, p. 306)

A ganância pelo enriquecimento é tamanha que começam a descuidar da construção das embarcações, que são feitas com materiais impróprios e guiadas por uma tripulação inexperiente causando muitos naufrágios. Começa então um declínio no comércio das especiarias.

O comércio de especiarias também diminuiu porque os mouros encontraram uma rota terrestre para o escoamento das especiarias já que, por mar, era impossível competir com os portugueses. Os islamitas, além do motivo da religião, passavam, então a confrontar os portugueses por causa da economia. Outro fator contribuinte para o declínio do monopólio português é o surgimento de outros competidores, também pelo mar, como os holandeses.

Vendo as dificuldades de manter a hegemonia da rota marítima no comércio de especiarias, já que os inimigos iam se multiplicando a cada momento: mouros, turcos,  persas, árabes e malaios. Portugal mudou sua estratégia de força para o da atração. E com isso, durante décadas, conforme as necessidades, ditadas pelo plano de dominar, incontestavelmente, as vias marítimas essenciais ao trânsito das especiarias, os Portugueses foram conquistando as mais importantes bases marítimas, em locais estratégicos, admiravelmente escolhidos: Goa, Damão, Diu, Ormuz, Malaca...

     Vasco da Gama´s appearance at Calicut on the Kerala coast in 1498 had climaxed a century of Portuguese attempts to find a sea-route round Africa to the spice-producing Indies. He returned to Lisbon with a cargo of Indian pepper and his route was immediately followed by an annual armada of Portuguese shipping, much of it manned and armed for combat. In 1503 the first Portuguese fort was built at Cochin, whose raja then became something of a Portuguese puppet. Two years later the appointment of a viceroy for something which Lisbon now called its Estado da India, or ‘State of India’, betrayed the true nature of Portuguese ambition. Goa was taken in 1510, not from Vijayanagar but from the Bijapur sultanate, and was soon fortified as the hub of Portuguese maritime empire in Indian waters. (KEAY, 2007, p. 206).

Outro aspecto da nova rota para a Índia seria o da evangelização que, por motivos de forte resistência hinduísta e islâmica só se deu com Afonso de Albuquerque, através de casamentos entre portugueses e nativos, levando a uma expansão do cristianismo. [1] É importante lembrar que os portugueses chegaram à Índia durante o império de Akbar, um dos maiores imperadores da dinastia Mughal, cuja história nos mostra como sendo, não somente um importante legislador, como também alguém preocupado com o desenvolvimento artístico, intelectual e espiritual do povo.

     Definitely included in Akbar´s theological tournées were Portuguese priests, of whose presence the emperor had become aware during the conquest of Gujarat. Interpreting the imperial summons as evidence of divine intervention, in 1580 the padres hastened from Goa confident of the most sensational conversion of all time. In the event they were disappointed – as were all the other disputants. Akbar´s quest for spiritual enlightenment was undoubtedly sincere but it was not disinterested. He sought a faith which would satisfy the needs of his realm as well as those of his conscience, one based on irrefutable logic, composed (like Fatehpur Sikri) of the finest elements in existing practice, and endowed with a universal appeal, something monumental and sublime which would transcend all sectarian differences and unite his chronically disparate subjects. It was a tall order and one which even a bazaar-ful of theologians could not fulfil”. (KEAY, 2007, p. 317)

Foi através da criação da East Índia Company, mediante a qual, a Inglaterra viria a dominar, primeiro, economicamente, depois, politicamente, no Médio e no Extremo Oriente, que o poder português declinou.

           Em 1601, uma frota comandada por James Lancarter e John Davis, partia, do porto de Londres, pela rota seguida pelos portugueses, assaltando e saqueando os seus navios. Alcançariam Samatra, onde os holandeses, aí estabelecidos como negociantes, não suscitaram complicações, permitindo aos chefes da frota inglesa entrar em amistosa comunicação com os chefes nativos que lhes facultariam a aquisição de especiarias.

Segundo Keay: “Founded respectively in 1600 and 1602, the East India Companies of London and the Netherlands had been intended to contest the Portuguese monopoly of the mainly Indonesia spice trade. (…) by 1640 they had ended Portugal´s monopoly of the eastern sea-routes”. (2007, p. 323)

Outras expedições se seguiriam, com apreciáveis lucros para os associados na East India Company e para a coroa inglesa, mas, lentamente, a amizade, entre ingleses e holandeses foi-se transformando em ódio suscitando guerras implacáveis querendo exercer o monopólio econômico numa das regiões mais ricas do mundo e causando o enfraquecimento do domínio português.

Pode-se dizer que os portugueses iniciaram uma nova fase na história da Índia; uma fase de sofrimento e destruição. Nas palavras de K. M. Panikkar:

    India is so situated that she could be attacked both from the land side and from the side of the sea.... [T]he invasions of India from the land side have been the result of unsettled conditions in Central Asia…. From the side of the sea the position is different. The fact that we have had numerous invasions from the land side and only one invasion from the sea side has made us believe that the danger from the land side is greater and more permanent and the danger from the sea is less important. That there has been only one invasion from the sea is due to the fact that the invasion route to India came to be discovered only in 1498. it is necessary to emphasize that from that historic day when Vasco Da Gama with his fleet of warships arrived at Calicut, India has ever been under the relentless pressure of sea power, steady and unseen over long periods, but effectively controlling our economic life and political life. In fact, since 1498, India has been blockaded. (1969, pp. 115-116 Apud SANKARAN, 1999, p.7)

          Infelizmente, 454 anos após a chegada de Vasco da Gama à Índia, o capitão de Mar e Guerra M. M. Sarmento Rodrigues, em Goa, em 2 de maio de 1952, proferiu as seguintes palavras:

    Quando os portugueses chegaram por mar à índia, já a conheciam. Bem sabiam da existência duma civilização, senhora de certos caracteres e qualidades, ideais e valores. Correndo lentamente ao sabor morno dos tempos, a evolução cultural da índia quase parecia estacionária. Outros diziam-na em repouso. O mais seguro, porém, seria aceitar que, na lentidão com a qual se operavam os grandes movimentos de idéias nas imensas regiões asiáticas, a ascensão da civilização se faria menos por impulsos do que por brandas e largas ondulações, o que, se por um lado permitia decantar e aperfeiçoar o candal dos pensamentos e dos princípios, por outro dava o mau ensejo de adulterar, por aderências nocivas, o claro fio do pensamento original. Existia, portanto, uma cultura velha, profunda, luminosa, aparentemente estática.

    Vieram os portugueses. Povo em plena evolução e entusiasmo, túrgido de energias, ansioso de expandir as suas idéias, as suas crenças, o seu carácter, de repartir os seus dons morais. No rio doce e manso do espírito oriental incide agora uma torrente impetuosa que faz tumultuar as águas calmas, misturando-se com elas e dando-lhes nova estrutura molecular, nova riqueza, nova vitalidade. Mas este benéfico e vivificador encontro, realizado em todos os sectores da cultura, fez-se quase sempre sem que de parte a parte houvesse irredutibilidade.

    O que foi esse movimento, em profundidade e em extensão, não se pode tão cedo ajuizar. Psicologicamente, formaram-se na verdade novas massas espirituais, plenas de valores, que, abrindo novos horizontes à cultura no Oriente, vieram enriquecer e exaltar a própria cultura ocidental. Pode dizer-se que a transformação dói tão profunda, a modelação tão perfeita, que seria difícil, por vezes, distinguir o velho do novo. Foi tal que os novos chegaram a ensinar sãos velhos. Isto é, ao mesmo tempo, prova da excelência da cultura, da excelência do instrumento que a vinculou, da excelência da massa que a assimilou. É esta a maior obra da cultura lusitana”. (1954, pp.40-41)

        Mesmo após centenas de anos de sofrimentos e submissão impostos ao povo indiano, Portugal ainda teria coragem e arrogância de se auto-intitular uma “nação fundamentalmente pacífica, que apenas usou as armas para defender o que era seu, os legítimos e sagrados direitos, o seu povo, para proteger os fracos, para evitar as traições e as insídias que outros lhe moveram.” (RODRIGUES, 1954, p. 57) Também “não lhe faltarão os votos e a veneração dos povos da Índia e de todo o Oriente, a quem tantos benefícios espirituais foram levados pelas naus que, primeiro que nenhuns outros navios do Ocidente, transportaram às mais dilatadas paragens os primores da civilização cristã”. (pp. 80-81)

Gisele Cardoso de Lemos

 ( PUC - Rio / Brasil ) 

Nota

[ 1 ] Quando os portugueses chegaram à Índia, encontraram a cripta e as relíquias e São Tomé que teria migrado para a Índia, para pregar o evangelho, logo após a morte de Jesus; sendo assim, o cristianismo na Índia teria em torno de dois mil anos de existência e teria sido intensificado pela colonização portuguesa.

Bibliografia

AFONSO, A. Martins. História da civilização portuguesa. Porto: Porto Editora, [19_?]

BUENO, Eduardo. A viagem do descobrimento: a verdadeira história da expedição de Cabral. Rio de Janeiro: Objetiva, 1998.

KEAY, John. India: a history. New Delhi: HarperCollins Publishers India, 2007.

MENDES, Macedo. História Universal. Vol. X. Lisboa: Cosmos, 1952.

RODRIGUES, M. M. Sarmento. Aos portugueses da Índia. Agência geral do ultramar, 1954.

SANKARAN, Krishna. Postcolonial Insecurities: India, Sri Lanka, and the question of Nationhood. London: University of Minnesota Press, 1999.

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Imperio Portugués de la India

     En la primera mitad del siglo XVI, se estableció el 'Imperio portugués de las Indias', cuyo origen se remonta a la llegada de Vasco de Gama a Calicut, el 20 de mayo de 1498. En efecto, el viaje de Vasco de Gama, preparado por casi un siglo de investigaciones portuguesas sobre la navegación y la geografía, no era más que un episodio logrado, dentro de un plan de expansión seguido por los soberanos de Portugal, y en último lugar por Manuel, a fin de extender sus posesiones y convertir a los infieles. Vasco de Gama, con miras tanto políticas como comerciales, había conquistado con bastante facilidad la buena voluntad del 'Zamorín' de Calicut.

     Alvarez Cabral, enviado en 1500 con una fuerte expedición, y más ambicioso, se disgustó con el `Zamorín', pero pudo establecerse en Kocchi (Cochin), más al sur, y allí, en el Malábar, Albuquerque establece a partir de 1503 una base importante. Después de un conflicto con Almeida, partidario de proyectos más modestos, Albuquerque, autor de audaces expediciones por el mar de Omán, fue nombrado gobernador general en 1509. Se apoderó de Goa en 1510.  Su victoriosa expedición a Malakka en 1511, su ataque infructuoso a Adén en 1513, muestran en Albuquerque (1453-1515) la visión de una estrategia imperial, de la que ha sido el pionero.

     Pero su acción despertó resistencias: los venecianos, viendo que el éxito de Albuquerque en el mar de Omán disminuía el volumen del comercio entre Venecia y la India por Egipto, incitaron a los turcos, que acababan de instalarse en Egipto, a intervenir contra los portugueses.

      La buena suerte de los portugueses se debió a que la cooperación entre los musulmanes del sur de la India y los turcos, musulmanes también, era imposible, pues los primeros eran shiíes y los segundos sunníes; además, el reino hindú de Vidjayanágar aseguraba la paz en el sur. Los turcos encontraron mejor acogida en Gudjarat, donde su flota pudo refugiarse después de una derrota; pero un poco más tarde, en 1535, el soberano de Gudjarat, Bahádur Shah, atacado y vencido por el mogol Humayún, y no recibiendo ayuda de los turcos, recurrió a los portugueses, quienes, en pago de un pequeño socorro, se hicieron ceder Diu, que fortificaron rápidamente. Después, en 1537, se desembarazaron de Bahádur Shah, invitándolo a uno de sus navíos, donde un 'pánico' precipitó al mar al sultán.

      La fortaleza de Diu sufrió victoriosamente en 1538 el asalto de una expedición turca de 72 navíos, llevada sin mucho empeño; y después, múltiples sitios por los gudjarati.

      En 1570-71 Goa consiguió también superar un bloqueo de fuerzas de Bidjápur y de Ahmadnágar; y la conquista del sultanato de Gudjarat por Akbar se detuvo ante Diu y Damán. Así, el imperio marítimo de los portugueses, dueños del mar después del fracaso de los turcos, disponía en la India de bases sólidas. El idioma portugués se difundió en la India en todas las escalas sociales, y durante más de un siglo sirvió de `lingua franca' a los europeos de la India."

 Extraído de: Pierre Meile "Historia de la India",

 Buenos Aires, Eudeba, 1961, páginas  53-54)

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

El Imperio Mogol de la India

      El Imperio Mogol de la India comienza cuando Baber se apodera en 1526 de Agra, gobernada entonces por un príncipe afghano de la dinastía de los Lodi. Murió soberano del Indostaní y de Kabul. Su hijo Humayún hubo de sostener muchas luchas para  mantener su imperio. Hasta el tercer emperador, Akbar, que ascendió al trono en 1556 y reinó cincuenta años, no alcanzó su apogeo la pujanza mogol.  Este príncipe, una de las más grandes figuras de la historia, trató de igual modo a los indos y a los musulmanes, favoreció los matrimonios entre los dos pueblos, dando él mismo el ejemplo en sus uniones, y si no triunfó en su tentativa de fundir las dos religiones, consiguió al menos combinar las arquitecturas de los pueblos sometidos a su ley. Extendió sus conquistas y administró muy sabiamente, según puede verse por la gran obra que publicó por su orden su visir Abul Fazl. Hizo medir el territorio y estimar la superficie y la calidad del suelo de cada provincia, y basó el imperio sobre su producción: un tercio sólo de los productos  debía rentar al Estado, lo demás pertenecía al cultivador. Abolió muchas gabelas y pagó a sus oficiales en dinero en vez de asignarles territorios.

     Bajo sus sucesores (Jehangir, Shah Jehán y Orengzeb) el imperio siguió prosperando; pero la intolerancia del último y sus guerras contra los reinos musulmanes del Dekkán prepararon la caída del poderío mogol. Cuando Orengzeb murió en 1707, la India cayó en una profunda anarquía.

     El nombre de Gran Mogol ha quedado sinónimo en Europa  de poderío absoluto y de fausto deslumbrador. Esta apreciación está perfectamente fundada.

     El poder del emperador mogol era absoluto y lo aprovechaba para hacer afluir a su corte los tesoros de todas clases de un país y derrocharlos en  seguida en magnificencias jamás superadas.

     Tenía el soberano a su lado ministros a que estaba obligado a consultar en todos los asuntos importantes. En realidad su capricho era única ley del imperio. Los poderes civiles, militares y religiosos estaban, como en todos los soberanos musulmanes,  reunidos en su mano. Era la sombra viviente y temible de Dios sobre la tierra, el todopoderoso representante de Alá.

     Sus ministros, los administradores de sus provincias, sus jefes de ejército, en una palabra, todos los omrahs o grandes señores mogoles eran sus criaturas, que elevaba o hundía con una palabra.

     No existía aristocracia mogol hereditaria. Los títulos y los bienes eran distribuidos a gusto del emperador, que los quitaba a voluntad y que los heredaba cuando aquel que los había recibido moría. Un hombre que había gozado del favor del soberano, que había disfrutado las rentas de provincias enteras, que había ejercido el derecho de vida y muerte y que había vivido en la opulencia, dejaba su esposa y sus hijos en una miseria absoluta. Todo lo que por ellos podía hacer era ponerlos en la calle mientras vivía y atraer sobre ellos la generosidad del emperador, que a veces continuaba respecto de ellos el favor dispensado al padre o al menos les señalaba una modesta pensión.

      El emperador mogol vivía muy en público, y si despojaba frecuentemente a sus súbditos, al menos no les regateaba el placer de verle y les ofrecía una representación casi continua.

      Por la mañana aparecía en su balcón y se dejaba contemplar y aclamar por la muchedumbre. La aparición en el balcón todas las mañanas no se suprimía sino en caso de enfermedad grave del soberano. Reaparecía sobre la misma terraza al mediodía para presenciar combates de elefantes y diferentes ejercicios militares o de otra clase que se verificaban en la plaza del palacio.

     A la tarde celebraba el durbar, especie de recepción en que el emperador estaba obligado a escuchar a todos los que tenían algo que decirle. En realidad era bastante difícil acercársele.  Dos o tres gradas, rodeadas de balaustradas doradas y llenas de señores y guardias vestidos con vistosos uniformes, separaban la multitud del trono imperial. Pero el espectáculo de esta magnífica asamblea y del monarca, cuya fisonomía parecía casi sobrenatural con el centelleo de las pedrerías, bastaba al pueblo y le hacía olvidar el precio a que pagaba un momento de deslumbramiento y de entusiasmo mezclado con un respeto rayano en espanto.

     En el imperio mogol, como por lo demás en la mayor parte de los reinos musulmanes, todas las riquezas artísticas estaban concentradas en la capital. Oprimidas por gobernadores ávidos, las provincias vivían en un estado bastante miserable y se sublevaban con frecuencia.

      El emperador Jehangir, hijo de Akbar, escribe en sus memorias:

     “En Delhi supe que una rebelión estalló en Kanudje. Envié fuerzas  para sofocarla. Treinta mil rebeldes fueron muertos, diez mil cabezas enviadas a Delhi, diez mil cuerpos colgados por la cabeza en las ramas inferiores de los árboles de muchas grandes calles. A pesar de las frecuentes matanzas, las revueltas se renovaban constantemente en el Indostaní. No hay una provincia del imperio en la cual no haya sido muerto durante mi reinado o el de mi padre un medio millón de personas.”

    La necesidad en que se encontraban los emperadores de conocer en todo momento lo que pasaba en las provincias, les hizo organizar un sistema de correos que funcionaba con rapidez y con regularidad.

     Los factores eran corredores a pie que se relevaban de trecho en trecho a todo lo largo de las principales vías. El borde de los caminos difíciles estaba indicado por piedras blancas visibles de noche, a fin de evitar toda equivocación a los corredores.

     El estado de las vías parece que era excelente bajo los mogoles. Tavernier, que viajó por la India hacia la mitad del siglo XVII, pretende que los caminos estaban allí mejor conservados que en Francia o en Italia. Se hacía uno transportar de un lugar a otro, sea en un palanquín llevado por dos corredores ágiles, sea en un carro tirado por bueyes.

     La seguridad de los viajeros estaba garantizada por escoltas de soldados, responsables ante sus capitanes de todo accidente ocurrido a aquellos a quienes acompañaban. Los hombres que habían cuidado o defendido mal a un viajero no eran recomendados más como guardias por su jefe y perdían así su empleo.

     El buen estado de las vías y la facilidad de las comunicaciones se encontraban sobre todo en el Norte de la península.

     Todas las tierras del imperio mogol eran consideradas como de propiedad personal del soberano. Estaban divididas en dos categorías: las unas dadas por el emperador a sus jefes militares con la condición de mantener sus tropas y de pagar además una suma anual al tesoro; las otras arrendadas a colonos mediante una renta anual. Los colonos, como los virreyes, ejercían un poder absoluto sobre las poblaciones que gobernaban. Sus exacciones eran frecuentes. El labrador, cansado de trabajar siempre en provecho de otro, perdía todo interés en el cultivo y ni labraba ni cosechaba sino por fuerza del látigo. El que llegaba a adquirir algo, lo enterraba en el suelo y fingía la mayor miseria, temeroso de ser arbitrariamente despojado.

     El viajero Francis Bernier, que residió doce años en Delhi a mediados del siglo XVII, bajo el reinado de Shah Jehán, y de quien tomamos estos detalles, pinta con muy sombríos colores la tiranía y la venalidad de los gobernadores de provincia y el miserable estado del pueblo.

     La justicia era mal administrada. Los jueces, como los ministros del rey, sus cortesanos y sus mujeres, se dejaban convencer principalmente por regalos. Akbar, en verdad, había hecho colgar en su palacio campanas que cualquiera podía tocar para quejársele de algún agravio sufrido injustamente, pero era sabido que el que recurriese a este medio se exponía a las temibles represalias de personajes poderosos, y raramente servía para remediar abusos.

     En la imposibilidad el emperador de gobernar por sí mismo sus vastos Estados y de vigilar a sus virreyes, enviaba por todas partes inspectores que debían darle cuenta; pero éstos sólo denunciaban a aquellos gobernadores demasiado pobres o avaros para pagar un buen informe.

     La organización del ejército dejaba igualmente mucho que desear.  Reemplazado el sistema de Akbar de pagar a los soldados en dinero por el de hacer donaciones de tierras a los emires a condición de sostener un cierto número de soldados, y temporales esas donaciones, resultaba que los que las obtenían no cuidaban sino de enriquecerse rápidamente gastando en la tropa lo menos posible. Con frecuencia licenciaban a los soldados y vendían los caballos. Cuando era preciso presentarse en una revista, alquilaba el emir caballos y vestía y armaba esclavos. El emperador no ignoraba estas supercherías, pero cerraba ante ellas los ojos y se contentaba con cambiar frecuentemente sus gobernadores y sus generales a fin de que no tuviesen tiempo de adquirir demasiadas riquezas y de hacerse bastante poderosos para recurrir a la rebelión.

     A pesar de esta organización imperfecta, los repetidos éxitos de los ejércitos musulmanes sobre los ejércitos indos prueban la superioridad de los primeros.

 ( Párrafo Extractado del Libro de Gustave Le Bon:

 "Las civilizaciones de la India",

 Buenos Aires, Anaconda, 1945, páginas 255 - 58 )

REGRESAR

 

 

 

 

 

Colônias Portuguesas Na India

- Parte II -  ( en Portugués )

Cananor - D. Manuel, em 1501, enviou à Índia uma armada de quatro naus, com cerca de trezentos e cinqüenta homens, dos quais apenas oitenta eram combatentes, os demais eram apenas comerciantes, uma vez que D. Manuel acreditava que Pedro Álvares Cabral tinha conseguido estabelecer pacificamente o comércio de especarias com os reis da costa do Malabar.

D. Manuel escolheu como capitão da armada João da Nova, de origem galega. Ao chegar em Cananor, foram recebidos e autorizados pelo rei a instalarem uma feitoria; também foi providenciado que a quantidade de pimenta e gengibre necessitada fosse enviada para os navios portugueses.

            Em 30 de Dezembro de 1501, quando João da Nova preparava-se para retornar a Portugal, surgiu em Cananor uma armada enviada pelo Samorim de Calicute para destruir os portugueses, composta por cerca de quarenta naus e cento e oitenta embarcações menores totalizando mais ou menos sete mil homens.

            João da Nova ao perceber que estavam cercados pelos inimigos, dirigiu as embarcações em coluna ao alto mar e abriu vigorosamente fogo. Uma vez que os navios portugueses tinham melhor estrutura e uma artilharia mais potente, composta inclusive por canhões, em dois dias de batalha a armada do Samorim tinha tido muitas perdas, tanto de embarcações quanto de homens, enquanto que na armada portuguesa, somente alguns homens ficaram feridos.

            Alguns afirmam que a batalha naval de Cananor de 1501/1502 é um marco importante na história naval por ter sido a primeira vez utilizada uma formação de esquadra em coluna.

            Cananor, em 1523, chegou a ter cerca de 700 habitantes cristãos e uma vasta população de lusodescendentes, resultado da política de casamentos mistos iniciada por Afonso de Albuquerque.

A região ficou sob o domínio português até 1663, quando a fortificação passou para domínio holandês.

Cochim – Assim como Cananor, Cochim faz parte do estado do Kerala. Ao longo dos séculos, a região de Cochim esteve sob o jugo de numerosos impérios. Incluso, teve uma grande influência chinesa, através dos comerciantes da corte de Kublai Khan e também esteve sob o domínio do Samorim de Calicute.

            Em 1500, Pedro Álvares Cabral aportou em Cochim e toma a região. O palácio-templo Mattancherry, que foi construído sob o domínio português pelo rei de Cochim, se tornou palco do primeiro assentamento europeu em Cochim por meio do tratado assinado entre o rei e os portgueses, assegurando suporte na conquista de Portugal à Calicute.

            Em março de 1503, da-se a batalha entre Calicute e Cochim. As consecutivas retiradas fizeram com que o rei de Portugal enviasse Vasco da Gama para bombardear Calicute e destruir os postos de comércio Árabe. Além disso, a chegada da monção e de outra esquadra portuguesa comandada por Francisco de Albuquerque alarmou o Samorim que retirou sua armada e o rei de Cochim pode restabelecer seu governo, apesar da destruição causada à cidade.

            Os portugueses construíram o forte chamado “Forte Manuel”, em homenagem ao rei de Portugal. O poder do rei de Cochim foi diminuindo, enquanto a influência portuguesa foi aumentando.

            Em 1530, São Francisco Xavier fundou a missão cristã o que dificultou a instalação de judeus na região, uma vez que a inquisição estava ativa na Índia portuguesa. As relíquias de São Francisco Xavier se encontra até hoje na Índia.

O poder dos portugueses foi diminuindo devido a vários fatores, dentre eles estão: o casamento entre portugueses e indianos, a conversão forçada de indianos ao cristianismo e a perseguição religiosa.

            Cochim permaneceu sob o domínio português até 1663, assim como Cananor, quando também foi passado para o domínio holandês.

Chittagongue - Localiza-se perto da Baía de Bengala. A primeira expedição portuguesa em Bengala aportou em Chittagongue, em 1517. Seu porto foi considerado pelos portugueses como o mais importante de todos e, por isso, chamado de “Porto Grande”.

            Anualmente os portugueses enviavam um navio com mercadorias. Em 1536, o rei de Bengala permitiu que os portugueses construissem feitorias tanto no Porto Grande, quanto no Porto Pequeno, Satgaon.

            Tornado-se o assentamento de Chittagongue um grande centro comercial, os jesuitas construiram duas igrejas e uma residência. Por volta de 1590, os portugueses capturaram o forte de Chittagong e tornaram a ilha de Sandwip tributária. Em 1602, a ilha de Sandwip foi conquistada por Domingo Carvalho e Manuel de Matos, perdida poucos anos depois.

            No final do século XVI, os portugueses assentaram em Dianga, mas foram massacrados pelo rei de Arakan em 1607, retornando somente a Dianga em 1615. Do massacre de Dianga, poucos portugueses conseguiram escapar para uma ilha próximo à nascente do Ganga, dentre eles Sebastião Gonçalves que, liderando 400 portugueses, atacaram e conquistaram novamente Sandwip, já que o governante tinha sob seu domínio 1.000 portugueses.

            Sebastião Gonçalves também tomou as ilhas Dakhin Shahbazpur e Patelbanga. Com a ajuda de Goa, também conquistou Arakan, porém em 1616, foi derrotado pelo rei de Arakan que invadiu Sandwip.

            Em 1665, os mughals tomaram posse de Chittagong expulsando os portugueses. Somente em 1760, passaria para o domínio britânico.

Damão Em 1523, chega em Damão a esquadra de Diogo de Melo. Onze anos depois, Antônio Silveira é enviado para destruir os baluartes mouriscos, uma vez que lá se encontravam os estaleiros utilizados pelas armadas muçulmandas que combatiam com os portugueses.

            Só em 1559, D. Constantino de Bragança viria a dominar Damão, porém, Nani Daman só seria ocupada em 1614.

Juntamente com Nagar-Aveli e Dadrá, fazia parte dos três conselhos que constituíam o distrito do antigo Estado Português da Índia, sendo que Damão era a sede do distrito constituído de Moti Daman, Nani Daman e Sé.

Portugal, em 18 de Dezembro de 1961, perde o domínio de Damão com a invasão e ocupação das tropas da União Indiana.

Diu - Se nome parece derivar da palavra sânscrita a dwee, e significa “ilha”. Antes da chegada dos portugueses, Diu já era considerado uma localidade de grande movimento comercial. Tanto a primeira tentativa de estabelecer uma feitoria, em 1513, como a tentativa de conquista do território por D. Nuno da Cunha, não foram bem sucedidas. Somente em 1535, Diu foi oferecida como recompensa a Portugal pela ajuda militar que forneceu ao sultão de Gujarat contra o Grão-Mogol de Delhi.

            Porém, Bahadur Shá, o sultão de Gujarat, tentou reaver a terra concedida a Portugal sem êxito, sendo morto e iniciando um período de guerras. Em 1538 e 1547, Diu sofre ataques de Koja Sofar, governante de Cambaia, porém, ambas as vezes, os portugueses saem vencedores. Como a região fora muito fortificada pelos portugueses, resistiu à tentativa de invasão árabe e holandesa posteriores.

            Mesmo decaindo a importância de Diu para o império português já no séc. XVIII, somente em 1961, assim como Damão, Portugal perdeu o domínio da região com a invasão das tropas da União Indiana.

Gisele Cardoso de Lemos

 ( PUC - Rio / Brasil )

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Código de Hammurabi

- Prólogo -

     Cuando Anum, el Altísimo, Rey de los Anunnakus, (y) el divino Enlil, señor de cielos y tierra, que prescribe los destinos del País, otorgaron al divino Marduk, primogénito del dios Ea, la categoría de Enlil [soberano] de todo el pueblo, (y) lo magnificaron entre los Igigus; cuando impusieron a Babilonia su sublime nombre (y) la hicieron la más poderosa de los Cuatro Cuadrantes; (cuando) en su seno aseguraron a Marduk un reino eterno de cimientos tan sólidos como los de cielo y tierra, en aquellos días, Anum y el divino Enlil también a mí, Hammurapi, príncipe devoto (y) respetuoso de los dioses, para que yo mostrase la Equidad al País, para que yo destruyese al malvado y al inicuo, para que el prepotente no oprimiese al débil, para que yo, como el divino Shamash, apareciera sobre los «Cabezas Negras» e iluminara la tierra, para que promoviese el bienestar de la gente, me impusieron el nombre.

     Yo soy Hammurapi: El Pastor Elegido del divino Enlil, el acumulador de la abundancia y de la opulencia, el que ha llevado a buen fin cuanto concierne a Nippur‑Duranki (y es) devoto cuidador del Ekur ; el Rey Eficiente que ha restaurado Eridu en su lugar (y) purificado el ritual del E'abzu; el Huracán de los Cuatro Cuadrantes; el Engrandecedor del nombre de Babilonia, el agrado del corazón de Marduk, su señor, el que acude a diario a servir al Esagil; la Semilla Regia generada por el divino Sin, el enriquecedor de Ur, el humilde, el fervoroso, el que aportó la abundancia al Ekishnugal; el Rey Prudente, obediente al divino Shamash, el poderoso que ha consolidado los cimientos de Sippar, el que ha revestido de frondosidad la capilla superior de Aya, el que ha hecho del Ebabbar un templo excelso, semejante a la morada de los cielos; el Guerrero Compasivo con Larsa, el renovador del Ebabbar para el divino Shamash, su aliado; el Señor Revitalizador de Uruk, el suministrador de aguas de la abundancia a su pueblo, el que ha levantado la cúspide del Eanna, el que ha acumulado abundancia para Anum y la divina Ishtar; el Protector del País, el que ha reunido a las gentes dispersas de Isin, el que ha colmado de abundancia el templo de Egalmaj; el Dragón de los Reyes, el hermano predilecto del divino Zababa, el consolidador de los cimientos de Kish, el que ha rodeado con un aura resplandeciente el Emete¹ursag, el celebrante fiel de los solemnes ritos de Utar, el administrador del templo Jursagkalamma; la Malla Captora de enemigos, a quien Erra, su compañero, concedió el logro de sus deseos; el engrandecedor de Kuta, el que ha acrecentado inmensamente todo lo del Meslam; el Búfalo Fiero que cornea a los enemigos, el predilecto de Tutu, la alegría de Borsippa, el devoto que no abandona sus deberes para con el Ezida; el Dios de los Reyes [superior a los demás reyes], el sabio perspicaz, el ampliador de los cultivos de Dilbad, el que colmó los silos para el divino Urash, el audaz; ‑ el Señor Merecedor del cetro y la corona a quien hizo perfecto la sabia diosa Mama; el diseñador de los planos de Kesh; el suministrador de los alimentos puros de la divina Nintu;‑ el Prudente, el Perfecto, el que proveyó pastos y abrevaderos a Lagash y a Girshu, el que suministró las magnas ofrendas al Eninnu; el Captor de Enemigos, el predilecto de Telitum que cumple los oráculos de Sugal, que alegra el corazón de Etar; el Príncipe Puro cuyas oraciones acepta el divino Adad; el que, en Karkara, aplaca el corazón del divino Adad, el guerrero; el proveedor continuo de lo que es debido en el E'udgalgal; el Rey Vivificador de Adab, el organizador del templo Emah; el Príncipe de los Reyes, irresistible en la guerra; el que donó la vida a Mashkan Shapir, el que hartó de agua al Emeslam; el Sabio, el Buen Ecónomo; el que alcanzó las profundidades de la sabiduría; el que amparó a los habitantes de Malgum en la catástrofe, el cimentador de sus casas; el que, en la abundancia, decretó para el divino Ea y la divina DamgaInunna ‑magnificadores de su reino‑ ofrendas eternamente puras; el Primero entre los Reyes, el sometedor de los pueblos del Éufrates por orden del divino Dagán, creador suyo; el que se apiadó de los habitantes de Mari y de Tuttul; el Príncipe Piadoso que hizo brillar el rostro del divino  Tishpak, el que preparó banquetes santos al divino Ninazu; el salvador de su pueblo en la dificultad, el que consolidó sus cimientos en medio de Babilonia, en paz; el Pastor de la Gente, cuyas obras son del agrado de Ishtar ; el que aseguró la presencia de Ishtar en el E¹ulmash, en el centro de Acad; el  Proclamador de la ley inmutable, el caudillo de los pueblos, el restaurador de su Virtud Protectora a la ciudad de Asur; el Silenciador de Rebeldes; el rey que, en el Emesmes de Nínive, proclamó los títulos de la divina Ishtar; el Piadoso Orante ante los Grandes Dioses; el descendiente de Sumula¹el, el poderoso heredero de Sinmuballit, la semilla eterna de la realeza; el rey poderoso, Sol de Babilonia que hace amanecer la luz sobre el País de Súmer y Acad , rey sometedor de los Cuatro Cuadrantes , el protegido de Ishtar. Cuando Marduk me mandó a gobernar el pueblo, a enseñarle al País el buen camino, yo hice de la Verdad y la Equidad el asunto mas importante: me ocupé del bienestar del pueblo. En aquellos días.

 

Hammurabi de Bábil ( o Babilonia ).

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Código de Hammurabi

- Leyes -

 ( Extracto )

1 § Si un hombre acusa a otro hombre y le imputa un asesinato pero no puede probarIo, su acusador será ejecutado.

------------------------------------

5 § Si un juez instruye un caso, dicta sentencia y extiende veredicto sellado, pero luego modifica su sentencia, al juez le probarán que ha cambiado la sentencia y la suma de la sentencia la tendrá que pagar 12 veces. Además, en pública asamblea, le echarán de su sede judicial de modo irrevocable y nunca más podrá volver a sentarse con jueces en un proceso.

--------------------------------------------

7 § Si un hombre compra o recibe en depósito plata u oro o un esclavo o esclava o un buey, o una oveja, o un asno, o lo que sea, de manos de un hijo de un hombre o del esclavo de un hombre sin testigos ni contrato, ese hombre es un ladrón; será ejecutado.

-------------------------------------------------

9 § Si un hombre que ha perdido una cosa suya halla lo perdido en manos de otro hombre, y el hombre en cuyas manos se halla lo perdido declara: «Un vendedor me lo vendió; lo compré ante testigos», y si el dueño de lo perdido declara: «Voy a presentar testigos que conocen la cosa perdida por mí», y si el comprador presenta al vendedor que se la vendió y a los testigos ante los que compró y el dueño de lo perdido presenta también a los testigos que conocían lo perdido por él, los jueces examinarán sus declaraciones; además, tanto los testigos ante los que se compró como los testigos que conocían lo perdido declararán lo que saben ante [el] dios. Si según ello, el ladrón es el vendedor; que sea ejecutado. El dueño de lo perdido recuperará lo perdido. El comprador recuperará el dinero que pagó del patrimonio del vendedor .

------------------------------------------------------

77 § Si un hombre le entrega dinero a otro hombre para una sociedad ganancial, que se repartan ante el dios por partes iguales las ganancias y las pérdidas que se originen.

---------------------------------------------------------

122 § Si un hombre da a otro hombre en depósito plata, oro o lo que sea, que todo lo que entrega lo enseñe a testigos, que redacte un contrato y que luego haga la entrega.

-------------------------------------------------------

151 § Si la esposa de un hombre que vive en la casa del hombre, para evitar que se quede con ella un acreedor de su marido, obliga por contrato a su marido y le hace extender una tablilla, si ese hombre, antes de tomar a esa mujer, ya se había endeudado, sus acreedores no podrán hacerse con su mujer. Igualmente, si esa mujer, antes de entrar en casa de su marido, ya se había endeudado, sus acreedores no podrán quedarse con su marido.

Hammurabi de Bábil ( o Babilonia ).

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Sati: Relativismo ou Crime

( en Portugués )

     Às vezes, me questiono se a criação do conceito de relativismo cultural, pelos alunos de Franz Boas, nas primeiras décadas do século 20, para resumir os estudos de seu mestre, é realmente benéfica ou se ele, levado em últimas conseqüências, pode incorrer em omissões por parte daquele que está olhando de fora. O que quero dizer é que, se o meu espírito relativista também não for crítico, talvez possa estar permitindo que práticas sociais questionáveis que foram estigmatizadas como práticas culturais ainda persistam, mesmo que em detrimento do outro que, pela força das palavras “tradição” e “mito”, não sejam capazes de estarem livres de sofrerem os resultados das mesmas.

     Esse pequeno texto é fruto de sentimentos de indignação incontidos que necessitavam ganhar forma e aqui estão. Há alguns meses, buscando informações sobre a cultura indiana, encontrei um site com um texto que é, no mínimo, curioso. Constantino Xavier postou o seguinte fragmento, no dia 29 de julho de 2007, um domingo:

    Há meses, no Expresso, o meu amigo João Pereira Coutinho lembrou o general Charles James Napier, comandante militar da administração britânica na Índia oitocentista. Uma ocasião, Napier recebeu uma delegação regional, que reivindicava o direito de realizar a "sati", a divertida mania de grelhar as viúvas na pira funerária dos maridos. O general propôs um encontro de culturas: "A vossa tradição inclui a queima de mulheres. Óptimo. A minha inclui o enforcamento das pessoas que queimam mulheres. Façam a pira, que ao lado faremos uma forca. Vocês cumprem o vosso costume, nós cumprimos o nosso." Obviamente, não foi o que se passou no século posterior. Aos poucos, a Grã-Bretanha (e a Europa) largou o império e os costumes. Os ex-colonizados levaram os costumes para a casa dos ex-colonos. E a sensatez de Napier não tem herdeiros.

     Por sua indicação, parece que o fragmento acima foi escrito pelo sociólogo Alberto Gonçalves (mas, infelizmente não nos brinda com mais informações sobre esse sociólogo). Constantino Xavier, compartilhando dos ideais de Alberto Gonçalves, encerra o texto com a seguinte questão: “Pergunto eu: que tal acostumarmo-nos um pouco aos costumes dos outros, em vez de insistirmos no (muito oitocentista e infantil) ‘olho por olho, dente por dente’?”. E, após receber um comentário negativo de um leitor, o mesmo se defende frisando o ponto “relativista” de sua tese de que o “sati deve ser respeitado por ser uma tradição ancestral indiana com uma importante função socio-económica”.

      É uma pena que Constantino Xavier não tenha definido qual função sócio-econômica tenha a prática do sati, na sociedade indiana, para que esse exercício mesmo depois de proibido por lei continue sendo realizado.

      Agora, em uma possível definição da prática do sati, dessa vez um pouco mais séria:

    O sati, que literalmente significa ‘esposa de verdade’, foi comum na Índia até meados do século XIX. Quando um hindu morria, a viúva às vezes era queimada junto com o defunto. Entendia-se sua aceitação desse destino como a maior das oferendas do verdadeiro amor (1993: p. 50).

      Essa prática nos faz recordar, dentre muitos mitos, o mito, descrito no Purana, do amor incondicional de Sati, primeira esposa do deus Shiva. Sati conquista o amor de Shiva através de meditações profundas. Em reconhecimento por sua devoção e austeridade, Shiva casa-se com ela

     Sati é filha de Daksha que é inferior em poder a Shiva. Humilhado por Shiva não ter se levantado para reverenciar sua chegada durante uma cerimônia, Daksha promete humilhar publicamente Shiva. Assim, Daksha prepara uma cerimônia em honra a todos os deuses, com exceção de Shiva, que não é convidado, assim como Sati.

       Sati, indignada com a atitude do pai, insiste em ir à cerimônia, porém, seu pai humilha a ela e a Shiva, que não está presente. Furiosa pelo insulto ao seu esposo, Sati se atira ao fogo cerimonial. Quando Shiva é notificado da morte de sua esposa, ele causa incrível destruição em que se segue um período de meditação no qual espera o retorno de Sati, sua reencarnação como a deusa Parvati.

       Como podemos ver, a honra do marido deve ser defendida mesmo que seja com a própria vida da esposa. Sati, então, é o arquétipo da mulher e, principalmente, esposa perfeita.

       Todo local em que uma viúva comete auto-imolação na pira funerária de seu marido, tornar-se um local de peregrinação e a mulher é considerada santa. Em inúmeros lugares da Índia é possível ver o símbolo do sati, são mãos esculpidas nas paredes. Algumas vezes são pintadas, outras decoradas com guirlandas de flores.

       No início do século XIX, a prática do sati foi proibida pelo governo da Índia em todo o território indiano. Foi o bengalês Raja M. Roy que levantou a voz contra esse exercício e, apoiado pelos britânicos, conseguiu sua proibição.

       Porém, a escritora indiana Gita Mehta faz a seguinte observação sobre essa prática:

     Apesar da prática do sati ser proibido por lei há quase dois séculos, em 1987 uma viúva de 18 anos se atirou na pira do marido. ‘Mesmo que ela tenha se submetido voluntariamente, não passava de uma menina tentando fugir das crueldades ainda praticadas no campo contra as viúvas, obrigadas a cortar o cabelo e a viver como escravas, da caridade dos parentes do marido’. (1998: pp.166-167)

     Em 2006, o governo da Índia não conseguiu abafar a notícia de que uma mulher tinha se atirado na pira funerária de seu marido. E, ainda hoje, há casos, porém, muitas vezes, a notícia é proibida de ser vinculadas aos meios de comunicação.

     Por baixo do véu de lugar santo, de meditação e desapego material, talvez um estereótipo criado pelos próprios europeus, a Índia oculta uma história feita de guerras, disputas e, principalmente supremacia masculina. Muitas vezes, as mulheres possuem trabalhos mais árduos que os dos homens; alguns deles são: abrir e asfaltar estradas, derrubar árvores, trabalhar em pedreiras e em construções de casas. Muitas têm uma jornada de trabalho de 14 horas diárias e ainda cuidam do marido, da casa e dos filhos.

      Podemos perceber que, com essa jornada de trabalho, se torna praticamente impossível que essas mulheres tenham um nível de escolaridade alto, já que não sobre tempo para os estudos. As mulheres, especialmente das zonas rurais são, geralmente, criadas para servirem a seu futuro marido e gerarem filhos.

     Como aponta Gita Mehta na citação acima, a perpetuação do sati atualmente só comprova, não o amor incondicional que uma esposa tem por seu marido que, na maioria das vezes, ela não escolheu, mas sim, um ato desesperado para livrar-se dos maus tratos futuros pela família do marido.

     O amor incondicional da esposa pelo marido representado pelo mito de Sati e Shiva é mais um dos milhares mitos que o ser humano cria para justificar sua existência e suas práticas. Afinal, segundo Croatto “Lo que el mito ‘dice’ el rito lo ‘hace’: rito y mito se conectan y retroalimentan mutuamente” (1994: p. 16). Ou seja, o mito justifica o rito que, por sua vez, valida o mito. Como eu disse acima, o mito é criação humana e como qualquer criação humana, o mito pode morrer, mas, nos diz Croatto que

     Los mitos pueden ser recreados. (…) Se modifican elementos específicos de relato, para que en su nueva expresión vuelva a ser paradigma de la nueva realidad. (…) O se producen nuevos mitos, que responderán arquetípicamente a la nueva realidad. (1994: p.158)

Ou seja, o mito é criado de acordo com as necessidades da comunidade e por “necessidade”, entenda-se uma “justificativa a nível mítico-religioso para a sublimação das práticas mundanas”.  Parafraseando o título do livro do historiador Serge Gruzinski, esses mitos são produzidos para a colonização do imaginário humano. 

Por outro lado, a relação entre mito e rito dá origem a outro fator de manutenção social – a tradição – que nesse caso ganha roupagem de tradição religiosa. Esse adjetivo não só reforça a permanência desse ato, como também o instaura como prática cultural, especialmente aos olhos dos outros.

Segundo Rupérez, tradição é um sistema de vínculos sucessivos e acrescenta que, “la tradición, por definición, es lo que permanece. (…) La tradición, por tanto, es una oportunidad para que los tiempos se confundan y las interactuaciones se revitalicen hasta el punto de que nada parezca muerto y todo parezca vivo”. (2007: p.147)

Ou seja, assim como a relação entre mito e rito, a tradição também funciona como manutenção dos atos sociais fazendo com que, não só vincule um ato ao outro como validação do ato em si e da própria tradição, como também funciona como uma forma de não esquecimento do porquê da prática e também como retenção de novas mudanças. Novamente percebemos os mecanismos humanos que autorizam seus atos.

 Mas, como foi dito anteriormente, o sati foi proibido por lei. Então, a justificativa para a continuidade dessas ocorrências seria a tradição dessa prática? Sim, mas só em parte; também devemos analisar as outras “tradições” que existem por trás do sati e acabam vinculando-se a ele.

Como pode ser lido na legenda do filme Monsoon wedding, dirigido por Mira Nair (2001), durante o cântico em língua nativa que acompanha a pintura das mãos e dos pés da noiva com henna, um dia antes do casamento, vemos que, pela tradição hindu, a noiva “torna-se” uma estranha para sua própria família e, obrigatoriamente deve viver na casa do marido e sua família. Ela passa a ser propriedade dele.

A tradição também prescrevia que a família da noiva deveria pagar um dote à família do noivo pelo casamento, mas com o tempo foi sofrendo alterações e se tornando fonte de chantagens e crimes. Em 1961, foi proibido por lei a exigência do dote, mas como evitar a mentalidade econômica cultivada durante séculos por muitos maridos ambiciosos que passaram a escolher suas esposas pelo dote que receberia em troca?

No ano passado (2007), em conversa com um amigo indiano, ele me disse que casamento, na Índia, significava estabilidade. Mesmo sabendo que na minha sociedade também há pessoas que se casam por interesses em bens materiais, ainda creio que a maioria das pessoas se casa por amor e, ouvir um comentário como esse não nos causa um sentimento confortável. O casamento tornou-se sinônimo de dinheiro fácil, então, mesmo com a proibição do dote, sua prática ainda persiste e com exigências cada vez mais criteriosas. Se não são cumpridas, a violência é o recurso preferido dos maridos e suas famílias.

Segundo o texto. Caçadores de dotes mortais, de Roland-Pierre Paringaux, publicado no Le Monde Diplomatique, edição virtual brasileira, de maio de 2007, “o aumento de casos de morte por causa do dote deve muito à rápida evolução da sociedade indiana em direção ao materialismo e ao consumismo”. Nenhuma forma de violência contra as mulheres esteve tão diretamente ligada às estruturas econômicas quanto a exigência do dote.

O crime tem aumentado com o passar dos anos, apesar de ser punido por lei:

     Quando a morte de uma mulher é causada por queimaduras ou feridas corporais, ou quando ela acontece em circunstâncias anormais durante os primeiros sete anos após o casamento e fica demonstrado que, pouco antes da morte, a vítima foi submetida a atos de crueldade ou de maus-tratos por parte de seu marido, ou da família de seu marido, em relação a um pedido de dote.

Porém, a dificuldade de se detectar que essas mortes foram realmente práticas criminosas contra a mulher se torna difícil porque os crimes são registrados como acidentes domésticos pelos familiares do marido, pela polícia que “averigua” os casos e também pelos médicos legistas, somado ao silêncio dos meios de comunicação. Por isso, criou-se uma equipe chamada Vimochana, um grupo de mulheres indignadas com os maus tratos sofridos pelas mulheres em sua sociedade e cansadas de ver esses crimes impunes.

O grupo Vimochana está trabalhando para que os verdadeiros números desses crimes venham à tona, já que as estatísticas existentes não são confiáveis. Segue um trecho da fala de uma das integrantes do grupo; um texto que julgo estarrecedor.

    ‘Há vários anos, esses voluntários estavam intrigados com as estatísticas policiais referentes a mulheres que morriam de "causas não-naturais" na cidade e nos arredores. Em 1997, ano do início da pesquisa, os 1.133 casos registrados se dividiam assim: 157 crimes, 546 suicídios (224 deles com fogo) e 430 acidentes (em sua maioria "acidentes de cozinha", devido à explosão de fornos a querosene).1 Dado preocupante: mais de dois terços das vítimas haviam morrido queimadas; a grande maioria era de mulheres jovens (de 18 a 26 anos), recém-casadas; pareciam ser as únicas vítimas dessa onda de "acidentes de cozinha" que, curiosamente, poupava suas sogras e suas cunhadas. E mais: raramente a polícia achou os fornos incriminados e, em muitos casos, as jovens que chegavam ao hospital tinham os cabelos embebidos de querosene e marcas de golpes. Isso acontecia muito. Mas não o suficiente para chamar a atenção dos poderes públicos, do corpo médico e da imprensa.’

     Como podemos perceber pelos dados acima, os números são alarmantes e os resultados desses atos, vidas extintas pelo dinheiro.

      Em 1997, uma pesquisa feita pelo Vimochana foi iniciada em Karnataka, no sul do país, onde a tradição do dote é menor que no norte, talvez pela influência dravídica em oposição à influência ariana, do norte. Felizmente, nesta região, o governo local fez esforços para ajudar a causa das mulheres. Lá, uma das voluntárias na pesquisa afirma que no início, quando as famílias das vítimas eram contatadas para a obtenção de informações, eles se recusavam a recebê-las e a conversarem com elas, tanto por medo quanto por fatalismo, uma vez que há corrupção na polícia e a justiça, se fosse feita, não traria suas filhas de volta.

      Ao lermos os casos e as situações em que as mulheres foram assassinadas, percebemos o requinte de crueldade dos maridos e familiares, como é o caso de Prema, de 23 anos, que se casou com um primo alcoólatra o qual exigia dinheiro de seu sogro; quando ele não dava a quantia requerida, Prema sofria os maus tratos do marido. Até que um dia, o pai de Prema se negou a dar o valor exigido pelo genro. Sua filha foi amordaçada, amarrada com uma corda e queimada viva. Vejamos outro caso impressionante:

     ‘Depois é a vez de um camponês, Anjenappa, que conta como pescou o corpo de sua sobrinha, Manjullama (18 anos), em uma cisterna de sua aldeia. Os sogros falaram em suicídio. A polícia não continuou a investigação. Ora, desde seu casamento, seis meses antes, Manjullama vivia um inferno. Tinha voltado para sua família, suplicando que seus pais pagassem a moto que seu marido exigia. Mas eles não tinham recursos. Uma avaliação do conselho da aldeia não levou a nada. E como o lugar de uma mulher é junto a seu marido, Manjullama juntou-se ao seu. Na mesma noite, ela foi espancada até a morte e jogada na cisterna. Mas a autópsia revelou um maxilar quebrado, hematomas e queimaduras de cigarro por todo o corpo. "Toda a aldeia sabia, mas ninguém depôs", nos disse esse homem tímido que, sem a ajuda de Vimochana, jamais teria ousado levar o caso à justiça.’

A tradição patriarcal reforça a ocorrência de novos crimes e a omissão da população, inclusive dos familiares da vítima, também “vítimas” da mesma visão tradicional de sua cultura. Como a ordem é o respeito à tradição, o bem-estar da mulher não importa enquanto os homens raramente são criticados por seus atos. Se o marido assassina a esposa é porque ela incorreu em atitudes e comportamentos para que ele agisse dessa forma. Ou seja, a mulher é sempre a culpada já que é um ser considerado inferior pelo próprio hinduismo. Até na escala da reencarnação, o homem está um estágio à frente da mulher e o último antes da liberação da alma.

Em outro texto escrito por Roland-Pierre Paringaux, intitulado Tochas ardentes, publicado em maio de 2001, no Le Monde Diplomatique, na edição virtual brasileira que, por ser curto, creio que sua reprodução total aqui se faz necessária e pertinente, nos mostra o caráter cruel do marido e sua família e, por outro lado, a mudança na atitude dos familiares da vítima e dos médicos, fruto do trabalho de Vimochana.

    O hospital Victoria, em Bangalore, é um dos raros hospitais de toda a Índia que possui um atendimento para queimaduras graves à altura da situação atual. Diariamente, com uma regularidade desesperante, ali chegam de 4 a 5 jovens que a cobiça de seus maridos e de suas sogras transformaram em tochas acesas. Principalmente em época de festas, quando as exigências de dinheiro multiplicam-se. Esse serviço de atendimento fica constantemente cheio. "São recebidas, aqui, mais de 1.800 mulheres queimadas por ano", especifica o professor Gurumurthy, que atende na sala de operação. Muitas vítimas chegam em macas, em farrapos e em carne viva. Contorcendo-se em dores silenciosas ou gritantes. Rapidamente atordoadas pela morfina, aguardam o fim. Aqui, a taxa de mortalidade beira 80% nos primeiros dias de internação. No dia 6 de fevereiro, elas tinham nomes: Vashanti (25 anos), Zarina (20), Lakshmi (23), Manjula (22) e Lakshmama (23). Esta última, com mais de 80% do corpo queimado, morreu poucas horas após sua admissão. Seu marido e sua sogra, que a levaram ao hospital, não saíram da cabeceira de sua cama. Em sua presença, ela sussurrou ao policial que foi registrar sua "declaração de pessoa moribunda" que se tratava de um "acidente". Versão veementemente contestada no dia seguinte por seus pais, que chegaram do interior com uma carta em que Lakshmama descrevia as torturas que lhe eram infligidas pela família de seu marido há meses

E não é somente em se tratando dos assassinatos que as próprias vítimas são consideradas culpadas, como nos mostra a escritora indiana Thrity Umrigar, em seu livro A doçura do mundo, a esterilidade masculina dificilmente é admitida. Se um casal tem dificuldades de ter filhos, a incapacidade de gerar filhos é sempre da mulher. No outro livro da mesma autora, A distância entre nós, estão explícitas as violências contra a mulher por diferentes motivos, mas com um dado novo, os casos ocorrem em famílias indianas zoroastristas, cujas desculpas mítico-religiosas da tradição hindu não seriam válidas.

Em Bangalore, inúmeros casos registrados como acidentes e suicídios ocorrem por mês, porém, quando investigados, demonstram ser crimes premeditados e executados a sangue frio, cuja maior incidência se localiza nas classes médias e altas da sociedade indiana (hindu), já que seus bens são utilizados para influenciar a negociação dos matrimônios. Como nos mostra o texto Caçadores de dotes mortais, “no máximo 2% dos acidentes relatados como tais são realmente acidentes de cozinha. Os 98% restantes são crimes”.

Para piorar a impunidade desses crimes, a aliança entre polícia e justiça acaba por proteger o criminoso. O boletim de ocorrência pode nem ser feito, já que muitos pais são convencidos a não darem queixas desses crimes, algumas pesquisas são sabotadas e muitos processos se esticam por anos. Como é mencionado ainda no mesmo texto, “em maio de 2000, o Ministério do Interior calculou em 13.612 o número de casos em todo o país nos anos de 1998 e 1999. Sem dúvida, esses dados encontram-se muito longe do total”.

Se as mulheres recém-casadas têm um tratamento cruel pelas mãos de maridos e familiares inescrupulosos que visam apenas o dinheiro, imagine a condição daquelas mulheres cujos maridos morrem? Como seria o tratamento das viúvas pelas mãos dos familiares do marido falecido? Se, no passado, as viúvas eram cremadas vivas na pira funerária do esposo, voluntariamente ou obrigadas, após a proibição desse ato, elas passaram a receber outro tratamento tão degradante quanto a morte, porém, mais lenta. São obrigadas a raspar a cabeça, são expulsas de casa e enviadas para lares que abrigam viúvas, algumas vezes subsistindo com doações dos familiares ou vivem mendigando. O filme Water, dirigido por Deepa Mehta (2005), mostra perfeitamente esse exercício contra as viúvas hindus enviadas para a cidade sagrada de Varanasi e abandonadas; o filme mostra essa prática tão bem que foi proibido pelo governo indiano.

Por outro lado, elas podem ter como destino o mesmo tratamento dos casos citados pelo grupo Vimochana o que justifica a prática do sati até nossos dias, uma vez que, as viúvas prevendo seu destino preferem a auto-imolação que se sujeitarem aos maus tratos e humilhações dos familiares de seu marido. Essa atitude, outra vez com a roupagem hipócrita da mitologia e religião, diz-se tradição, é apenas uma forma de justificar sacralizando uma atitude resultado da crueldade social.

Respeitar a decisão de mulheres que preferiam se auto-imolar a serem imoladas pelas mãos alheias, eu aceito (isso é relativismo!), mas aceitar que esses crimes continuem acontecendo e fazendo com que essas mulheres desesperadas tenham essa atitude é cegueira sob o título de relativismo.

Eu amo a Índia com suas qualidades e defeitos, mas meu amor incondicional é crítico e não me permite fechar os olhos numa atitude arrogante e levantar uma bandeira que dá passagem livre ao tratamento subumano que mulheres recebem diariamente no seio das famílias de seus maridos; afinal, dignidade e respeito também deveriam ser consideradas como pertencentes à condição humana, porém, que o relativismo cego parece ignorar. Mas, de modo geral, isso não provém de práticas religiosas, o sati sempre foi e será um crime contra o direito à vida.

Gisele Cardoso de Lemos

 ( PUC - Rio / Brasil )

-------------------------------------------

Bibliografía

CROATTO, José Severino. Los lenguajes de la experiencia religiosa: estudio de fenomenología de la religión. Buenos Aires: Fundación Universidad a distancia ‘Hernandarias’, 1994.

MEHTA, Gita. Escadas e serpentes: um olhar sobre a Índia moderna. São Paulo: Companhia das Letras, 1998.

Nações do Mundo: Índia. Editores de Time-Life Livros. Rio de Janeiro: Abril, 1988.

RUPÉREZ, Ángel. Sentimiento y creación: indagación sobre el origen de la literatura. Madrid: Editorial Trotta, 2007.

UMRIGAR. Thrity. A distância entre nós. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 2006.

_______________. A doçura do mundo. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 2008.

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Colônias Portuguesas Na India

- Parte III -  ( en Portugués )

Salsette – É uma ilha pertencente ao Estado de Maharashtra. Foi tomada pelos portugueses em 1534, das mãos do sultão Bahandur, Shah do Gujarat. Como era uma província do noroeste da Índia, era governada desde Baçaim.

            No seu passado, Salsette era composta por várias ilhas que, inclusive, faziam parte de seu território Bombaim. Atualmente todas as ilhas foram unidas ou por meio de pontes ou através de aterros. Mas em 1661, as ilhotas de Bombaim foram cedidas ao governo Britânico, como parte do dote de Catarina de Bragança para o rei Charles II da Inglaterra. Porém, Salsette continuou sob o domínio português.

            Em 1736, ocorre uma rebelião dos trabalhadores que estavam construindo uma fortaleza portuguesa por quatro anos na região; eles se revoltaram contra o tratamento cruel dos portugueses. Além de não serem pagos, também não eram alimentados. Cansados desse tratamento, convidaram os maratas para tomar posse da ilha, uma vez que preferiam ficar sob seu domínio que sob o domínio português.

            Finalmente, em 1737, Salsette foi dominada pelos maratas. Nesse processo, muitas províncias portuguesas do noroeste também foram cedidas aos maratas dois anos depois.

            Em 1774, os britânicos ocupam novamente Salsette que é cedida a East India Company, em 1782, pelo Tratado de Salbai.

            A colonização portuguesa deixou um legado de nove igrejas na região: Agashi (1568), Manickpur (1606), Merces (1606), Nandakhal (1573), Nirmal (1557), Pali (1595), Papdi (1574), Remedi (1557) e Sandor (1566).

 

MasulipatãoPoucas são as informações sobre essa colônica portuguesa. Sabe-se apenas que foi ocupada pelos portugueses em dois momentos distintos, em 1598 e posteriormente em 1610, sendo depois abandonada.

            A cidade de Masulipatão foi fundada no século XIV pelos árabes, na boca do rio Krishna, um dos mais sagrados da Índia. Após a colonização portuguesa, foi tomada, em 1611, pelos britânicos.

            Em 1864, um sequência de tempestades matou cerca de 30.000 pessoas.

 

São Tomé de MeliaporeExiste, na região, até hoje a sepultura com as relíquias do apóstolo São Tomé, cuja história parece indicar como aquele que levou o cristianismo até as terras da Índia.

            Foi tomada pelos portugueses em 1523. Os portugueses enviaram 50 famílias para habitar a região em 1537, mas em 1544, esse número já tinha sido dobrado. Em 1548, o jesuítas chegam em sua missão de propagar a fé cristã.

            Em 1580, a cidade possuia quatro igrejas: São Tomé, São João Batista, São francisco e Misericórdia. Fora da cidade, ainda havia as igrejas de Madre de Deus, São Lázaro, Nossa Senhora da Luz e Nossa Senhora do Monte.

            Em 1600, São Tomé possuia uma população de cerca de 600 famílias portuguesas. Seis anos depois, a Diocese de São Tomé de Meliapur foi eregida e, no ano seguinte, dada o título de cidade.

            Em 1614, seus habitantes construiram fortificações em que toda a população portuguesa passou a viver. Mas, em 1646, São Tomé foi sitiada por Mir Jumla de Qutbshahi. A história menciona os anos entre 1656 e 1662 como um período obscuro.

            Até 1672, a cidade permaneceu sob o domínio de Qutbshahi. Neste mesmo ano, a França conquista a região e em 1674 entregam-na aos holandeses que, por sua vez, a deram novamente a Qutbshahi.

            Em 1687, uma tímida administração portuguesa foi novamente estabelecida. Mas com as fortificações demolidas, os portugueses tinham o único privilégio de astear a bandeira de Portugal aos domingos e feriados.

Em 1749, os britânicos, de início, aliados dos Portugueses, tomaram São tomé e foi o fim do poderio português.


Thoothukudi – Uma das explicações para o nome seria Thoorthu, “cavar”, e Kudi, “beber”, já que a cidade não tinha rios e a única forma de encontrar água para beber era abrindo poços. A cidade se localiza no Estado de Tamil Nadu.

            Também carece de informações sobre o período em que foi colônia portuguesa, de 1548 a 1658. Em 1658, passou a ser possessão holandesa e cedida aos britânicos em 1825.

            Seu porto é um dos mais antigos do mundo e muito famoso pela pesca e pelas pérolas.

 

Mangalore – Seu nome deriva de Mangala Devi, a deidade protetora da região. O primeiro ataque dos portugueses ocorreu em 1525, no qual foi destruído o porto de Mangalore.

            A região começou a preparar um exército para proteger o reino. Em 1555, os portuguese enviaram Dom Àlvaro da Silveira para a região, que se negou a pagar o tributo ao reino. Os portugueses, então, foram reprimidos e expulsos sob ataque.

            Em 1558, o exército português investiu cruelmente na cidade matando centenas de pessoas, independente de sexo ou idade, pilhando os templos e queimando barcos e a própria cidade.

Foi possessão portuguesa entre 1568 e 1659.


Paliacate – Também chamado Pulicat, pertence ao Estado de Tamil Nadu. Os portugueses foram os primeiros a mostrarem seu poderio na região e iniciarem assentamentos. Eles construíram uma igreja dedicada a Nossa Senhora dos Prazeres.

            Em 1518 foi oficialmente declarada colônia portuguesa até 1610, quando foi tomada pelos holandeses. Em 1612, os portugueses ainda atacaram a cidade destruindo a feitoria holandes, porém jamais conseguiram ocupar novamente a região.

 

Surate – Surate é mencionada no Mahabharata, maior poema épico do mundo. A cidade data de 3.000 a.C. A região já era conhecida pelo importante porto comercial. Por causa da riqueza que gerava, Surate sofreu pilhagem portuguesa em 1512 e depois em 1530.

            Depois dessa grande destruição, o rei de Ahmedabad ordenou que fosse construído um castelo que levou seis anos para ser concluído. Depois de construído, Surate gozou de um período de prosperidade que perpassou vários impérios como o Mughal e o Aurangzeb.

Em 1540, Surate é decretada colônia portuguesa. O crescimento do porto comercial e das riquezas geradas na região só começa a declinar com o desenvolvimento de Bombaim e a invasão Marata.

            Em 1559, Changiz Khan chega a Surat, porém os portugueses o expulsa. A região passa às mãos britânicas em 1612.

Gisele Cardoso de Lemos

 ( PUC - Rio / Brasil )

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

Babur y el Imperio Mongol de la India

      Uno de los imperios musulmanes más poderosos de la historia fue el fundado por el turco barlas Babur (1483-1530) en la península indostánica. Babur (que en lengua turca significa león) era el sobrenombre de Zahir ud-Din Muhammad. Descendía, por línea paterna, del temible Timur-i-lang o Tamerlán y, por linaje materno, de Jenghiz Khan (a quien sucedió en el año 1494), famosos líderes mongoles que supieron construir extensos imperios en el espacio euroasiático.  Babur (este nombre también aparece transliterado como Baber o Babar) controlaba inicialmente el reino de Fergana, en el Asia Central. Durante los primeros años de su reinado (desde la temprana edad de 11 años) trató vanamente de obtener el control de la célebre Samarkanda (la capital del imperio de Tamerlán), en poder de los uzbekos (pueblo de origen turco). Hacia 1504  Babur captura Kabul, estableciendo su dominio sobre Afghanistán. Desde allí, al no poder controlar el Turquestán, se expanderá hacia el sur, hacia la India, capitalizando las luchas internas entre los diversos estados indostánicos. En 1525 Babur aprovecha el pedido de auxilio del gobernador del Punjab para liberarse del sultán de Delhi. El jefe turco lanza una exitosa operación militar. Aunque su fuerza era reducida, logró derrotar al sultán en Panipat (1526), capturando las ciudades de Agra y Delhi. Posteriormente Babur pasó a dominar todo el norte de la India sacando partido de las luchas intestinas. Además de emperador, Babur se destacó como poeta. Su obra literaria más renombrada es la autobiografía Baburnama, escrita en turco oriental.  Este vástago de Tamerlán y Jenghiz Khan es uno de los personajes más extraños de la historia universal. A una capacidad política y militar extraordinaria se agregaba su afición a las letras y al avance tecnológico. Babur murió a los 47 años el 26 de diciembre de 1530. Según algunos autores, el deceso se debió a la extrema fatiga producida por sus excesos. Otros alegan un probable envenenamiento. Su hijo Humayun le sucedió en el control del imperio. Ciclotímico y mucho menos dotado que su padre, Humayun se aficionó al opio, quizá como vía de escape ante las tantas dificultades que se le presentaron. Víctima de las intrigas de sus tres hermanos, a quienes debió ceder parte de los territorios conquistados por Babur, y de las rebeliones de afganos e hindúes, Humayun terminó refugiándose en una apartada y solitaria comarca india vecina a Persia.

Greg Haedowm.

REGRESAR

 

 

 

 

 

 

 

 

B

 T

    

REGRESAR