La nobleza en la Fòrmula 1:

Carel Godin de Beaufort

b1
b2

La F1, a lo largo de su historia,  supo registrar no sòlo el hecho deportivo en sì, sino tambièn otros vinculados a ese mundo tan particular de las excentricidades, de lo anecdòtico, que le permite mostrarse como un organismo vivo, alegre. Dentro de ese campo podemos encontrar una serie de personajes muy exòticos como es el caso de Carel Godin de Beaufort.
Proveniente de una genuina familia noble holandesa, CG de B naciò en el castillo de Maarsbergen, Holanda, el 10 de abril de 1934. Y para que no queden dudas sobre su real pertenencia a la nobleza baste ver su nombre completo: Jonkheer Carel Pieter Anthoine Jan Habertus Godin de Beaufort. Haciendo uso de su posición social quiso darse el gustito de incursionar en la F1, y, si bien no tuvo actuaciones sobresalientes, tuvo el mèrito de llegar en 24 de las 28 carreras que disputò e incluso de llegar algunas veces hasta el 6° puesto final. Sus inicios en el automovilismo deportivo comenzaron en 1956, en donde incursionò en la categorìa Fòrmula 2. Merced a la costumbre en aquellas èpocas de admitirse coches de este tipo, a manera de “relleno”, dentro de la màxima categorìa, CG de B aparece en los GP de Alemania y holanda desde 1957 a 1960. En 1961 se suma definitivamente al circo de la F1 corriendo todas las competencias del calendario anual.   

Porsche fue la ùnica marca que utilizò en todos los casos, ya que exisitìan dos razones para ello: la existencia de fuertes compromisos comerciales entre ambas partes y el singular hecho de que el tradicional monoplaza alemàn era el ùnico que podìa soportar los 90 kg de su conductor. De allì se explica que a Beaufort se lo bautizara como “El Gordo de Oro de Porsche”. Cabe agregar que a sus kilos de màs, hay que sumarle su estatura de casi 2 metros y sus pies grandes que requerían calzado n° 45, lo que obligaba al noble holandès a conducir descalzo aquellos estrechos monoplazas, ya que no habìa mayores espacios en la zona de la pedalera. Es decir: màs allà de sus buenas intenciones Beaufort tenìa naturales limitaciones para destacarse en el automovilismo deportivo.

Su carrera deportiva se complementò con participaciones en carreras de autos Sport, en donde sì le fue bien: en el GP de Bèlgica de la especialidad de 1959  llega primero.
Pero como no todo se adquiere con dinero en la vida, este hijo de la nobleza pagò cara su osadìa de incursionar en la F1 sin mayores aptitudes conductivas al protagonizar un accidente en las preliminares del GP de Alemania de 1964, en Nurburgring, que le costò la vida.

Sea como sea, su extirpe de sangre azul paseò por los boxes de la F1 dejando su impronta. Se comenta que era comùn verlo en la lìnea de largada junto a su valet, quien lo ayudaba a calzarse los guantes y el casco.
Hoy, el constante desarrollo de la F1 en todos los sentidos transformò en directamente imposible estos intentos basados en pura voluntad. Su superprofesionalismo se impuso de tal manera que aùn pilotos experimentados en la conducción de monoplazas han tenido que desertar, pero èste ya es tema para otros artìculos.

Julio Salas.

Regresar

 

 

 

 

 

 

¿Tractores en la Fòrmula 1?...

Massey Ferguson en la Màxima Categorìa

f3

Para los ajenos al mundo de la Fòrmula 1 quizàs les resulte sorpresivo enterarse que la mundialmente conocida fàbrica inglesa de tractores, sembradoras, palas mecànicas, motoniveladoras, etc., se esforzó en construir un coche para la categorìa nùmero 1 del automovilismo internacional. Pero no es tan asi: desde antes existìa la intenciòn de la industria britànica de conquistar  los primeros lugares en el automovilismo deportivo internacional. Prueba de ello fue el plan BRM –en donde se hallaban agrupadas la totalidad de las fàbricas de Gran Bretaña- , el cual no diò los frutos esperados. No obstante, la idea tratò de ser mantenida individualmente. Precisamente, en 1961, la “Divisiòn Experimentaciòn” de la Massey-Ferguson construyò un monoplaza con las 4 ruedas motrices o tracciòn integral, sistema revolucionario para la època.

Al frente del proyecto se ubicaban Fred Dixon, ex piloto de los años ‘30; el diseñador de la automotriz Aston Martin, Claude Hill y Tony Rolt, director del departamento Diseño de la firma de tractores.

Al chasis lo acompañaron con un motor Coventry Climax de 1.500cc. –muy rendidor por entonces- construyendo una versiòn menor para los torneos britànicos con planta motriz de 2.500 cc.

Màs allà que consiguieron adjudicarse pruebas no puntables (mayormente bajo condiciones climàticas adversas), el auto no anduvo lo esperado en carreras por el campeonato mundial, lo que produjo su temprano abandono. Sin embargo, el principio novedoso de tracciòn integral lo retomò Colin Chapman para su Lotus en 1969. En la butaca de este Ferguson P99 se sentaron fundamentalmente 2 pilotos de la talla de Stirling Moss y Graham Hill. El primero, por ejemplo, triunfò con este auto en el Grand Prix sin puntos de Oulton Park, Inglaterra, en 1961.

   Julio Salas.

Regresar