La Literatura Costumbrista y la Realidad Argentina

- Greg Haedowm -

Suele decirse que la historia es una combinación de cambios y permanencias. Estas últimas afloran inmediatamente, en cuanto a costumbres o prácticas esenciales de la vida argentina (política, económica, social, cultural), si nos tomamos el placentero trabajo, por ejemplo, de cotejar, por un lado, diversas obras escritas entre fines del siglo XIX, en los albores de la Argentina moderna, y las postrimerías de la centuria siguiente y, por el otro, comparando lo expresado en las mismas con la realidad actual. Se observará, así, que los titulares periodísticos no suelen ser novedades, sino reiteraciones de viejas prácticas que caen básicamente en el campo de la picaresca, con todo su amplio repertorio de trampas, mentiras, vicios, simulaciones y variados procedimientos de vivir a costa de otros y en perjuicio de una vida social más o menos armónica.
Recomendamos al interesado, por ende, dirigirse a la narrativa de tres muy buenos escritores argentinos: Roberto Payró (1867-1928), Roberto Arlt (1900-1942) y Jorge Asís (1946- ). Particularmente, recomendamos lo siguiente:

Roberto Payró

• El casamiento de Laucha (1906)
• Pago Chico (1908)
• Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira (1910)
• Nuevos cuentos de Pago Chico (1929)

Roberto Arlt

• El juguete rabioso (1926)
• Los siete locos (1929)
• Los lanzallamas (1931)
• El Amor brujo (1932)
• Aguafuertes porteñas (1933)
• El jorobadito (1933)

Jorge Asís


• La manifestación (1971)
• Don Abdel Salim, el burlador de Domínico (1972)
• La familia tipo (1974)
• Los reventados (1974)
• Flores robadas en los jardines de Quilmes (1980)
• Carne Picada (1981)
• El Buenos Aires de Oberdán Rocamora (1981)
• La calle de los caballos muertos (1982)
• Canguros (1983)
• Diario de la Argentina (1984)
• Sandra, la trapera (1996)

Como postre, podría agregarse un libro del escritor y periodista anarquista Félix Basterra publicado inicialmente en 1903: El crepúsculo de los gauchos. Es una especie de manual para los potenciales inmigrantes europeos interesados en mejorar su suerte dirigiéndose hacia la Argentina, advirtiéndoles de la peligrosidad de tal empresa. La obra se divide en varios capítulos, donde se describe la realidad argentina del momento: Estado político, Estado social, Estado económico, Estado judicial y Estado lamentable.

Greg Haedowm.

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Carlos Alberto Fenoy, gloria “leprosa”

- Luis Spissa -

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( I )

El “Loco” Fenoy fue el primer arquero, al menos en época más o menos reciente,  que se atrevió a patear penales. En Argentina no tuvo mucha suerte con los mismos, pero en España hizo capote. Le metió goles a Daniel Carnevali (que surgió en Central y luego pasó por Atlanta y Chacarita antes de ser vendido a Las Palmas de las Islas Canarias) y a Arconada (arquero de la selección española), por ejemplo. En el Real Valladolid fue un ídolo y la parcialidad pucelana lo sigue considerando como uno de los jugadores mas grandes que pasaron por la institución. Recaló allí tras jugar en el Celta de Vigo.  El iniciador de esa escuela de arqueros que se atrevían a jugar con los pies y a arriesgarse en las salidas fue el flaco Errea, inspirado en cierta medida por el gran Amadeo Carrizo. Errea debutó a fines de los años ’50 o principios de los ’60 en la cancha de Central jugando para Atlanta, en un equipo donde debutó como técnico Osvaldo Zubeldía.  Hugo Orlando Gatti, que también jugó para el “Bohemio”, y Carlos Alberto Fenoy serían sus continuadores.

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( II )

Fenoy tambien habría sido el primero en usar botines blancos.  Si no fue él, habría sido otro arquero surgido en Newell’s: Delménico. Otro buen arquero, que lo reemplazó tras su partida a Vélez Sarsfield.  Delménico jugó luego en River Plate y en Estudiantes de La Plata. En su ocaso pasó por Rosario Central. Coulery y dos hermanos Killer (el “Colorado” Mario y el “Caballo” Pedro) también jugaron en ambos clubes archirivales. El “Gitano” Juárez, gloria de Central, fue técnico de Newell's allá por 1970, cuando jugaban Bezerra, el “Mago” Obberti, Marcos Pereira Martins, Juan Carlos Montes, Marito Zanabria y el “Yacaré” Héctor Martinez. Era una especie de Brasil del ‘70 a la distancia. El asistente de Juárez era el “Flaco” Menotti, otro centralista furibundo, que debutó como DT en Newell's.

La trayectoria de Fenoy está jalonada de anécdotas geniales, que lo pintan por entero. Decía Henry James que los hechos supuestamente triviales revelan valiosos detalles de la personalidad.

Ya jugando en España, un hincha de Newell’s fue a presenciar casualmente un match del Real Madrid y descubrió que en el arco del equipo rival estaba Fenoy.  Se puso atras de ese arco y le grito: “¡¡¡vamos la Lepra¡¡¡¡” El loco se dio vuelta y le dijo: “¿sos de Rosario?, te espero a la salida.”  Salieron a comer.

En otra oportunidad, le arrojaron una naranja. Fenoy se la fue comiendo mientras transcurría el partido.

Otra vez, la hinchada rival le empezó a tirar latas de cerveza. El las agarraba y tomaba un poco de cada una. Aquí, la indiada se las habría tirado vacías. 

Estando en Newell's cuentan que a veces en los entrenamientos le venía la fiaca y no se movía cuando lo probaban con remates al arco. Les decía a los compañeros: “ésta entra, esta otra se ve afuera, esta otra la podría atajar”. Clasificaba los disparos en parables o imparables y remataba diciendo en pose intelectual: "hoy, teoría".

Se retiró en 1988, ya con 40 años, en el Real Valladolid, donde recaló en 1980, cuando el Celta de Vigo se fue al descenso.

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( III )

Compañero de Fenoy en Newell’s fue Heraldo Bezerra, excepcional puntero izquierdo nacido en el San Jerónimo no santafesino sino de Rio Grande do Sul, también tierra gaucha.  La vida demostró aquí también que es una burla siniestra. Murió, es decir, sonó en Campana. Fue a fines de 1976 o principios de 1977, cuando estaba jugando desde hacía poco en Boca Juniors. Venía por la ruta hacia Rosario. Tres años después, allí cerca, en Lima (los pagos del “Vasco” Goycoechea, que también fue arquero de Newell's) se mató el "Ronco" Ermindo Onega, excelente jugador y gran persona, que como no era tribunero sufría las críticas de la hinchada gallinácea. Ermindo integró la famosa selección nacional que hizo un buen papel en el Mundial de Inglaterra, en 1966. Los dirigía el “Toto” Juan Carlos Lorenzo, quien también supo dirigirlo a Bezerra en el Atlético de Madrid. El “Indio” Solari (jugador y luego técnico de Newell’s en varias oportunidades) y Luis Artime integraban así mismo aquella selección eliminada injustamente frente a Alemania, si mal no recuerdo.

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( IV )

En un viejo “Gráfico” de 1971 aparece la crónica de un partido memorable que Newell’s le ganó en el Parque Independencia a River Plate por 3 a 1. Fue el 18 de abril, en la décima fecha del Campeonato Metropolitano. Allí jugaron esos grandes ya mencionados. Alfredo Obberti (que venía de Los Andes, el equipo de las “mil rayitas”) hizo dos goles y el brasileño Bezerra, uno. El arquero de River, “Perico” Pérez le atajó un penal al otro puntero brasileño de la “Lepra”, a Marcos Pereira Martins. Bezerra jugaba por la izquierda y Martins por la derecha. Ese arquero de River fue un mítico atajador de penales. El árbitro fue don Arturo Iturralde. El rojinegro formó con Carlos Alberto Fenoy, José Demetrio Solorzano, Ramón Ledesma, Ricardo José De Rienzo, Ramón Cabrero, Jara, Marcos Pereira Martins, Juan Carlos Montes, Alfredo Domingo Obberti, Mario Nicasio Zanabria, Ángel Manuel Silva y Heraldo Bezerra.

“Pepe” Solórzano, un gran marcador central, provenía de Vélez, el club en donde recalaría Fenoy hacia 1973. Otros jugadores que alternaron en ambos clubes fueron Eduardo Zóttola, el volante Héctor Bentrón, el delantero Osvaldo Cerqueiro y el mismo José “Piojo” Yudica, quien ya en calidad de técnico sacó campeón a Newell’s durante 1988, con un equipo que había armado el “Indio” Solari.

Ramón Cabrero,quien muchos años después sacaría campeón a Lanús, al igual que Manolo Silva, habían vestido la casaca granate. Eran muy talentososo. En el “Granate”, Silva había conformado una famosa dupla con el paraguayo Silva. Los llamaban “los albañiles” por las fabulosas paredes que tiraban.
¡Qué calidad de jugadores tenía Newell’s por entonces! Hasta los defensores mostraban un buen manejo de pelota. A poco estuvieron de salir campeones. Fue en ese año cuando se perdió la famosa semifinal del Campeonato Nacional contra Central en el Monumental de Núñez.. Fue el partido de la “palomita” de Aldo Pedro Poy, que se coló entre el marcador lateral De Rienzo y el flaco Fenoy. No recuerdamos si el centro lo había tirado Ramón Bóveda o el negro González.

En River se encontraban por entonces figuras que de una u otra manera también están vinculadas a la historia de Rosario Central: Carlitos Bulla, J. J. López, Víctor Rodolfo Marchetti. Otro que formaba parte de ese equipo millonario era Daniel Onega, hermano menor de Ermindo. Ambos oriundos de Las Parejas.

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( v )

Fenoy jugó durante 8 temporadas para el Real Valladolid (1980-88). Como nació el 15 de octubre de 1948, se retiró bastante grande, a los 40 años. Caso similar al del “Loco” Gatti y al del “Mono” Navarro Montoya, que vistiera los colores de Vélez (como Fenoy) y de Boca Juniors (como Gatti). También Amadeo Carrizo colgó los botines en época tardía.
Fenoy se inició en Argentino de Rosario durante la década del ‘60.  Por entonces, el “Salaíto” de Sorrento y Roma sólo participaba en los torneos de la Asociación Rosarina de Fútbol, ya que por entonces se había desafiliado de la AFA. Aparentemente, la tribuna de cemento del estadio “José María Olaeta” la construyó Newell’s a cambio del pase de Fenoy. 
Hacia 1968 pasó a Newell’s Old Boys.  Allí fue titular de su equipo de primera entre 1970 y 1972. Debutó con 21 años el 29 de marzo de aquel año en un encuentro con Gimnasia y Esgrima de La Plata. Newell’s ganó en esa oportunidad por 3 goles a uno.  

Luego de disputar 148 partidos para el club del Parque Independencia, fue transferido a Vélez Sarsfield (1973-75). En el team de Villa Luro jugó 116 encuentros. Antes de emigrar a España, tuvo un breve paso por Huracán de Parque Patricios (1976).  Defendió la portería del galaico Celta de Vigo entre 1976 y 1980. Allí convirtió 5 goles.
Por ende, la mayor parte de su carrera transcurrió en el Real Valladolid.
Carlos Alberto Fenoy Muguerza nació en Buenos Aires.

El “Flaco” tenía una gran personalidad. Era impensable por aquellos años ’70 que un arquero se atreviera patear penales o siquiera intentara demostrar su habilidad con los pies. Ya su aspecto delataba a una figura poco común: pantalón más largo de lo común, que le llegaba casi hasta las rodillas, y rostro de muchacho pícaro.

El recuerdo más vivo que tengo de él data de un partido amistoso del seleccionado juvenil argentino contra Corea (no sé si del Norte o del Sur). Fenoy era el arquero de la albiceleste. En un momento dado del primer tiempo, el referí cobró un penal para la Argentina. El flaco salió disparado hacia el área rival, se apoderó de la pelota y pateó el penal. El arquero coreano o los palos le impidieron convertir y de contragolpe los asiáticos abrieron el marcador, ante la desguarnecida valla local.  No sé en detalle lo que le habrá dicho el técnico ni quién era, pero lo cierto es que para el segundo tiempo Fenoy ya no estaba bajo los tres palos.

El éxito que se le negó aquí, lo obtuvo en España. Apenas arribado al suelo ibérico, en la tercera fecha del campeonato 1976-77 (19 de septiembre de 1976), sometió nada menos que a Arconada, uno de los más grandes arqueros españoles, quien por entonces jugaba para el Real Sociedad. El árbitro de aquel partido portaba un apellido difícil de olvidar: Pezón. Con ese gol, el equipo gallego obtuvo la victoria, la segunda consecutiva ya que en la fecha anterior se había impuesto al Atlético de Madrid (quien a la postre sería el campeón de ese torneo). Como curiosidad vale acotar que en el club “colchonero” actuaba un ex compañero de Fenoy. Nada más ni nada menos que Heraldo Bezerra. Ahora bien, en el año que el arquero arribaba a España, el brasileño preparaba las valijas para viajar hacia la Argentina.

Durante el mismo campeonato Fenoy batió a su compatriota “canalla” Daniel Carnevali en dos oportunidades. Además, convirtió frente al golero Miguel Angel del Real Madrid. En tres de las cuatro ocasiones, Fenoy convirtió el tanto de la victoria de su equipo.

A pesar de sus notables cualidades, el "Loco" no pudo evitar que finalmente el Celta se fuera al descenso.

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( VI )

Fenoy tenía un gran carisma. Despertaba una especial simpatía entre sus compañeros y en las hinchadas de los equipos que integró. Paralelamente, suscitaba una pasión contraria entre sus rivales.

Se cuenta que no le daba bolilla a las tácticas o estrategias y que en las concentraciones solía hallar la manera de que le sirvieran whisky, camuflado en una tetera de acero inoxidable. Es decir, era un remedo de Isidoro Cañones, el entrañable personaje de Dante Quinterno.

Al Celta de Vigo arribó cuando este equipo recién había ascendido a primera.  Allí jugó dos campeonatos en primera y otros dos en segunda división.

Volviendo a los primeros penales que pateó, además del ya recordado contra los coreanos, cabe mencionar otro, que ejecutó estando aún en Newell’s y enfrentando a Vélez.  Fue en el Metropolitano del ’72. En esa ocasión los del “Fortín” ganaron 2 a 0 y se marraron 3 penales. El golero velezano Caballero le atajo uno a Manolo Silva. Carlos Bianchi, emblemático centrodelantero de Vélez, desvió otro. Y, por último, Carlitos Fenoy estrelló su remate contra el travesaño.

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( VII )

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( VIII )

 

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